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3 GIACOMO LEOPARDI DEJAD QUE LOS NIÑOS VENGAN MI, PORQUE DE ELLOS ES EL REINO DE LOS CIELOS 19:34 Mat.
Se enamora de una mujer bellísima y presumida, y sufre en silencio, sin declararse: sabe que ella no podría comprenderlo.
AMABA LA VIDA Esteban Leal Castro su Con el transcurso de los años, el poeta se siente cada vez más solo y triste. Debido a la precariedad de su salud tiene que renunciar a ocupación predilecta: estudiar y escribir. Invoca a la muerte, que le parece una liberación, y, mientras tanto, su poesía se va haciendo cada vez más pura y elevada.
411 Roger Leonel Romero Calvo Daniel Francisco Solano Meza Para ello sería preciso, por lo menos al principio, contar con una suma fija que le permitiera vivir, pero el padre y, sobre todo la madre, no ven con buenos ojos este deseo de fuga y hasta ahora, él, por desgracia, depende, económicamente, de sus progenitores.
Sus últimos años son, hasta cierto punto, más serenos. Ha encontrado un amigo, Antonio Ranieri, un napolita no generoso y cordial. Es un individuo completamente distinto de Leopardi: guapo, gallardo, simpático y optimista. Tal vez, precisamente por este contraste, Ranieri llega a tomarle afecto, lo ayuda. atiende a su curación, trata de distraerlo. Cuando la salud del poeta está más quebrantada lo lleva a su casa de Nápoles, donde su hermana Paulina se ocupa del enfermo con ternura y dedicación.
Nunca se esperaban los seguidores de Jesús semejante declaración y predilección pues sus palabras fueron respaldadas por la acogida amorosa en que a pesar del cansancio, el Señor les dio a los pequeños.
Varias veces el Evangelio revela esta actitud de predilección que Jesús toma por los niños.
Como habia beatificado a los pobres, así bendice a los niños (Mc. 10, 16. revelando de esta manera que los žinos y los otros están plenamente capacitados para engrar en el reino, asimismo llama bienaventurado a quien acoja a uno de estos pequeños (Mt. 18, 5) pero amonesata se veramente con el ¡hay del que les escandalice o glos desprecie (Mt. 18 6, 10. Todo niño es una persona humana. Desde su concepsción es sujeto de derechos inalienables, siendo el primero oy fundamental el derecho a la vida que ningún estado o grupo humano ni siquiera los padres, pueden negarle.
Los derechos del niño no tienen su origen en declaraciones humanas sino en su mismo ser de persona creada por Dios a su imagen y semejanza.
Nuevamente Cristo a través de su vicario en la tierra znos cuestiona sobre nuestra responsabilidad, respecto al niño. El Papa Juan Pablo II en este Año Internacional odel Niño nos está enseñando con su ejemplo cómo debemos estimar, amar y tratar a los niños. En sus visitas y audiencias, hemos visto muchas veces al Papa acariciar a los niños, tomarlos en sus manos, besarlos, bendecirlos con una atención y una ternura extraordinarias. Parece repetir como Jesús: Dejen que los niños vengan a mi.
En su visita a México Juan Pablo les habló a los niños en su idioma: les habló de sus juegos, del afecto de sus padres, de sus oraciones, de todo lo que constituye el elemental y riquisimo mundo infantil. los niños enfermos, el Papa les dejó su bendición y también su abrazo; se llevó a cambio el sonriente saludo de brazos abiertos. de quienes, haciendo un esfuerzo, le vitoreaban desde sus camitas de enfermos.
La Iglesia Latinoamericana en su Tercera Conferencia General del Episcopado en Puebla da lineamientos por seguir en sus documentos que concientizan una vez más nuestros deberes para con los pequeños.
En el No. 584 leemos: Cristo, al nacer, asumió la condición de los niños: naSció pobre y sometido a sus padres. Todo niño, imagen de Jesús, que nace debe ser acogido con cariño y bondad.
Al transmitir la vida a un hijo, el amor conyugal produce una persona nueva, singular, única e irrepetible. Alliemgpieza para los padres el misterio de Evangelización. En él deben fundar su paternidad responsable en las circunstancias sociales, económicas, culturales demográficas en que vivimos. son los esposos capaces de educar y evangelizar en nombre de Cristo a un hijo más? La respuesta de los padres sensatos será el fruto del recto discernimiento y no de la ajena opinión de las personas, de la moda o de los impulsos. Asi el instinto, y el capricho, cederán lugar a la disciplina consciente y libre de la sexualidad, por amor a Cristo cuyo rostro aparece en el rostro del niño que se desea y se trae libremente a la vida Quiero hacer hincapié en esta frase: Todo niño imagen de Jesús, que nace. debe ser acogido con cariño y bondad.
Por la Psicología sabemos como esta nueva criatura capta desde el seno de su madre todo sentimiento de rechazo y de parte de sus padres. Cuántos nacen y crecen sin recibir todo el cariño y la ternura necesaria para llegar a ser un hombre pleno. Cuántos padres mutilan a sus hijos en su capacidad de amar y ser amados por el ego ismo que anida en sus corazones.
Cuántas víctimas de ese egoísmo repiten las actitudes de sus padres en forma irresponsable a sus hijos.
Florencia, ni en Pisa encontrará el poeta lo que busca. Tiene. lo confieza él mismo) un grandísimo, acaso excesivo e insolente, deseo de gloria. y una desesperada necesidad de ser comprendido y amado.
Sus obras son bien acogidas. Se hacen varias ediciones de sus Cantos. Pero no es esto lo que le interesa. Sabe, con certeza, que está muy por encina de los demá no cepta ningún compromiso. no se hace publicidad, no adula a nadie; siente demasiado respeto por sí mismo, por su dignidad. sin embargo, no logra prescindir de los otros; toda su tragedia radica en esa inmensa necesidad de amistad y de amor, que no consigue conciliar con su honradez y su orgullo.
Jéssica Loria Quesada Al atardecer del 14 de junio de 1837, el poeta muere en los brazos de su amigo; contaba tan sólo treinta y nueve años. Todos lloran su desaparición; pero pocos, acaso, se dan cuenta de que el pequeño hombre enfermo ha sido un gigante de la literatura y una de las voces más excelsas de la poesía. Es importante que nosotros renovados en el Espíritu, al calor de la fiesta navideña y antes de finalizar el Año Internacional del Niño, hagamos un alto y revisemos nuestras conciencias; si hemos fallado causándoles heridas, oremos al Señor para que él las sane y cambiemos nuestra actitud para con ellos. Demostrándoles que amamos a Dios y que lo vemos en sus caritas sucias.
Hoy que el mundo atraviesa una situación caótica, por más que se proclamen años dedicados a los niños, no se encuentra la verdadera respuesta de apoyo a sus valores; solo una sociedad basada en el Evangelio reconoce el verdadero valor al niño. Allí, Cristo es al comienzo, el Dios que se hace niño y nace en humilde estado; los pastores que se acercan con sus ofrendas, son niños que, por encargo de sus padres, cuidan ovejas y tocan flautas, son niños quienes ponen en un aprieto al gobierno de Herodes y es un niño colmado de sabiduría quien asombra a los doctores. Es, también, la inocencia infantil la que predica Cristo a quienes quieran ser sus discípulos y es ese dejad que los niños se acerquen a mi. la clave de su doctrina. Ciertamente, una sociedad que se preocupe por los niños debe ser cristiana en todos sus aspectos, lo que implica justicia y caridad, junto con cierto énfasis en los valores del espíritu que se traduce, en inocencia y desprendimiento de lo meramente económico para asumir una postura más humana, con mayor sentido. Solamente una sociedad impregnada con tales valores es adecuada para el niño, para que en ella encuentre la felicidad que no le da el mundo actual, contentándose con dedicarle un año, cuando lleva siglos de desinterés por la infancia.
Trabajemos incansables guiados por el Espíritu Santo para formar una sociedad cristiana a nuestros hijos.
De este modo da comienzo para el joven Leopardi un período muy duto: Recanati le resulta insoportable. Se siente como en una prisión. La Abundante correspondencia que mantiene con un estudioso milanés, Giordaní, que le anima y le conforta, no le basta para romper su aislamiento. No obstante, y a pesar de que su salud empeora constantemente y de que la soledad le atormenta, continúa desplegando una actividad increíble. Escribe sin descanso, publica algunos trabajos estudia: lo sostiene una inmensa energía, un deseo desesperado de vivir, que le permite sobreponerse a todo dolor, aún cuando a veces se sienta agotado e invoque a la muerte. Es, precisamente, en este terrible periodo cuando Giacomo Leopardi realiza un gran descubrimiento: subitamente advierte que es poeta.
Se produce en él una explosión espontánea de sentimientos, de efectos, de ideas, que no puede manifestar sino por medio de la poesía.
LA REPUBLICA. Viernes de setiembre de 1983 21 El estudio nutre su mente, pero su corazón necesita cantar.
TIMIDO PERO ORGULLOSO Finalmente, en 1822, logra marcharse de Recanati: da comienzo, aasí, a una larga serie de peregrinaciones que lo llevarán, salvo breves intervalos que pasa en su pueblo natal, a varias ciudades italianas. Pero ni en Roma, ni en Milán, ni en El conde Monaldo y Adelaida, padre y madre del gran poeta, no supieron dar a Giacomo el afecto y la comprensión que él deseaba tan ardientemente. En la atmósfera severa de la casa paterna, el poeta se sentía solo.
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