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LA REPUBLICA Lunes de abril de 1985 13 siendo umable y atento. Mabero era nombre de poeta gos y el frío de las noches también formaban parte importante de nuestras reuniones esquineras.
Dr. Manuel Cortés Vargas Mi amigo era un hombre destinado a grandes cosas. Era inteligente, hábil, de gran chispa, de gran corazón y sobre todo de una gran nobleza.
de comprensión, impotencia y sorpresa.
Mi amigo tenía entre otros atributos una riquísima veta poética que nunca exploto. Cuando lo haga, me decía, el pseudónimo a través del cual se genere mi catarata poética será Mabero.
ACE más de meses que no escribo por este medio. No precisamente por falta de temas, los cuales abundan. Fue a causa quizás, del destino que a todos nos ronda. Eso que los orientales llaman karma.
Tuve un amigo que conocí desde el quinto grado, en la escuela República de Argentina y el mutuo karma nos unió hasta el bachillerato, y más allá.
Nuestra amistad comenzó como amigos y terminamos como hermay nos. Esa unión fraternal terminó un día; él aferrándose a mi mano y yo inundado de lágrimas, de frustración y de desesperación.
Durante los estudios de bachillerato compartimos con un agradable grupo de muchachas y muchachos felices momentos.
Disfrutamos de maravillosos profesores de aquella recordada y prestigiosa Escuela Normal, muchos de esos maestros, ya pertenecen a la eternidad. Otros aún viven con los años y los recuerdos como compañeros.
Mi amigo y yo compartimos las pesetas y los cuatros para comprar jocotes y empanadas en los recreos.
Nos confiábamos mutuamente nuestros desvelos y preocupaciones de amor causados por nuestras novias de turno. Durante largas horas en una fría esquina de Heredia discutiamos los problemas políticos, sociales y económicos del país y nos comprometíamos a arreglarlo todo a su debido tiempo. Los tanVeinte días más tarde fue dado de alta en el Hospital México. Al día siguiente salió hacia la barbería pero nuevamente se le presentó la crisis y fue trasladado de emergencia al hospital donde lo recibí.
Con renovados esfuerzos empezó la lucha por rescatarlo de nuevo. Su estado era más grave y mi angustia crecia. Mientras lo preparábamos para trasladarlo de nuevo al Hospital México, tomó mi mano con fuerza y me dijo: Me siento muy mal, quédate conmigo. Su apretón de mano se aflojó y se fue deslizando suave silenciosamen te hacia la eternidad. No pude contener las lágrimas que me cegaban los ojos y el alma, sentia angustia y desesperación ante los límites de la ciencia médica y los designios de Dios.
No puedo olvidar la anécdota aquella en que mi amigo era el orador de fondo en mi campaña para optar a la dirección del colegio en el Día del Estudiante en la Escuela Normal, y no se presentó a ese acto en el cual se hacia la última demostración de fuerza de mi partido. Lógicamente perdí esa elección. Su ausencia fue determinante para ello y la elección la ganó mi contendor y buen amigo, José Tasies.
El karma nos separó. El siguió sus estudios de Derecho en el país y yo los de Medicina en el exterior.
Así se fue mi amigo.
Siempre amó entrañablemente a su esposa, a sus hijos, a sus hermanos, a toda su familia y a sus muchos amigos de quienes merece el mejor de los recuerdos. Mabero el poeta y amigo pertenece hoy a la eternidad.
Mi furia por aquella actuación se convirtió en confusión y lo busqué con el ánimo de encontrar una respuesta satisfactoria. Pero ésta fue la de que no se había presentado porque su estado anímico no se lo permitía. Me manifestó que a los dieciséis años estaba nuevamente enamorado de una guapa morena y aquel amor no le dio tranquilidad necesaria para poder cumplir con el compromiso. Me dijo que él estaba seguro de que yo lo comprendería. En aquel instante sólo pude soltar una larga carcajada Por las funciones de nuestros cargos, y por vivir ambos en Heredia nos seguiamos viendo con bastante frecuencia. Hace dos años nuestra relación fue más cercana por razones profesionales y por haber asumido yo la dirección del hospital de Heredia y él la asesoría legal de la UNA.
Cierto día de julio del año anterior mi buen amigo llegó al hospital con una severa crisis cardiorrespiratoria de la cual lo logramos sacar después de cuatro horas de intensa lucha, trasladándolo luego al Hospital México al cual lo acompañé. Mientras iba a su lado en la ambulancia me decía que conmigo se sentía tranquilo y que me agradecía mi preocupación. Aun en su enfermedad siguió He pensado por sugerencia del Lic. Manuel Antonio González Viquez, otro de sus amigos, que es mejor creer que en cualquier momento y en una de esas esquinas de Heredia nos vamos a encontrar con el siempre cordial Mario Benavides Robles. Mabero el poeta, el padre y el amigo de gran corazón, su descanso debe ser de mucha paz hoy y siempre.
Las opiniones contenidas, en los artículos publicados en esta página, son las personales de quienes las firman y no coinciden, necesariamente, con las del periódico. Un bulevar para Heredia los inicios del siglo XVIII, concretamente en 1706, se erigió una iglesita, ayuda de parroquia cerca del sitio llamado Lagunilla y fue poco tiempo después trasladada a Cubujuquí, hoy Heredia.
Alrededor de la iglesia se empezaron a construir algunos ranchos, en febrero de 1755 el alcalde de Cartago do Tomás López de Corral dio orden a los pobladores del Valle del Barva para que todos hicieran casa cerca de la iglesia de Cubujuquí, así como posadas para los transeúntes; y comenzó a crecer la población de Cubujuquí, en 1763 don Alfonso Fernández de Heredia, Presidente de la Audiencia de Guatemala autorizó que se diera el título de Villa, con el nombre de Villa de la Inmaculada Concepción de Cubujuquí de Heredia, surge así el pequeño poblado con cuatro cuadras formado por casas de adobe con techo de teja. Es decir, Heredia surgió antes que San José y Alajuela.
Con el crecimiento de la población surgieron otras aldeas y la fiy sonomía de las comunidades se transformó rápidamente, comienzan a surgir las diferentes vías de comunicación, el tránsito de carretas hace el trazado original de las calles las que poco tiempo después en forma conjunta con las avenidas orientarían la formación del casco urbano de la futura ciudad.
Heredia tiene su avenida Central al costado norte de la Parroquia, Alvaro Chávez Sánchez existen varias construcciones de adobe y teja, otros espacios están ocupados por jardines, el parque, el fortín que es como un simbolo de la provincia, y las construcciones que se hicieron en el gobierno de don Alfredo González Flores, además existen casas donde vivieron insignes heredianos como el expresidente antes citado, doña Emma Gamboa y otros. También están los edificios de la antigua Escuela Normal y una gran cantidad de viviendas donde se forjaron ideales heredianos.
En algunas de estas construcciones se podrían establecer puestos para la venta de artesania, pinturas, manualidades, antigüedades, es decir, algunas de éstas se pueden transformar en pequeñas galerías de arte que le den a la provincia y especialmente a la Avenida Central un matiz diferente, se pueden aprovechar espacios libres en varios edificios públicos para que los domingos grupos organizados de la provincia presenten diversos espectáculos que puedan mejorar la cultura del pueblo.
Esta seria una importante atracción turística, ya que el bulevar se iniciaria frente a la Universidad Nacional y concluiría en lo que se conoce como el anexo del estadio, lugar donde se puede construir la Explanada de los Expresidentes, estarían los monumentos de don Cleto González Viquez, don Alfredo González Flores y de otros heredianos que lleguen a ser presidentes, se puede diseñar entre jar dines y fuentes, un gran kiosco para la música y otras esculturas. Qué necesitan los heredianos para hacer esto una realidad? Pri.
mero voluntad, luego que la Municipalidad tome un acuerdo congelando cualquier nueva construcción que no esté acorde con la arquitectura que domina las construcciones cercanas al bulevar, además no se debe dar permiso para demoler edificios ni viviendas, de esta manera Heredia tendrá la más bella Avenida Central, y el primer gran bulevar del país, ya que seria sin humo, sin vehículos, sin ventas callejeras antihigiénicas ni rótulos. cambio de ésto tendríamos libros, flores, pinturas, arte y belleza, en ésta una de las primeras villas de Costa Rica.
se inicia ésta frente a la entrada de la Universidad Nacional, ahí está como testigo mudo del paso de los años el busto al maestro de la democracia costarricense don Omar Dengo, la Avenida tiene una distancia de un kilómetro aproximadamente, es el lugar ideal para construir un bulevar; con jardineras adornadas con diferentes tipos de plantas y arboles ornamentales en toda su longitud, ya que en sus alrededores tenemos varios edificios con arquitectura colonial, aún Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
Este documento no posee notas.