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10 LA REPUBLICA. Miércoles de mayo de 1985 EDITORIAL Presiones hacia la indefensión PENTAGRAMA La iniciativa de abrir el Museo de la Carreta está en camino.
Nada más justo, porque aunque la carreta con bueyes no tiene una exclusiva génesis entre nosotros, si la tiene el hecho de que los campesinos la hayan convertido en un verdadero objeto de arte rodante.
La carreta en sí misma, con su estructu no dice nada.
de madera, Lo que dice es su tradición histórica en el desarrollo del país, y el arte de su pintura casi geométrica, llevado, algunas veces, casi hasta la excelsitud.
Por otro lado, la carreta, más que símbolo del transporte, ha pasado a ser para el costarricense símbolo de casi todo.
El trabajo de los burócratas estatales anda siempre en carreta. despacito, suavecito, chinchilín y cachiflin.
Que don Fulano Tencio sea un carreta. supone al hombre, abanderado del paso de tortuga.
Desde que se anunció la creación de una escuela de policía en la hacienda El Murciélago. para entrenar y preparar en ella a los integrantes de la Guardia Civil, se inició una campaña de oposición al intento que se hace para capacitar técnicamente, en consonancia con la modalidad actual de las actuaciones del hampa, de los terroristas y de los narcotraficantes, a nuestro cuerpo policial. Tal campaña está levantando el tono desde que se anunció que una veintena de instructores norteamericanos vendrán al país para dar a nuestros guardias civiles los conocimientos necesarios para que puedan velar adecuadamente por la seguridad de los habitantes.
Debemos estar preparados para resistir esa campaña que dirá de la ocupación de las fuerzas del Pentágono a nuestro territorio, señalará la intervención de la CIA en nuestros asuntos internos y acusará al Gobierno de estar entregado a la postura guerrerista del presidente Reagan. Frente a esas voces, que ya comienzan a levantarse, no debemos ceder, porque el país requiere de una fuerza policial eficaz, bien preparada y consciente de su obligación de mantener el equilibrio social dentro de la juridicidad que es propia de nuestra nación.
Seríamos los primeros en oponernos a cualquier intento por militarizar al país bajo el disfraz de la Guardia Civil. Todos sabemos que no se trata de eso, sino de capacitar a nuestra policía para que en forma eficiente pueda hacer frente a hechos en los que no tenemos mayor experiencia y que comienzan a producirse en nuestro medio cada vez más frecuentemente, tales como el asalto a la sucursal del Banco Nacional en Filadelfia, el intento de afincamiento que hizo la gavilla de narcotraficantes jefeada por Caro Quintero, y el bestial asesinato de que fue víctima un distinguido ciudadano en la ciudad de Limón, para citar sólo algunos de los casos más recientemente ocurridos.
Las autoridades nacionales están investigando la veracidad y el sustento que puede tener una versión publicada hace pocos días por un periódico de los Estados Unidos, en el sentido de que costarricenses extremistas están recibiendo entrenamiento guerrillero en Nicaragua. Esa versión, que no es nueva en nuestro medio, porque, que eso venía ocurriendo, se ha repetido aquí reiteradamente, plantea un peligro frente al cual el país está en el deber de prepararse adecuadamente.
Debemos respaldar el esfuerzo que realiza el Ministerio de Seguridad al crear la escuela de policía de El Murciélago y traer a instructores capaces para que enseñen a nuestras autoridades la mejor manera de enfrentar los peligros ciertos que amenazan a la colectividad desde varios ángulos. Las presiones que se hacen para que el país permanezca en la indefensión deben ser rechazadas, sin desconocer que pueden formar parte de una táctica más general que procura mantener en la mayor incapacidad posible a las autoridades nacionales, mientras en el extranjero se entrenan y se preparan quienes eventualmente podrían enfrentarlas.
De esta vez, quienes están esperando la oportunidad para corear consignas extremistas, muchas veces sin percatarse siquiera de que lo son, deben tener especial cuidado y, antes de hacerlo, meditar muy bien las consecuencias que podría tedentro de las circunstancias actuales, mantener al país en la indefensión en que por años ha venido estando. Carretear las cosas equivale a darles trámite de mortual de pobre. Montarse en la carreta es la pintura del acohólico que agarró su cíclica tanda.
Estar muy carretoneado se dice de quien ya no puede más con lo que hace, ni con él mismo, debido a la debilidad crónica, pereza o derivaciones de la mala vida.
Siendo el yugo parte vital de la carreta, estar enyugado significa estar aprisionado por algo o por alguien, en la mayoría de los casos, por el matrimonio.
y, finalmente, solo queda algo que a los que se montan en la carreta, están muy carretoneados o son unas verdaderas carretas, debe aplicárseles a destajo para que revivan: jel chuzo! ya sabemos que en este país bendito de Dios, hay semejantes nuestros que no mueven un dedo, ni le sacan chispas a la inteligencia, si no es a chuzazos.
ner, La República. TIENE QUE SER ASI?
Publicado por Editorial La Razón, CERRA EL PICO, QUE YA SABES LO VIVOS QUE SE ESTAN PONIENDO EN COSTA RICA PARA DETECTAR LA COCAINA Director Vicepresidente: Lic. Joaquín Vargas Gené Vicepresidente Ejecutivo: Eugenio Pignataro Pacheco Subdirector: Yehudi Monestel Gerente Administrativo: Luis Guillermo Holst Quirós 5 Jefe de Redacción: Luis Cartín Sánchez Gerente de Ventas: Franklin Bernal Candanedo Jefe de Circulación: Nogui Schmidt Navarro Central telefónica: Publicidad: 22 92 15 23 02 66 22 28 14 Cobro de 23 00 76 23 06 44 Publicidad: 21 04 29 23 04 37 23 06 96 Apartado: 2130 Telex: 2538 23 05 60 Circulación: 23 88 85 23 00 22 lalos IMPRESO POR TREJOS HNOS. SUCS Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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