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10 LA REPUBLICA. Domingo 19 de enero de 1986 EDITORIAL PENTAGRAMA IT Descoordinación: apenas un aspecto del problema pesquero Uno de los centros nocturnos más simpáticos y tipi.
cos de San José está a punto de desaparecer al dar campo al lógico y necesario progreso de la capital. La vieja cantina y café, refugio de bohemios y trasnochadores, lugar de reunión de serenateros y juerguistas, La Esmeralda, será demolida en los próximos días para que en el sitio se construya un moderno edificio de siete pisos.
Más de un centenar de componentes de trios, un par de docenas de mariachis (sin connotaciones políticas. más o menos mejicanos, algunos solistas y un millar de románticos, tendrán que irse con su música a otra parte.
El viejo café, refugio de chicheros durante algunas horas mañaneras y de cantadores algunos de ellos realmente magníficos, durante las horas de la noche y la madrugada, cumplió a cabalidad su cometido y razón de ser por más de cuarenta años.
Con representación de los sectores interesados se llevó a cabo recientemente un semiario en el Hotel Colonial, para determinar la causa del estancamiento histórico de la actividad pesquera nacio al: se llegó a conclusión de que el quid del asunto estaba en la falta de coordinación a la hora de adoptar las políticas de desarrollo del sector. este pronunciamiento es digno de toda confianza y credibilidad, pues en ese evento participaron tres centros universitarios, los ministerios de Planificación y de Agricultura y Ganadería, el Instituto Nacional de Aprendizaje, pescadores, empresarios y dirigentes puntarenenses de esa actividad, que es de enorme proyección e importancia en la zona. No hay duda de que la representabilidad y capacidad de los participantes en ese evento fue de gran categoría y que sus conclusiones tienen el respaldo de sus amplios conocimientos y experiencia en la materia. Pareciera sin embargo, que la crónica que se hizo de tan trascendental reunión, no precisó con exactitud los criterios y resoluciones que se tomaron. esto lo decimos porque sabemos que hace apenas unos siete años se elaboró con la eficiente colaboración de expertos extranjeros en el ramo y de especialistas en áreas conexas, facilitados por el Banco Interamericano de Desarrollo, un plan muy completo para vigorizar la explotación pesquera y aprovechar al máximo la riqueza marina que pareciera tiene el país. Recordamos que el plan comprendía no sólo el adecuado equipamiento de la flota, tanto de profundidad como artesanal, sino también el desarrollo de la infraestructura requerida para responder con eficacia a las nuevas y crecientes demandas de la industria. Los estudios de factibilidad merecieron la aprobación del Directorio del Banco Interamericano de Desarrollo y éste autorizó el financiamiento del programa.
No podemos imaginar por un momento que un plan elaborado en tales condiciones y aprobado por una institución financiera como el BID, tuviese fallas de coordinación: en realidad, estas negociaciones tienen tantos estudios, revisiones de diversos comités y evaluaciones meticulosas, de técnicos extranjeros, que no se nos puede ocurrir que lo principal, determinante sine qua non de un proyecto, como es la definición de políticas, estuviese descoordinado, pues sin ellas no hay manera alguna de alcanzar los objetivos previstos en el programa. Las políticas son los rieles, por decirlo así, que fuerzan el discurrir de las acciones y actividades en la dirección que las lleva hacia las metas previstas.
No tenemos pleno conocimiento de los hechos y situaciones que dieron al traste con un programa tan bien elaborado y financiado, pero hay algunos aspectos comprobados que son muy suficientes para determinar el fracaso. Sabemos por ejemplo, que la contratación de los barcos que requería el plan no cumplió satisfactoriamente las reglas de juego, dando motivo a quejas hasta de los empresarios nacionales que podían participar en ese importante negocio. Estas resultaron muy bien fundamentadas y de los cincuenta barcos contratados tenemos entendido que sólo unos pocos llegaron al país. Por otro lado, hubo problemas en el cumplimiento de los préstamos de operación concedidos a los pescadores, a pesar de que se les concedió el beneficio de servir sus obligaciones con base en la captura realizada, la que pareciera que nunca fue suficiente para atender siquiera medianamente los compromisos. Fue necesario entrar en planes de moratoria de los cuales no supimos al final, sus resultados. Estos dos hechos son suficientes para juzgar que algo anduvo mal en la ejecución del programa y no en lo relativo a la definición de políticas y a la eficiencia y bondad del plan y su programación.
Recordamos que hace tal vez unos veinte años hubo una oferta de un poderoso consorcio español, que tiene centrales pesqueras en varias partes del mundo toda una organización para la industrialización y comercialización de los productos del mar, que ofreció construir un centro pesquero en Puntarenas, con todas las facilidades del caso, proveer embarcaciones adecuadas a los pescadores de esa zona y entrenarlos debidamente para elevar su eficiencia, con el compromiso de comprar toda su captura. No sabemos que intereses o razones se movieron en contra de este proyecto de tantísimo beneficio para el país; la realidad es que sin saber por qué, no se llevó a cabo.
Hay algo en todo lo relacionado con la promoción y desarrollo de la pesca en el Pacífico, que pareciera bloquear sistemáticamente todo esfuerzo que tenga ese objetivo. Bien vale la pena repasar la historia y adentrarse en el estudio de las causas que llevaron al fracaso los programas anteriores, para acabar con ese sino que pareciera fatal y dar a Puntarenas y en general al litoral Pacífico, un proyecto pesquero que permita reactivar la economía de la zona y abatir los problemas de pobreza que históricamente la mantienen postrada.
Posiblemente no haya josefino auténtico que no se hubiera detenido, por lo menos alguna vez, a tomarse un yodo. una birra. o una leche agria, cuando no fue que penetrara en el enorme salón, lleno de mesas y de sillas, a buscar al guitarrista para irle a endulzar el oído a la novia resentida o rejega o a la esposa enfurecida por alguna torta que le hicimos.
Muchos echaremos de menos la vieja Esmeralda y más que todos, los centenares de músicos y cantantes que ahí encontraron su centro de trabajo, pero los bohemios siempre encuentran un alero apropiado bajo el que guarecerse o un café agradable donde matar el rato, tararear las últimas canciones, recordar tiempos pasados y conversar de la vida mientras llega el cliente que los solicita.
El astronauta tico, Chang Díaz y el presidente Monge, debido a circunstancias fuera de control, no encuentran el camino para volver a la tierra. La gran diferencia es que cuando esta nota se publique, ya el astronauta habrá puesto sus pies en el suelo, a Dios gracias; en cambio, el presidente Monge.
Otros que parecen estancados, y tampoco encuentran el camino, son los perseverantes activistas que ya hace un mes iniciaron la famosa, sospechosa y discutiy da Marcha de la Paz. En Costa Rica tuvieron problemas; en Nicaragua no faltaba más los recibieron como a reyes; en Honduras no los dejaron pasar y, al escribir estas líneas habían sido devueltos que ironia de La Paz, en El Salvador, donde se les acusó, prohibiéndoles el paso, de tratar de disturbar la paz.
NUNCA OLVIDAREMOS DON GONZALO MORALES, EL PINTOR EL MAESTRO La República Publicado por Editorial La Razón Director Vicepresidente: Presidente Junta Directiva Lic. Joaquin Vargas Gené Enrique Odio Herrera Subdirector: Yehudi Monestel Gerente Administrativo: Luis Guillermo Holst Quirós Jefe de Redacción: Luis Cartin Sánchez Gerente de Mercadeo Omar Jiménez Jefe de Circulación: Nogui Schmidt Navarro Central telefónica: 761 23 02 66 22 28 14 23 00 76 23 06 44 21 04 29 23 04 37 Publicidad 22 92 15 23 05 60 Cobro de Circulación: Publicidad: 23 88 85 23 06 96 23 00 22 Apartado: 2130 Telex: 2538 lalo 86 Las publicaciones con este tipo de letra son pagadas IMPRESO POR TREJOS HNOS. SUCS Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

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