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LA REPUBLICA OPINION 11A Lunes 16 de agosto, 1999 Foro CON EL LECTOR Olfato periodístico y narcotráfico Nuestros periodistas opinan Motociclista malencarado Para Goleman, autor del celebrado libro La Inteligencia Emocional. la raiz más primitiva de nuestra vida emocional es el sentido del olfato; o más precisamente, en el lóbulo olfativo, las células que toman y analizan los olores. pues. del lóbulo olfativo empezaron a evolucionar los antiguos centros de la emoción. una capa de células tomaba lo que se olía y lo separaba en las categorías más importantes, comestible o tóxico, sexualmente accesible, enemigo o alimento. Una segunda capa de células enviaba mensajes reflexivos a todo el sistema nervioso indicando al organismo lo que debía hacer: morder, escupir, acercarse, huir, perseguir. 29)
La nariz es el órgano que relaciona al sabueso, ícono de las series policiacas, con el legendario periodista sabueso. Inteligencia policial e inteligencia periodística derivarían de la inteligencia olfativa. En sentido metafórico. claro está!
Pero olfatear no es suficiente, a la fuente informativa hay que (literalmente) morderla, escupirla, acercársele, perseguirla y huir, si fuere del caso.
En el lenguaje empírico del periodismo, la frase olfato periodístico resume la capacidad innata (y en ese tanto, primitiva) de una persona para percibir los acontecimientos de alto valor noticioso y separarlos del olor a broza.
La formación académica, por su parte, apuesta (aunque no siempre la pegue. a la rigurosidad que debe imperar cuando se busca la verdad, reconociendo en el periodismo una pseudo ciencia. Por describir lo obvio de una puesta de sol para demostrar la redondez de la Tierra, Ptolomeo fue calificado de pre científico. Con todo, el periodismo tiene un objeto de estudio: la vida cotidiana en sus distintas manifestaciones culturales, económicas, políticas, etc. su instrumento privilegiado es el sentido común que se construye a partir de la imaginación, la intuición y el instinto.
Si sustituimos la noción olfato periodístico por el concepto sentido común. quizás se nos facilite la tarea y les demos a los asuntos del narcotráfico un rango superior al de simple suceso.
Por regla general, la observación empírica sugiere que los periodistas tienden a minimizar informaciones tan delicadas y fácilmente las sitúan en esta categoría, aunque estudios psico sociológicos realizados para identificar a los consumidores de sucesos, han demostrado que su función es catártica con niveles de identificación asociados a la naturaleza del suceso.
Las muertes brutales (se) corresponden con una práctica estadísticamente superior entre las clases desposeídas, en razón de la supremacía de lo emocional soBE bre lo racional. Así, la expectativa de la muerte se convierte en un asunto de azar: Qué dicha que le pasó al Palomino y no a mi.
Las implicaciones del narcotráfico sobre la socie dad, y en particular sobre la naturaleza humana, trascienden el simple hecho para convertirse en pande mia. como tal debe ser tratada: con pinzas, cual ci.
rujano cuando interviene en un cerebro. No están en juego, acaso, la seguridad del Estado y la estabilidad de la democracia?
Si de una oficina de inteligencia. cuya razón de vida es el secreto y la confidencialidad se filtran hacia los medios informativos, notas capaces de derrumbar un elaborado plan estratégico diseñado para capturar a los principales narcotraficantes que operan en Centroamérica. no es, acaso, porque el narcotráfico col.
mó las esferas de la inteligencia policial. los periodistas no pueden olfatear el alto valor explosivo de esa información, así como los propósitos perseguidos por quienes se la facilitan?
El narcotráfico conoce el papel de los medios difusión colectiva y los utiliza según sus propósitos. Los periodistas, en tal caso, se prestarian, sin proponérselo, para ser mulas informadoras.
Si esto es así, se revierte la hipótesis de los expertos en inteligencia policial que encuentran, en los ar tículos periodísticos sobre narcotráfico, las pistas para identificar un ne xo de servicio a los narcotraficantes por parte de los periodistas. habría por tanto que buscar primero en sus oficinas, la causa de los roces surgidos entre inteligencia periodística e inteligencia policial.
Que los astutos aprovechan para su enriquecimiento la campechana ingenuidad de estos pueblos recién nacidos a la democracia es verdad de Perogrullo ¡Cuán desarmada se encuentra la inteligencia policial para hacerle frente a este flagelo!
Del lado de los periodistas, cuando endosemos la cultura de rendición de cuentas a la sociedad de la cual somos sus intermediarios ante los actores de las noti cias, alcanzaremos más fácilmente la ética de la verdad. Esto implica enterrar la superficialidad, la ignorancia, la irresponsabilidad, la ética luterana de la eficacia, a ultranza. En síntesis, eliminar el olfato periodístico.
Ejerceríamos, entonces, un periodismo profesional, académico, que le garantiza a la sociedad información veraz y útil para tomar decisiones acertadas, en lugar de tenerla por la sartén, a la expectativa y consumiendo residuos de apariencias.
Al final de un día difícil, lleno de carreras, entre a mi casa y no había nadie; por supuesto, llevaba un apetito que no me dejaba ni moverme para llegar a la cocina.
Tomé el teléfono, marqué el número de Mac Donald y, sin lugar a dudas, se inició la pesadilla denominada pésimo servicio al cliente.
No es la única vez que sucede y no me KAROL JIMENEZ ha pasado solo a mí; sin embargo, me referiré a un dia especifico en el que fue el colmo del desastre.
Además de los problemas que tienen con el servicio de entrega, me declaro una clienta incómoda; en mi pedido solicité muchas salsas de tomate y docenas de servilletas, para ahorrarme los dificiles viajes a la cocina.
Un malencarado motociclista tocó el timbre de mi casa 45 minutos después, me entregó una reducida bolsa que cada vez es más pequeña similar a lo que contiene. al revisarla, faltaba lo que ansiosamente esperaba, las papas fritas y era de suponer la ausencia de las servilletas.
Pacientemente le indiqué el inconveniente, le pedi su nombre para asegurarme que lo traería y el empleado de esta prestigiosa empresa de comidas rápidas me respondió que no tenía que darle su nombre a nadie y se fue.
Yo, en el portón de mi casa, tomé fuerzas de no sé dónde para telefonear al restaurante y denunciar lo que repe tidamente les doy a conocer que deben capacitar a sus empleados para que se dirijan al cliente con un trato mejor.
De nuevo confieso que el malencarado fue víctima de un dia dificil y complicado de esta consumidora; pero hoy, calmadamente, solicito no solo a este restaurante que menciono sino a cualquier lugar comercial que busquen personas dispuestas a tratar amablemente a los demás.
Todos los días los usuarios somos víctimas del maltrato, ya no solo en las oficinas públicas, como siempre se ha sabido, sino que ahora no importa el tipo de lugar donde uno vaya, siempre saldrá decepcionado.
Mac Donald debe mejorar el servicio de entrega, pues la competencia en este tipo de negocios ha alcanzado tan grandes dimensiones que sus clientes empezarán a diminuir poco a poco: yo me declaro uno de ellos.
Cartas DR. LUIS MONTOYA SALAS Religión e intolerancia La huelga y los derechos Entre julio y agosto se llevó a cabo una huelga de los servidores públicos que reclamaban, pienso que justamente, un reajuste salarial de acuerdo con el actual costo de la vida.
El costo lo vive el pueblo, el ciudadano raso y no los dueños del poder, los políticos. Clase que está divorciada totalmente con la realidad que viven los gobernados y el estado de satisfacción de sus derechos.
Algunos políticos solamente son conscientes de que el pueblo paga, mediante impuestos y bajos salarios, sus caprichos y los desfalcos que han cometido o dejado cometer a sus allegados y protegidos.
Lo importante es que los huelguistas tuvieron éxito. Con ello consiguieron que se corrigiera lo que, a todas luces, aparecía como un error y una injusticia. Re negociaron un justo aumento salarial con el Gobierno; además, consiguieron elevar la moral del desprestigiado movimiento sindical y sus líderes.
Sin embargo, para nadie es un secreto que, salvo algunas excepciones, es general la queja del deficiente servicio que prestan los empleados públicos a quienes tienen el derecho de solicitárselo. El desgano, la negligencia, la falta de consideración y la extempora: neidad son la regla general de la prestación de los servicios a sus usuarios.
En la huelga pasada, los funcionarios de las insti.
tuciones afectadas lo que hicieron fue generalizar en sus centros de trabajo, durante varios dias, la negligencia y desgano con que están acostumbrados a cumplir sus funciones.
Así fue como, entre otros servicios, los enfermos en clínicas y hospitales recibieron, en vez de la consabida atención deficiente e inadecuada, una más deficiente y más inadecuada.
Los pacientísimos usuarios del Registro Público, en esta ocasión, dejaron de recibir el irregular servicio de siempre, pero no fue para mejor sino para peor.
Simplemente no recibieron servicio alguno Ojalá que los empleados públicos, tan satisfechos por sus logros, muestren igual entusiasmo, concentración y diligencia en la prestación de servicios a todos los habitantes de la República que los requieren para que también a ellos se les hagan realidad sus derechos!
Se escuchan diferentes opiniones sobre la proyección de la controversial cinta cinematográfica La última tentación de Cristo. en las que destaca, entre los argumentos en contra, la de un sacerdote que amenaza con sitiar el lugar de exhibición con pancartas y antorchas.
Estimo que el ver el filme o no deberá quedar al criterio personal de cada individuo y si el argumento de esta es ofensivo a sus creencias religiosas, sencillamente que no la vea, pero no puede pretender obstaculizar la libertad de culto que existe en Costa Rica.
Profeso la religión católica desde la niñez, pero definitivamente no soy un fanático y obedezco los preceptos que me dicta la conciencia. Estoy convencido de que la intolerancia solo conduce a lamentables, resultados. Para confirmar esto no hay más que revisar la historia de países que se vieron sumergidos en dichos excesos, ya sean religiosos, políticos y hasta deportivos.
Recientemente visité Jerusalén, donde conviven en perfecta armonía y respeto tres diferentes religiones: católica, judía y musulmana, las cuales mutuamente respetan sus creencias. Serán los fanatismos de algunos miembros de la religión católica los que propician el retiro de tantos fieles a las diferentes sectas que existen?
JOSE MANUEL URENA CECILIANO SOCIOLOGO PERIODISTA WALLACE SCHUMACHER Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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