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18A LA REPUBLICA Jueves 23 de febrero de 1995 Lector Cartas TRIBUNAS Reducción de la pobreza ¿Un alegrón de burro JORGE CHAVES Grandes hombres y hombres pequeños Recordamos con nostalgia los tiempos en que los grandes hombres se distinguieron por sus actuaciones.
Cuando a don Otilio Ulate lo atropelló una bicicleta, su primera manifestación fue que no se sancionara al ciclista. don Francisco Orlich, Presidente de la Re.
pública en ese momento, se le impidió la entrada al Yacht Club en Puntarenas por no reconocerlo el portero, no se supo que pidiera sanción alguna para el empleado.
Hay otra anécdota que se refiere a don León Cortes, al que un conductor de tren no le permitió viajar sin tiquete, siendo Ministro o Presidente. La reacción de don León fue promover al funcionario por su correcto cumplimiento del deber.
Existen muchos casos similares en nuestra historia patria, y en cada ocasión los costarricenses admiramos las actuaciones de estos hombres que antepusieron el valor de una conducta recta a la vanidad personal.
Alvaro Gallardo Cordero a Se enciende nuevamente la polémica en torno al verdadero nivel de pobreza existente en Costa Rica. Dos no ticias aparentemente contradictorias enmarcan esta discusión. Mientras que el Gobierno de la República ha de finido como tarea urgente para este año la lucha contra la pobreza, definiéndola como una Gran Cruzada Nacional. la Dirección General de Estadística y Censos ha difundido información que revela un decrecimiento de la pobreza.
Es conveniente evaluar los alcances de estos resultados a la luz de algunas consideraciones. En primer lugar, según este estudio, el peso de los hogares pobres respecto al total de hogares ha disminuido; sin embargo, el número total de hogares pobres se incrementó al pasar de 93. 728 en 1993 a 95. 032 en 1994. De estos, 42. 479 son considerados como de extrema pobreza.
Por otra parte, los diferentes métodos que es posible emplear para la medición de la pobreza son leña seca que atiza la hoguera de esta discusión, pues cada uno de ellos arroja resultados distintos.
Así por ejemplo, las cifras en cuestión se obtienen por el método de CEPAL, que contrasta la cantidad de ingresos percibidos con los necesarios para adquirir una canasta básica. Utilizando criterios más exigentes, el llamado método BID y el de Necesidades Básicas Insatisfechas (educación, vivienda, salud y nutrición) determinan que prácticamente dos de cada cinco hogares costarricenses (40 del total) califican como pobres.
En tercer lugar, la canasta básica utilizada en la me todología de CEPAL está desactualizada, data de 1974; es obvio que las exigencias de la calidad de vida de la Cos ta Rica de 1995 son muy diferentes a la de hace 20 años.
Como cuarto aspecto, el periodo en el que se da esta disminución relativa de la pobreza no refleja una situación estable; es el último año de una administración, el llamado ciclo electoral en el cual es típica la mejoría de una serie de indicado res socioeconómicos debido a factores no sustentables; la represión de la inflación por ejemplo, lo cual eleva momentáneamente la capacidad de compra de los ingresos.
Por último, la deserción escolar, el incremento de la delincuencia, entre otros indicadores, nos hablan de deterioro en el nivel mate rial de vida.
La discusión de las fluctuaciones en el índice de pobreza debe trascender lo meramente coyuntural. Es un problema estructural de la sociedad costarricense y como tal la lucha contra la pobreza no pierde vigencia, y debe ser enfocada como centro de las políticas de desarrollo nacional. Asumir el reto implica para el Estado una revisión de lo que ha sido la política económica y la política social, de modo que se garantice para los secSergio Miranda La República tores prioritarios el acceso a educación, salud, capacitación para las nuevas exigencias del mercado de trabajo, etc. En el terreno de la sociedad civil, pasa por desechar la creencia de que al Gobierno de turno le corresponde la solución de todos los proble mas e involucrar la activa participación comunitaria. Democracia o alcahuetería Un amigo traicionó a Jesucristo por unas 30 monedas; hay gente capaz de vender a la madre por unos cuantos tucanes, y hay personas que pueden vender a la patria por un puñado de dólares.
Aparte de esto, hoy quiero referirme al sonado caso de los asaltabancos venezolanos; pero a este artículo hay que darle un matiz entre broma y en serio, pues podría uno quedar de visita por varios años en La Reforma. Con la deportación de estos angelitos venezolanos, don José María y sus subalternos se pusieron una flor en la solapa, pues frenaron los grandes asaltos bancarios, pero la vida es ingrata, ahora en lugar de una flor, es una soga al cuello lo que algunos desean conseguir.
Allá en el horizonte, un ángel de la guarda va a aparecer, para demostrar que estos pobrecitos muchachitos son del todo inocentitos, que nunca hicieron nada malo, no hirieron ni mataron a nadie, ni robaron un solo cinco. Estos chacalincitos, no se deben confundir con chapulincitos, es un gran pecado.
Todo vino a crear escándalo, porque estas inocentes criaturas se entretenían jugando con pistolitas de plástico, que tiraban chorritos de agua y coleccionaban estampitas parecidas a dinero.
Carlos Luis Sáenz San Rafael de Heredia Mejoran los servicios prehospitalarios GERARDO FERNANDEZ TEM PARAMÉDICO, BENEMÉRITA CRUZ ROJA COSTARRICENSE Excelente imagen Después de muchos años de que el educador no tenga imagen, el Ministro de Educación levanta la imagen de los educadores de Costa Rica, y eso nos llena de orgullo, que el ecuador es todo un profesional y eje fundamental de la sociedad costarricense. Un pueblo sin educación es un país sumido en la ignorancia y en la pobreza más grave.
Acogemos con beneplácito el hecho de que las escuelas unidocentes van a estar dentro de toda una proyección nacional, con nuevos planes para la educación.
Necesitamos niños bien nutridos, porque en estómagos vacíos no entran las letras; cerrar esa enorme brecha entre la educación privada y pública poco a poco; en el caso de las zonas indígenas, dar un fortalecimiento a la adecuación curricular, de acuerdo con las necesidades propias de la región.
José Angel Castro Mora Boruca En situaciones de emergencias médicas están ocurriendo cambios muy importantes, todos orientados a brindar al paciente mejores posibilidades de vida, pues para los paramédicos el reto es que la víctima en las situaciones de riesgo, sean afecciones de origen cardíaco, médica o traumáticas, como los accidentes de cualquier tipo, tenga el menor número posible de secuelas del accidente.
Con satisfacción, los costarricenses hemos visto un mejoramiento agigantado en los servicios prehospitalarios, y como parte de esta búsqueda de una mayor eficiencia y eficacia en la prestación de estos servicios, hace poco entró a funcionar un sistema muy sofisticado y moderno en el área de la coordinación de los organismos de respuesta, conocido como el 911.
Con el paso del tiempo de operación de este sistema, los pacientes y quienes prestamos servicios de atención prehospitalaria, nos hemos dado cuenta de que algo hace falta en materia de ayuda humanitaria, pero la solución tiene que contar con el esfuerzo compartido de todos los que utilizamos el 911.
En la sede del sistema se encuentran los despachadores, personas encargadas de guiar a la gente que solicita ayuda mientras las unidades de las instituciones de respuesta van en camino.
En el caso particular de los paramédicos, los despachadores se encargan de decir al interlocutor qué debe hacer, para que el paciente pueda mantenerse con vida, durante el tiempo de espera por la ayuda técnica solicitada; nosotros nos hemos encontrado con varias sorpresas, pero entre las que se destacan la falta de preparación básica en primeros auxilios de muchos de los miembros de las familias y la ausencia de disposición de cooperar en la estabilización del paciente, además de la falta de tranquilidad que muestran los testigos presenciales de un accidente, situación que los hace cometer muchos errores, unos que al final son fatales.
Pero tal vez, una de las situaciones que más alarma nos causa, es la impaciencia de las personas cuando llaman al 911, pues esperan que la respuesta sea casi inmediata, y al ver que sus exigencias no son satis fechas al instante, su única reacción es maldecir al sistema y a las personas que en el trabajan, con la es peranza de difamarlos públicamente cuando exista una oportunidad.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

    Carlos Luis SáenzDemocracyLeón CortésMilitantes del PCCRPresidentes de Costa Rica
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