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Revista Dominical. LA REPUBLICA. Domingo 15 de mayo de 1988 Este es mi PROBLEMA Dra. Emily Powers una smo fondo uida.
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que ta Las se Estimada señora: Tengo 19 años de casada con un hombre que no tiene ningún vicio, todo lo que gana es para los niños y para la casa, pero que tiene un carácter tan violento que delante de los hijos me dice cada grosería que a mí me deja callada. Cuando a él le pasa la malacrianza trato de hablarle, pero me dice que si no me gusta, ahí están los abogados para el divorcio, o que ahí está el puente de los Anonos para que me tire, o que me dé un balazo. Esto me duele mucho; me gustaría ser agresiva como él para defenderme, mas no lo hago por respeto a los hijos o quizá por mi manera de ser. veces me siento sola por no tener de parte de él ni una muestra de cariño; se enoja cuando le digo que no me siento bien, que estoy deprimida, me dice incapaz, cobarde, poca cosa. Pero yo me siento muy valiente porque no es cualquier esposa la que aguanta un hombre tan frío y tan malcriado. Por favor, doctora, digame. necesito un psiquiatra, o es él quien lo precisa? Cuando he ido al doctor me remite a psiquiatría, pero nunca he ido pues siento que no necesito tranquilizantes, sino del amor y la comprensión de mi esposo.
Querida señora: Creo que pide demasiado al solicitar el amor y la comprensión de una persona que a juzgar por lo que usted escribe. carece de la sensibilidad humana necesaria para otorgarlo. No obstante ello, usted debe superar su situación presente por medio de la aceptación serena de los errores suyos y de otras personas.
Usted es una mujer noble, valiente, bien educada, que está tratando de sacar adelante el hogar de sus hijos. Esto debe llenarla de satisfacción y fortaleza, independientemente del pensamiento y las expresiones de quien no está capacitado emocionalmente para juzgarla con ecuanimidad. Está usted casada con un hombre de muy distinta educación a la suya; esto es una realidad que debe aceptar. Pero no por ello ha de sentirse frustrada o deprimida. En su espíritu, no lo dudo, hay fuerza y lucidez suficiente para entender qué poco valor tienen los comentarios que pretenden ser hirientes de su esposo. No les conceda importancia, porque no la tienen. y mucho menos per que ellos perturben su capacidad de amar y de ser feliz.
Propóngase desterrar de su vida el malestar que le provocan tales impertinencias, y busque su realización humana a través de la práctica de alguna actividad noble y satisfactoria.
Emily Powers ¡Hola! Soy una joven de 20 años y estoy enamorada de un muchacho de 32; él también me ama, en mi casa lo quieren mucho y se lleva bien con mi familia. Nos conocemos hace años; él tuvo una mujer hace tiempo, pero ya la dejó porque era muy vaga; tene hijos. Desea pedir la entrada a casa, pero yo se lo impido porque me da miedo que no lo acepten. La familia de él quiere que nos casemos y dicen que yo soy una muchacha muy formal. El me tiene mucha confianza, todo me lo cuenta; es muy dulce, cariñoso y sin vicios. Emily, yo quiero que me diga si él me quiere y de verdad, si me conviene, si nos llegaremos a casar, cuántos hijos voy a tener, mi número de suerte y el color que más me favorece. Mi signo es Escorpión y de mi novio Tauro. Deseeme suerte en el estudio porque estoy en el colegio, y dígame también si voy a salir bien en los exámenes.
Estimada señorita: Permítame explicarle que nadie está en capacidad de leer el futuro, y que la persona que dice hacerlo generalmente es un impostor. Sin embargo, si pueden establecerse ciertas pautas de análisis a fin de que cada cual, por sí mismo, escoja qué clase de vida va a llevar. Por ejemplo, si existe amor verdadero entre usted y su novio, si tienen ya suficiente tiempo de conocerse y tratarse, si él es un hombre sin vicios, dulce y comprensivo que ha encontrado en usted una muchacha formal comprensión hacia sus pasados errores y colaboración a sus obligaciones paternales; y si usted, además de amarlo está estudiando con el fin de apreciar mejor el mundo y entender a sus semejantes, es muy posible que puedan fundar un hogar estable que se constituya en fuente de felicidad para ambos. Pero esto no porque lo pronostique un futurologo, sino porque ambos cuentan con los elementos necesarios para aceptar las responsabilidades y enfrentar positivamente las obligaciones que conlleva el establecimiento de una vida en común.
Adquiera conciencia de que usted está en capacidad de disfrutar a plenitud su vida y de contribuir en gran medida a la felicidad de quienes viven a su alrededor. Esta fórmula, que no tiene nada que ver con predicciones astrológicas ni con números de suerte o colores mágicos, es la que mayormente puede contribuir a su realización personal, así como sólo el estudio a cabalidad podrá ayudarla a salir bien en los exámenes.
Emily Powers lo, mblor as, no ucho aídas Hades endo tintas El derecho a la vida desde la concepción ancejo unca na sola desde ntana noche ción y s, ya así como la tierra, por decreto providencial del Creador, da fruto, así también esta unión de dos personas en el amor: hombre y mujer, fructifica en una nueva vida humana.
De esta unidad vivificante de las personas, el Creador ha hecho el primer sacramento, y el Redentor ha confirmado este sacramento perenne del amor y de la vida, dándole una nueva dignidad e imprimiendole el sello de su santidad. El derecho del hombre a la vida va unido, por voluntad del Creador y en virtud de la Cruz de Cristo, al sacramento indisoluble del matrimonio.
Deseo, pues, amadísimos hermanos, que este derecho sacro no cese de plasmar la vida en esta tierra. Se dice justamente que la familia es la célula fundamental de la vida social. Es la comunidad humana fundamental. Cual es la familia, tal es la nación, porque tal es el hombre. Deseo pues que seáis fuertes gracias a familias profundamente radicadas en la fortaleza de Dios, y deseo que el hombre pueda desarrollarse plenamente sobre la base del vínculo indisoluble de esposos padres, dentro del clima familiar que nada puede sustituir. Deseo también y rezo siempre por ello, que la familia. engendre siempre la vida y sea fiel al derecho sacro de la vida. Si se rompe el derecho del hombre a la vida en el momento en que empieza a ser concebido dentro del seno materno, se ataca indirectamente todo el orden moral que sirve para asegurar los bienes inviolables del hombre. La vida ocupa entre estos el primer puesto. La Iglesia defiende el derecho a la vida, no sólo en consideración a la majestad del Creador que es el primer Dador de esta vida, sino también por respeto al bien esencial del hombre.
eguir za de co que ríos, en su adores.
El Creador ha dado al hombre la tierra para que la someta y en este dominio del hombre sobre la tierra ha basado el derecho fundamental del hombre a ida. Tal derecho está estrechamente vinculado con la vocación del hombre a la familia y a la procreación. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre; y se adherirá a su mujer; y vendrán a ser los dos una sola carne.
to tan y la a. Sus ssippi, bían en el el agua davía, le Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

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