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B GALERIA LA REPUBLICA. Lunes 26 de Octubre de 1993 GALERIA VIDA El cuerpo no miente. Por eso, no desprecie las señales que constantemente le envía para negar o afirmar lo que dicen las palabras. linterés por el interlocutor queda demostrado si el que habla o escucha se sienta con los brazos separados y apoyados comodamente en la silla y mantiene su cuerpo y la cabeza dirigidos a la persona con quien conversa También se puede saber si el amor se asoma en una relación.
El enamorado mira mucho a los ojos del otro, aunque no estén hablando. Los sicólogos opinan que mientras más se mira una pareja, más fuerte es el amor que sienten.
Incluso, el sicólogo Eckhard Hess afirma que las pupilas se agrandan a la vista del ser amado y cuando siente placer. Si por el contrario se achican, es porque está aburrido o disgustado.
Si una persona mientras habla permanece de brazos cruzados y se echa hacia atrás, manteniendo una distancia entre los dos, está diciendo que el otro no le interesa, aunque diga frases encantadoras. Si se pone una mano tras la nuca, aunque no sea un gesto elegante, quiere decir que está interesadísimo.
Si la mujer se lleva la mano al cabello y el hombre aleja las manos de su cuerpo y coloca una mano en el cinturón, es signo de agresividad, ambos dicen sí con su actitud. En cambio, si alguno tamborilea los dedos, es señal de fastidio y hastío.
La depresión y la inseguridad se ven claramente cuando se cruzan los brazos sobre el pecho, se cruzan las piernas y se mantiene la cabeza ligeramente inclinada.
Las manos hablan forma muy sutil Indice levantado: Si apunta hacia el suelo o hacia el cielo, inmóvil o en movimiento, es un modelo reducido de lanza o garrote. Si señala al interlocutor, expresa hostilidad y propósito de dominar. Es un gesto amenazante. Las palmas hacia arriba: Es un gesto pacífico y conciliador e indica que no hay intención de agredir. Es más, deja ver a las claras que no oculta ningún tipo de arma. Es una buena forma de pedir la aprobación del otro, tratándolo de igual a igual y sin segundas intenciones. Incita de alguna manera a la paz y la cordialidad. Las palmas hacia el exterior: Las manos actúan como un parachoques. Resulta difícil que alguien con las manos en esta posición le ofrezca desinteresadamente ayuda y protección.
Las manos en forma de tijera: Su sentido es claro y directo, se trata de cortar el hilo de la conversación. Significa ruptura total, lo que quiere decir que no solo se rechaza la idea sino que también se rechaza al interlocutor que la propone.
Las manos siempre dicen la verdad y son sinceras. Por eso no menosprecie el examen de sus movimientos. Cuando alguien expresa sus pensamientos con naturalidad, sus manos apoyan el lenguaje y su presencia indica la fuerza de lo que dice.
Por eso, desconfíe de las personas que no suelen acompañar sus palabras del movimiento de sus manos. Esto indica que está controlando todas sus emociones y le cierra la posibilidad de conocer sus verdaderas intenciones, porque las manos hablan de una Fotos: Adrián Flores De todo un poco agrega un poquito de licor, o mejor aún, de vino a sus platos favoritos, puede transformarlos en deliciosos y aromáticos platillos. Sin embargo se aconseja lo siguiente. No cocine con un vino que no bebería, ya que al evaporarse el alcohol el sabor se intensifica y puede arruinar el platillo. Si sirve vino para acompañar el platillo que preparó con vino, procure que sus sabores si no son iguales, al menos sean similares. Saborear al mismo tiempo dos vinos puede dejar un mal sabor. El vino con que cocina no necesariamente tiene que ser un vino caro. Para que el sabor del vino no sea muy crudo. deje cocer un ratito su platillo una vez que ha agregado el vino, para que parte del alcohol se evapore.
Si el plato que prepara no se debe cocinar mucho tiempo y debe agregarle vino, caliente éste en un recipiente aparte y luego viértalo en el platillo. Para flamear un postre, caliente un poco de licor antes de encederlo.
Agréguelo al platillo en forma de lumbre. Para salir de un apuro, sirva postre de duraznos, peras, guayabas o higos en almíbar. Caliente en su jugo media copita de vino blanco. Sírvalos solos, tibios o sobre un helado. Quedan deliciosos!
Cocinando con vino Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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