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sbendingaiset ravi Lunes de Diciembre de 1993 LA REPUBLICA Opinión Una cumbre en la Casa Blanca CHISPORROTEOS JAIME GDO. DELGADO ROJAS ALBERTO CANAS Es dificilísimo que un fallo judicial complicado, como el del Juez Segura, sea totalmente comprendido por los le gos. Por esa razón es facilísimo tergiversarlo y hacerle creer a la gente que dice una cosa o que dice otra. Sin embargo, o tal vez por eso mismo, se está convirtiendo en te ma de campaña política.
Por primera vez, presidentes centroamericanos, lideres claramente legitimados por las normas constitucionales de sus respectivos países, se han reunido en Washington con el presidente Clinton. El acto ha sido sumamente significativo y fue cubierto ampliamente, el primero de diciembre pasado, por distintas empresas de noticias.
El evento no pudo pasar desapercibido. Se pretendía, con esta reunión, abrir la puerta para el ingreso de la región centroamericana al NAFTA; se buscaba, también, una vez más, demandar nuevas ayudas para la región, hoy que la cooperación internacional se ha ido alejando, hecho ejemplificado estelarmente con el retiro de la de nuestro país. Ahí se anunció, también la creación, según el anuncio del líder guatemalteco Ramiro de León Carpio, de una comisión de alto nivel para dar seguimiento al proceso de incorporación de Centroamérica al mercado ampliado de Norteamérica.
Sin embargo, los mismos titulares de los periódicos señalan que el Congreso Norteamericano ha anotado la imposibilidad de la ampliación de los beneficios del a terceros países. Además, y muy en concordancia con la preocupación en torno al impacto negativo del NAFTA hacia el área, el propio presidente Clinton se comprometió a diseñar estrategias para aminorar sus efectos y, de seguido, hacer lo posible por mantener la ayuda al Istmo.
Los liberacionistas dicen: Walter Campos, autor de la calumnia, fue condenado, y su dicho calificado por el juez de inverosimil, inconsistente y falaz. Los rodriguistas se so lazan con que los Romero, que eran los acusados más visibles y publicitados, pero no los únicos, fueron absueltos. Se escaparon por un pelo, un pelo técnico, replican los otros. La reunión en la Casa Blanca deja claro dos cosas: primero, que ya no es posible llegar a Estados Unidos solo a pedir cuando las prioridades del Norte, en politica exterior y economía, se orientan hacia otros rumbos. Segundo, que más vale apurar esfuerzos que se orienten hacia la modernización de nuestras economías, el fortalecimiento de la paz, la democracia y la libertad en el área, en perspectiva regional, previo y al margen de cualquier intento de incorporación nuestra al mercado integrado de Norteamérica.
Algunas de estas observaciones fueron esbozadas en un artículo nuestro del 26 de noviembre pasado. EI NAFTA y Centroamérica. inspirado en un jugoso e importante estudio que está realizando la costarricense Patricia Gudiño, en Canadá, y cuyos avances, expuestos en ponencias y conferencias, saldrán a la luz pública en las próximas semanas, publicados por el programa de Maestría en Integración Regional de la Universidad Nacional.
En aquella reunión cumbre de los presidentes centroamericanos, en la Casa Blanca, se reafirma la preocupación de la máster Gudiño, también compartida por nosotros, de que solo con inventiva y creatividad podremos sortear los efectos del NAFTA. Que lo más adecuado, para el área, es marchar juntos y abrir el abanico de iniciativas en torno a nuestro desarrollo futuro integrado, en función de resguardar nuestras economías y sociedades, de los impactos negativos que nos pueda deparar el Tratado de Libre Comercio Norteamericano.
Las dos cosas son ciertas; unos fueron absueltos, otro fue condenado. Los absueltos lo fueron por razón de cosa juzgada, sin que el juez entrara siquiera a ponderar su posible culpabilidad o inocencia. aquí viene el tecnicismo legal. Un tecnicismo legal que va más allá de lo que algunos podemos penetrar.
La Republica Jorge illa ¿Puede haber cosa juzgada si no ha habido juicio. Puede absolverse a alguien sobre la base de la cosa juzgada, si la resolución judicial que se pretende produzca la cosa juzgada no fue una resolución absolutoria?
Se absuelve por cosa juzgada a un delincuente. nos enseñaban los grandes maestros del derecho costarricense cuando una sentencia anterior lo absolvió. Pero se me hace cuesta arriba que lo absuelvan porque una resolución anterior decidió cerrar el expediente y no seguir adelante con el juicio. Se compran votos!
Cuando yo estudié derecho, las cosas no nos las ense naban así. Pero desde hace alrededor de veinte años, el de recho costarricense, que tenía la claridad del derecho romano y el derecho francés, se ha ido complicando y oscureciendo, y hoy es un derecho bizantino.
JUAN RAFAEL QUESADA CAMACHO Un derecho bizantino que vive de detalles, que cada día se empeña en ser más misterioso hasta en su léxico, crecientemente tecnificado; un derecho cuyos practicantes parecen aspirar a que los problemas y los procesos se resuelvan por la forma y no por el fondo. Donde el gran triunfo jurídico y judicial de un abogado consiste en ganar un pinto de procedimiento, anular actuaciones, y evitar que los procesos terminen. Una cosa juzgada, sin pre vio juzgamiento, es un bizantinismo, una muestra de ese neo derecho de estamos viviendo y padeciendo, donde la circunvalación, el rodeo, la tangencia y el detallito proce dimental reinan y gobiernan, y donde somos capaces de declarar la inconstitucionalidad de una ley por cuanto en el acta legislativa correspondiente no se consignó el número de votos que concurrieron a aprobarla (hasta el momento se ha aplicado ese novísimo principio a las leyes que requieren 38; en cualquier momento, por clara analogía, se lo aplicarán a las que se conforman con 29. Este artículo está dedicado a la juventud costarricense.
En 1944, el hoy benemérito Carlos Monge Alfaro, en su labor de mentor de conciencias críticas, ciudadanas, entablaba un duro juicio en contra del liberalismo. Efectivamente, hoy lo que algunos llaman sociedad previsora fue una etapa de la vida nacional, caracterizada por el reducido espacio que se brindaba a una vida realmente democrática. Por eso, en el artículo Vieja y Nueva Política (Surco. don Carlos Monge sentenciaba: En cada voz honrada hay hastío; las almas sufren porque la patria está deshecha de políticos irresponsables. En consecuencia, él llamaba a la juventud y a la ciudadanía a comprometerse en la tarea de rectificación nacional.
Sin lugar a dudas, los pensadores liberales, que habían dominado en Costa Rica desde 1889, alardeaban de la paradisíaca felicidad de poseer una democracia igual o mejor que la Suiza. Sin embargo, se trataba del paraíso de los poderosos, de una sociedad sustentada en la dependencia de los débiles hacia los ricos y donde todo en política era fraudulento.
De los vicios del liberalismo, tal vez el más abominable era la forma de comparar votos. Un buen ejemplo de lo anterior, lo brinda José Albertazzi, quien en el ensayo La democracia costarricense (1941) narraba lo siguiente. Elecciones presidenciales de febrero de 1928. Era candidato a diputado por la provincia de Puntarenas, postulado por el Partido Republicano, don Moisés Aguilar, y estaba paseando el día de la elección en Miramar, cabecera del Cantón de Montes de Oro. Estaba bien persuadido don Moisés de que el Partido Nacional, que era el que contaba con el apoyo de los ricos, iba a derrochar una buena suma para cosechar el voto ciudadano. En efecto, aún antes de comenzar la votación estaban los elitistas regalando camisas, pantalones, cobijas, víveres, dinero en efectivo, y habian instalado una carnicería en la cual repartían carne con las más desenvuelta liberalidad.
Entonces, el señor Aguilar se dirigió por telégrafo al señor presidente, que lo era a la sazón el Licenciado don Ricardo Jiménez, quejándose de la inmoralidad que estaban cometiendo sus adversarios tratando de comprar, mañosamente, el voto de los campesinos con ropas y libras de carne; y cuando el señor Aguilar aguardaba una contestación digna del autor de la Cartilla Cívica (don Ricardo Jiménez Oreamuno, recordamos nosotros) en la que, de alguna manera condenara la corruptela, recibió un telegrama en que don Ricardo le decía lisa y llanamente. Si ellos matan una res, destacen ustedes dos:. es decir, en el camino del desenfreno y la impudicia, tra ten de aventajarlos!
Contra esa viaja forma de hacer política (la de los liberales oligarcas) se levantó la voz implacable de don Carlos Monge Alfaro, y de otros costarricenses que luchaban por adecentar el país. En contraposición, él propugnaba por una nueva política que plasmara otra dirección a nuestra historia. Sí, se trataba de levantar de campos y ciudades, de valles y ríos, de montañas y llanuras, de costas y mesetas, un sentido costarricense que pulverice todo un medio siglo de injusticia, ignorancia y atropello!
Desgraciadamente, casi medio siglo después de que don Carlos Monge escribiera esas inmortales palabras, la política costarricense es tan turbia, por sus métodos, como la de 1944. La diferencia es que antes se compraban votos con carne, ropa y víveres, con dinero que salía del bolsillo de los poderosos, mientras que hoy se compran conciencias (votos. se prostituye al ciudadano, con placas de taxis, bonos de la vivienda, del estudiante etc. que salen del bolsillo de todos los asalariados costarricenses, pues cuando de regalar lo ajeno se trata. Hasta cuándo soportaremos tanto engaño?
El punto, para mí, es éste: alguien acusó a un ciudadano de haber asesinado a otro; una sentencia judicial ha de clarado que esa afirmación es falsa, inverosímil, falaz, incoherente y calumniosa; y su autor ha sido condenado por calumnia, y deberá pagar la multa respectiva.
Lo demás es bizantinismo del más exquisito. Así como los bizantinistas de la antigüedad causaban risa porque discutían cuántos ángeles caben en la cabe de un alfiler, así es bueno señalar que los bizantinistas costarricenses de diciembre de 1993 están empeñados en demostrar que el problema reside en la identidad del ángel, y no en que hayan condenado a un calumniador, sino en que algunos de los calumniadores se escaparon del castigo mediante un bizantinismo y dejando los pelos en la tranquera.
Da lo mismo decir que un vaso esta medio lleno o me dio vacío. Lo importante es que contenga liquido y que uno se lo pueda beber. Lo importante no es a quién conde naron, sino el hecho de que condenaron a un calumniador. Ese calumniador, ese angelito, está parado en la cabe za de un alfiler.
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