Debido a los elevados costos del mantenimiento de las imágenes, se ha restringido su acceso solo para las personas registradas en PrensaCR.
En caso de poseer una cuenta, hacer clic en “Iniciar sesión”, de lo contrario puede crear una en “Registrarse”.
Viernes 10 de Diciembre de 1993 LA REPUBLICA 21A Opinión Un día de trabajo como cualquier otro CHISPORROTEOS CRISTINA EQUIZABAL AI BERTO CANAS Creo que anoche me perdí. culpa de las actividades en que estoy participando un rato delicioso y estimulante del que habría disfrutado como no hay idea.
Hoy sonó el despertador a las seis de la mañana y, al igual que todos los días de trabajo, me quedé un rato más en la cama:entre dormida y despierta, mirando de reojo las agujas del reloj, saboreando cada instante que le robaba a la vigilia: seis y diez, seis y cuarto, seis y veinticinco. Ya está, ya me había atrasado.
Tengo mi rutina de los viernes controladísima: si no estoy desayunando a las siete, no llego a tiempo a la reunión de consultores externos de la Fundación que empieza puntualmente a las ocho y media. No sé cómo me las arreglo para tardar tanto, pues no me maquillo mucho y soy bastante sencilla en el vestir; pero necesito, por lo menos, cuarenta minutos para arreglarme. Con franqueza, lo que sucede es que soy bastante obsesiva con mi aspecto: si no estoy plenamente satisfecha con mi atuendo del día no me pue do concentrar ni en el trabajo.
Luego viene el otro problema, el de la circulación en San José. Me toma más de cuarenta minutos ir de la Carretera Vieja a Tres Ríos, donde vivo, a La Sabana, donde está la Fundación.
El tránsito a esa hora es terrible: primero me encuentro con una larga fila de vehículos que sale de la autopista Florencio del Castillo y termina en la fuente de La Hispanidad; después, con una segunda fila que se forma en la calle de circunvalación en el tramo entre Zapote y Guadalupe. Frente a Taco Bell, doblo a la izquierda. Dichosamente, de allí hasta la iglesia Santa Teresita, la circulación es, generalmente, bastante fluida. Atravieso el barrio Aranjuez, pasando por detrás del hospital Calderón Guardia, bajo por la calle de la embajada de México hoy ya está la gente haciendo fila frente al consulado paso frente a la Casa Amarilla y el Instituto de Seguros y me encuentro con la tercera presa de autos de la mañana, que llega hasta el Hospital de Niños. Es la peor: se pasa enfrente del cine Líbano en plena zona roja y a esas horas todavía andan por ahí los borrachos de la noche anterior, pidiendo limosna para un trago más. Está allí una mujer que debe tener más o menos mi edad: hecha una piltrafa. Dios, que no se acerque! Verifico que todas las puertas del vehículo estén cerradas; el aire acondicionado está funcionando y yo escucho un concierto de Mozart por la radio: trato de mantenerme tan lejos de ella como puedo. Qué dolor y al mismo tiempo qué asco! Por suerte el semáforo da la luz verde y el tráfico, aunque despacio, fluye.
Miro el reloj que marca las ocho y media de seguro que ya llegué tarde. Qué mala pata! soy yo quien expone y para colmo hoy va a estar presente el Jefe. Qué hago? Si dejo el auto en la calle me ahorro diez minutos, siempre y cuando haya lugar cerca del Centro para la Democracia es ahí la reunióny el carro tiene un candado para estas eventualidades. Arturo mi esposo, que me conoce tan bien, me lo regalo para mi último cumpleaños. Peor aún con el especial aditamento instalado, no me gusta dejar el auto en la calle: prefiero los parqueos. Doblo o sigo? Sigo. Una cuadra, dos cuadras, el parqueo está lleno. Qué desgracia! No tengo otra alternativa: lo dejo en la calle, y rezo.
Bajo del auto: saco libros, cuadernos, paraguas, cartapacio. por qué andaré siempre con tanto chunche? Compruebo que todo esté bien cerrado. Las llaves? Aquí están, en la cartera.
Atravieso la calle, toco el timbre y espero. Respiro hondo.
Abren la puerta. Me he transformado: soy una mujer profesional, tranquila, segura de sí misma y sonriente; feliz ante la y perspectiva de empezar una nueva jornada laboral.
Me refiero a la clausura del ciclo de tertulias entre escritores y con ellos, que organizó Clara Ballesteros en el Centro Cultural Español, y que ha constituido el más grato acontecimiento literario del año que termina.
Asistí solamente a dos: una en que participé y otra a la que pude por fin liberarme de compromisos para asistir. Las dos constituyeron bellos acontecimientos, admirables convivios, cordiales encuentros. es que la república de las letras, en Costa Ri.
ca, se ha caracterizado siempre por su cordialidad. Alguna golondrina ocasional que aspira a ser tuerto en país de ciegos, nunca ha sido bastante para romper el mutuo respeto y consideración en que los escritores y poetas costarricenses han vivido siempre, por encima de problemas generacionales y de diferencias políticas.
Hacia un mundo más liberal Clara Ballesteros lo ha comprendido asi desde que llegó a este país, y por eso su plan de tertulias (inteligentemente implementado por gente joven como Carlos Cortés y Rodrigo Soto) ha sido todo un éxito.
y ARTURO USLAR PIETRI (Dejo aquí una parentética constancia de satisfacción personal, porque hace pocos minutos logré por primera vez en los 44 años que hace que me lo encontré por primera vez, hacer uso del verbo implementar. inventado, según cuentan, en las Na.
ciones Unidas en 1949, y muy útil según decían entonces, porque no existia en ningún idioma, por lo cual era imposible acusar su violación, y todo el mundo creía adivinar su significado aunque no tuviera ninguno.
En los años transcurridos, hasta el castellano lo ha incorporado, pero, según la Real Academia, como un término perteneciente a la informática. Bien, vuelvo a mis carneros, que son esas tertulias y encuentros que el Centro Cultural Español ha realizado, y a cuya clausura (clausura provisional, espero, clausura por lo que resta del año. no pude asistir Recientes acontecimientos internacionales permiten apreciar con suficiente claridad la amplitud y el alcance de los grandes cambios que el mundo experimenta en la actualidad en materia de política económi.
ca. Este siglo XX, que vio extenderse hasta límites extremos el aberrante fenómeno de los Estados totalitarios y en el que, en una u otra forma, en todos los países prevalecieron políticas de intervención del Estado, de limitación de la libertad económica y de regimentación de los mercados, termina sorpresivamente en lo que parece un movimiento generalizado e incontenible de políticas de liberación económica y social.
La desaparición de la Unión Soviética y de su modelo político, la crisis de los partidos socialistas en Europa y la búsqueda generalizada de formas de libertad económica y de libre competencia confirman todos los días esta tendencia.
Muy recientemente han ocurrido algunos sucesos que confirman este hecho de un modo patente y que debe ser motivo de reflexión para los dirigentes políticos del mundo entero. El Tratado de Maastricht ha entrado finalmente en vigor y ha comenzado a existir en lo más esencial de su vigencia la Unión Europea.
Se trata de una transformación de inmenso alcance y profundo significado, que va a tener repercusiones en todos los países del globo. Por ese hecho, entre las doce naciones que hoy constituyen la Comunidad Europea, que serán dieciséis mañana con la inclusión de Austria, Finlandia, Suecia y Noruega, se ha constituido definitivamente un vasto espacio económico, social y cultural, en el que prácticamente han desaparecido las barreras nacionales. Es una revolución inmensa, cuyas consecuencias van a afectar las tendencias dominantes de la política mundial por mucho tiempo. Se puede decir que Europa fue la cuna intelectual e histórica del nacionalismo, con todas sus complejas secuelas entre las cuales figuran en íntima conexión el proteccionismo aduanero, la economía subsidiada y la guerra como instrumento fundamental para la solución de los conflictos internacionales. Sería absurdo y casi inconcebible que un inmenso esfuerzo de liberación de tanta magnitud no tuviera por objeto sino crear una nueva y más vasta región protegida. El sistema ideológico y las realidades económicas y sociales que han llevado a tantos países europeos a derribar sus viejas y poderosas barre.
ras nacionales no se pueden detener en las fronteras comunes del viejo conjunto, y significan abiertamente un compromiso para extender al mundo entero las ventajas que ellos pretenden conseguir dentro de esa nueva situación También, recientemente, en otro escenario distinto, ha ocurrido la aprobación por el Congreso de los Estados Unidos del Tratado de Libre Comercio entre los Estados Unidos, el Canadá y México, que representa el más audaz y completo cambio de las que habían sido tradicionalmente las normas de la política económica de los Estados Unidos. Por su propia naturaleza, esa inmensa novedad no se va a limitar a los tres países que originariamente la han constituido, y lleva implícita, de manera ineluctable, la consecuencia de extenderla a toda la región latinoamericana y del Caribe, los mismos países que por tanto tiempo mantuvieron principios de nacionalismo económico y de crecimiento hacia adentro miran hoy como conveniente y necesario este cambio radical de posición. Ya luce en el horizonte la promesa de un continente americano, desde el Canadá hasta la Argentina, convertido en una zona de libre comercio y de competencia en la libertad. Tampoco es pensable que un cambio de tan inmensa dimensión haya de tener por consecuencia aislar al continente americano del resto del mundo, y mucho menos para competir, desde su nueva posición, por los viejos métodos desacreditados, con las otras comunidades que hayan de constituirse en el mundo.
Para completar el panorama global de este inmenso cambio, hace muy pocos días se reunió en la ciudad de Seattle el Foro de Cooperación Económica de Asia y el Pacífico, que presidió el Presidente Clinton y al que asistieron personajes muy influyentes de la vida económica de la mayoría de los países asiáticos, para estimular formas prácticas de asociación entre las grandes empresas de los distintos países, a fin de establecer las bases de una verdadera cooperación económica fundada en la libre competencia.
Dentro de muy pocos días se van a reunir los países representantes de la Ronda del Uruguay para acordar medidas sustanciales con el objeto de asegurar la existencia del libre intercambio económico y comercial entre todos los países del mundo.
Lo que presenciamos en escala mundial es un cambio completo y profundo de lo que hasta ayer fue la base misma de las políticas económicas, y una manifestación clara de que el mundo marcha hacia un mayor liberalismo, eliminación de las barreras y subsidios en el comercio internacional y formas de libre competencia concebidas en el plano más amplio. Ningún país puede ignorar esta realidad sin grave riesgo para su futuro.
Dos conceptos se afirman de manera continua en estos procesos: el de la democracia y el de la eficacia, es decir, sociedades cada vez más abiertas y libres, y competencia internacional efectiva que tenga como base la eficacia productiva de cada participante.
Para mí, la noche que tertulié con Fabián Dobles y Joaquín Gutiérrez, esos dos patriarcas de las letras (yo no lo soy, dada mi corta edad. ha sido una de las oportunidades más hermosas que he tenido de sentirme bien. Me sentí, de veras, honrado de que me programaran junto con ellos, de que el Centro, o Clara, o Cortés y Soto, me hubieran dado ese espaldarazo de equiparación.
Tres centros admirables y extranjeros se han disputado este año la primacía en eso de promover, alentar y examinar la cultura costarricense: este español, el brasileño y el mexicano. Aparte lo que han hecho por divulgar la cultura propia de sus respectivos países, los costarricenses tenemos que sentir gratitud por lo que las embajadas de esos tres países han hecho en relación con nosotros, y que rebasa en toneladas sus propias obligaciones. Al dar las gracias al Centro Español, se las doy igualmente a los otros dos.
Las opiniones publicadas en esta página, no son necesariamente compartidas por este periódico.
bobinsound Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
Este documento no posee notas.