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Lunes de Enero de 1994 LA REPUBLICA 17A Ublioteca Bit)
eralda Opinión Corrongueras ecológicas Direction CHISPORROTEOS LUIS PAULINO VARGAS SOLIS 239 ALBERTO CANAS Pocas experiencias más gratas y profundas me ha deparado últimamente el vicio de la lectura, que el encuentro con el libro LA OTRA VANGUARDIA, memorias (presumiblemente verbales) de Jaime Cerdas Mora recogidas y editadas con amor por Marjorie Ross.
Don Carlos Morales califica de corrongo a cierto tipo de periodismo.
Alguno lo es, sin más pretensiones.
Lo verdaderamente problemático es que se asuman poses de seriedad, para encubrir algo que, en realidad, es pura corronguera; y ello vale no solo para el ejercicio periodístico. Ultimamente la cuestión ambiental se ha convertido en un lamentable ejemplo de ello.
Claro, el ambiente fiestero de fin de año da para todo. ahora que lo ecológico es ya un notón, eran esperables as más corrongas manifestaciones ambientalistas. El concurso Tica Linda nos regalo con algunas joyas. fin de disimular la manipulación mercantil que se hace del cuerpo de la mujer, en este, como en cualquier otro concurso de belleza, se estila poner a las bellas niñas a contestar preguntas muy profundas. En este caso todas las interrogantes estaban enfocadas hacia el notón ambiental. Preguntas muy agudas, como estas: si usted tuviera a su disposición el mago de Aladino, cuales serían sus tres deseos ambientales; o bien: si usted tuviese una varita mágica, que haría ante el problema ecológico. De planteamientos tan provocativos, naturalmente surgieron respuestas plenas de ingenio, como corresponde a una actividad que es punto culminante de la sociedad de consumo, en su vertiente machista y patriarcal. Lo que sí queda de esto y ahí radica el problema es la trivilización que se hace del problema ecológico. Reducido a una moda más, se sobresimplifican sus causas y posibles soluciones. Así, más de una conciencia acomodaticia se sentirá tranquila, mientras el problema se perpetúa al infinito.
Pero el concursito es solo eso, y nada serio puede salir de ahí. Lo anonadante es que intelectuales con una trayectoria importante en el campo ambiental, nos salgan con tamañas corrongueras ecológicas. Así, resulta que Costa Rica puede darle via a un desarrollo turístico masivo, verdadera hemorragia de hasta mi.
llones de visitantes al año, e ingresos arriba de los 000 millones. Todo es cuestión de tener el debido cuidado. para no dañar nuestra variada riqueza natural, aprovechándola para atraer esa catarata turística.
Cierto que esta actividad ha tenido un notable crecimiento. Pero si eremos actuar responsablemente, debería evaluarse como a qué costo. ha sido logrado.
Ya la Loca de Gandoca dio una primera ocasión para el desentumecimiento de tanta conciencia de mármol. Ig.
norar la vigencia de esa denuncia que se ha reproducido en otras posteriores, como ignorar, por ejemplo, que no pocas playas prácticamente ya han sido privati zadas, es querer soñar con mundos color de rosa. El turismo viene desarollándose en Costa Rica de una determinada forma, según determinadas políticas. Esos son referentes obligatorios; su análisis crítico es punto de partida indispensable para cualquier propuesta seria.
Luego debería valorarse, en una perspectiva amplia, la imagen meta de sociedad a la que aspiramos y, por tanto, la estructura económica en la que pueda sustentarse. Las cifras alegres, que hablan de desarrollos turisticos hiperbolizados, no parecieran sustentarse en esa indispensable visión de conjunto; hacen del turismo una suerte de pomada canaria, y reducen los problemas ecológicos y de desarrollo social y económico que están imbricados de una manera compleja, a unas simples recomendaciones de prudencia y adecuado manejo. Demasiado bello para ser verdad.
La cosa no para ahi: Bruger y Lizano según nos informa Alexander Bonilla (La República; 19 12 93) han descubierto la causa de los problemas ambientales. Se.
gún se desprende del comentario de Bonilla, dos son los elementos básicos responsables: los pobres y el Estado.
Faltaba más, por supuesto. Planteadas así las cosas, la salvación resulta absolutamente obvia: más inversión.
Que el gran empresariado asuma el liderazgo ecológico.
Don Eduardo conciencia lúcida de la clase empresarial de este país le marca así una nueva vertiente en su misión redentora; como ayer las exportaciones, hoy la ecología. De nuevo, un mundo color de rosa, simple y armonioso. excepto por las necedades de los pobres.
Jaime Cerdas acaba de morir, pero pudo tener en sus manos este libro, que la EUNED apresuró saltando prioridades con justicia, para que viera la luz pública en vida de su autor. el detalle tiene algún simbolismo, por que este libro es la culminación de una vida idealista, dedicada con fervor a una causa que, habiendo sido inicialmente la de un partido, sabemos ahora que para su protagonista fue la causa de la humanidad, de los desvalidos y de los pobres.
y Todos conocimos a Jaime Cerdas como uno de los fundadores y uno de los pilares del Partido Comunista (luego Vanguardia Popular. lo supimos activo y militante. en un momento dado, nos enteramos de que había salido de esas tiendas, voluntariamente o no. En este libro está toda esa historia. mienza con el relato de su infancia pobre, de sus estudios, de sus primeras armas en el trabajo como maestro rural en el entonces remoto Tilarán; de los otros trabajos que acometió para financiar sus estudios de Derecho (y sobre este particular insiste varias veces en su personal y altamente ética concepción del Derecho y de la profesión de abogado. y de cómo sus preocupaciones sociales lo llevaron a la política, hasta participar en la fundación del Partido Comunista.
Sobre químicos ROXANA SALAZAR Un partido fundado nos cuenta por muchachos que muy poco sabían entonces de marxismo, pero que ansiaban luchar y trabajar contra la injusticia, en favor de los explotados, contra los explotadores. Son estupendos los capítulos que el libro dedica a esa primera etapa del partido, todavía sin ninguna conexión internacional, trabajando casi que por instinto, pero que culmina con uno de los acontecimientos que hoy sabemos básicos de la historia de Costa Rica en el siglo XX: la huelga bananera de 1934.
Este movimiento en que Cerdas participó con enorme actividad, pese como él lindamente lo dice a sus ctos fisicos, está puntual y detalladame arrado en LA OTRA VANGUARDIA, y. lectura de este ca.
pitulo refuerza la admiración que hay que sentir por la valentía y probidad con que fue conducido por sus líderes, y comprendido desde el gobierno por dos estadistas: Ricardo Jiménez y Santos León Herrera.
En el periódico español El Pais aparece la noticia de que cada día a Centroamérica llegan 000 kilos de tóxicos, prohibidos o restringi.
dos en Estados Unidos. Entre los países receptores aparece Costa Rica. Entre los años 1992 y 1993, Costa Rica ha recibido 369. 183 kilos de plaguicidas. La noticia contie.
ne información aún más grave. Los cargamentos son embarcados en Nueva Orleans, que es el principal puerto de los Estados Unidos, para la exportación de plaguicidas prohibidos y no registrados en ese país (El País, 19 set. 93. Los países productores y los importadores deben y coordinar esfuerzos, para evitar que nuestros países sean receptores de productos químicos peligrosos para la salud humana y ambiental. La existencia de un variado marco jurídico de Derecho Internacional nos permite solicitar a los Estados acciones más concre.
tas y una mejor vigilancia y protección ambiental.
Para ello debemos recurrir a ejemplos que nos ofrecen otros países, como Estados Unidos, en que la Corte Federal en San Francisco ha establecido que la Agencia de Protección Ambiental (EPA) debe retirar del mercado cualquier plaguicida que sea potencial elemento para causar cáncer y deje residuos en la comida procesada. Alternative Agriculture, 1992. Sin embargo, algunas políticas nacionales se han orientado a facilitar la importación en aras del libre comercio. Cualquier medida en contra de la normativa vigente, pareciera que está en contra de disposiciones y acuerdos tomados por los Estados en la comunidad internacional. El libre comercio ha servido para modificar regulaciones de protección internas, aduciendo que son obstáculos a ese comercio. Un ejemplo claro de esta afirmación lo encontramos en la exposición de motivos del proyecto de ley número 11659, en el cual se afirma: para que la apertura comercial sea plena, y consecuentemente que de ella se vea favorecido el consumidor al máximo, es indispensable la eliminación y racionalización de una cantidad extraordinaria de regulaciones, trabas y requisitos excesivos o innecesarios al comercio, tales como: licencias y permisos de importación o exportación; trámites de registro previo de determinados productos; autorización de la libre venta de productos, cuyo expendio está restringido por erróneos criterios técnicos. que dificultan, encarecen e impiden innecesariamente el comercio.
Estas tendencias son muy preocupantes, ya que si hoy día, a pesar de contar con esas alegadas trabas, somos receptores de los químicos que denuncia El País ¿qué sucederá entonces sin limitaciones? Para reafirmar este punto podemos leer lo que aparece en otro artículo, el cual indica que una investigación realizada por INCIENSA demostró que el grado de contaminación en las muestras de vegetales recolectados de las Ferias del Agricultor de Heredia, Guadalupe, Desamparados, Oreamuno de Cartago y el Cenada, superaban las cantidades mínimas de pesticidas permitidas por los códigos alimentarios internacionales (La Nación, 14 Oct. 93. Las propuestas hacia el futuro nos dicen que deberá llegarse a un punto en que el consumidor sea quien oriente su poder de compra, hacia productos que le garanticen su salud. La entrada en vigor de los tratados de libre comercio y la posición de la Comunidad Europea se orientan a mejorar la calidad de los productos. Estaremos preparados para competir con productos libres de químicos?
Es interesantísima por su sinceridad sin tapujos la porción de sus memorias que Cerdas destina a razonar la todavía polémica alianza de los comunistas con el calderonismo a partir de 1942. Admite y explica aunque sin justificarlo el gran fraude electoral que volcó la elección presidencial del 13 de febrero de 1944, y luego relata las razones por las cuales él, en lo personal, llegó a la conclusión de que en las elecciones de 1948 hubo fraude por parte de la oposición, aunque su afirmación está matizada por dos consideraciones importantísimas: 1) Que si la oposición hizo fraude en 1948 como alegaron las fuerzas gobiernis. tas, fue en previsión de ser víctima de uno similar al de 1944; 2) Que aunque no se hubiera producido el fraude que él afirma, Ulate ha.
bría ganado de todos modos la elección. Sigo, necesariamente, mañana.
Las opiniones publicadas en esta página, no son necesariamente compartidas por este periódico.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

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