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Jueves de Marzo de 1994 LA REPUBLICN 15B Opinión FANAL y cultura CHISPORROTEOS RODRIGO CARAZO ODIO ALBERTO CANAS Felicitaciones a la señora Ministra de la capital de áreas recreativas y de la urgencia de seguir Cultura y al señor Presidente de la Repú adelante con la ampliación de la Avenida Segunda; en fin, blica, por la bella realización, el milagro, soñábamos con muchas cosas que nos eran de interés code convertir mún.
en semejanAños después, en ejercicio te Centro lo de la Presidencia de la Repúque antes blica, y gracias a la eficiente fuera una labor de Carlos Eduardo Rodestilería.
bert, logramos construir las Gracias les instalaciones de la nueva fádoy como costarricense.
brica de licores en el cantón La primera vez que escude Grecia. Allí viene operanché la idea de transformar el do la FANAL desde 1981. Teredificio de la FANAL en casa minó poco después nuestra de cultura, fue en amena conAdministración y nada más versación sostenida con don se hizo durante casi un decePepe, entonces Presidente de nio.
la República, allá por 1955, soEn 1990 se lanzó la Admibre el desarrollo de San José.
nistración Calderón FourEstábamos en mi oficina de la nier, su Ministra de Cultura, Gerencia del INVU, situada a la realización de un sueño.
en el edificio propiedad de El 21 de febrero pasado, don Mario González Feo al lacuando los costarricenses cedo del Puente de la Fábrica.
lebrábamos la culminación de Hasta nosotros llegaba el tufila obra, al saludar al Presito alcoholizado de la destiledente y a la Ministra, nos ría, que contaminaba los alreconfirmábamos una vez más dedores de la Fábrica.
en la idea que siempre hemos Conversábamos sobre la cultivado: Costa Rica puede.
urgencia de que San José se Los patios, las salas de extransformara, le contaba sohibición, teatros, oficinas, habre la marcha de la Ciudad cen evidente con su bellezaSatélite de Hatillo, sobre la todo el amor que se ha puesto carretera de circunvalación en esta transformación singucuyo derecho de vía estaba Larepública Jorge Illá lar que enorgullece a Costa adquiriendo el INVU, sobre el Rica. todos los que la hiciedesarrollo del plan urbano de San José. Hablábamos de la ron posible, con su arte y con sus manos, hacemos extensi.
necesidad de desalojar la vieja Penitenciaría y de dotar a vo nuestro agradecimient Respecto a ese extraño deseo que acome te a muchísimos costarricenses de entrar a servir en el sector público a como haya lugar, me viene a la memoria una vieja conversación con aquel hombre sabio, ocurrente y oportuno que era José Marín Cañas.
Pocas semanas después del triunfo de la Revolución del 48, tomábamos café recordando las incidencias, riesgos, peligrosos y amenazas de que ambos habíamos sido víctimas como encargados (con Oscar Chacón Jinesta) de lo que entonces se conocía como campaña de prensa de Ulate, y hablando, hablando, me contó extrañadísimo algo que acababa de presenciar.
Cierto empleado de la Empresa Urbini donde Marín Cañas era funcionario prominente y a la programación de cuyos teatros aportaba su admirable buen gusto le había solicitado una recomendación para trabajar en algún departamento del gobierno.
Antes de extendersela, Marín le hizo reflexiones sobre la permanencia y estabilidad de su posición de largos años en la empresa, que las iba a perder por el espejismo del empleo público (tan engañoso como el de la función pública que es otra cosa diferentemente matizada. que es inseguro todavía faltaban meses para que la Junta Fundadora promulgara el primer estatuto de servicio civil y mal pagado.
Pero nada: el hombre había metido cabeza, y Marín le extendió la carta de recomendación que es de rigor, y efectivamente, el hombre había conseguido un puestecito en algún ministerio, no importa en cual.
Si la historia terminara ahí, no tendría ninguna importancia. Lo que pasa es que por ahí de diciembre de 1949, me encontraba yo en una de mis inolvidables tertulia de café con Marín y Abelardo Bonilla (que se estaba inaugurando como diputado, y me dice Marín. Se acuerda de Fulanito? Claro que me acordaba. Pues me acaba de pe dir otra carta de recomendación: resulta que el nuevo jefe donde el trabaja es uno de esos ulatistas furibundos que quieren liquidar a los que ellos llaman figueriachis, y yo le he dado una carta garantizando casi el fanatismo ulatista de mi recomendado. Se murió de risa.
Reflexiones sobre la campaña ALEX SOLIS Ha terminado uno de los procesos electorales más desagradables de los últimos tiempos. Los costarricenses han sido testigos de abusos y fallas, que deben llamar a la reflexión. La tarea para los próximos meses debe ser el análisis de lo acontecido y la reforma de nuestro sistema electoral y político para que responda adecuadamente a las expectativas y valores de este pueblo, que en forma abrumadora confia en la democracia. Con ese propósito comparto las reflexiones que siguen. La campaña política Teóricamente, una campaña política es el espacio perfecto para que los partidos hagan un diagnóstico de la realidad nacional, así como la mejor oportunidad para hablar de los problemas nacionales, y de sus posibles soluciones. Además, como es lógico, una campaña debe permitir el análisis objetivo y desapasionado de quienes aspiran a la presidencia y a los otros puestos de elección popular.
En síntesis, una campaña política ofrece una gran oportunidad para educar a un pueblo en relación con su pasado, presente y futuro; para encontrar consenso sobre las angustias y esperanzas de un pueblo; para alimentar la fe y la confianza en las instituciones de la democracia y para que de la confrontación de ideas, los pueblos escojan a sus mejores gobernantes. Una campaña política es de tanta trascendencia, que países como Costa Rica asignan cada cuatro años, millones de colones para su financiamiento.
Tampoco debemos ser ingenuos al pensar que las conductas de quienes participan en un fenómeno político de las dimensiones de una campaña, siempre van a estar ajustadas a lo deseable. Precisamente, en previsión de lo anterior, es que existe la legislación electoral y el Tribuy nal Supremo de Elecciones.
Ahora bien, lo que sucedió en el pasado proceso electoral es reprochable no solo porque se alejó de aquellos ideales democráticos, sino porque también se sobrepasaron los límites tolerables.
En primer término, es repugnante la alianza que abiertamente se dio entre el Partido Unidad Social Cristiana y el Gobierno de la República. Violando la Constitución Política, los actuales gobernantes pusieron una gran cantidad de recursos públicos al servicio del partido oficial para asegurar un triunfo que nunca llegó.
En segundo lugar, es lamentable como se jugó con el hambre, el dolor y la necesidad de los más pobres, al ofrecerles una serie de dádivas para comprar sus conciencias y obtener a cambio sus votos. Esa grotesca práctica de ofrecer bonos para todo, compromete la democracia y denigra la inteligencia de los costarricenses.
Finalmente, hemos terminado cansados de esta desagradable y larga campaña en la que se han despilfarrado millones de colones, provenientes del erario público, en calumnias, injurias y difamaciones. Lamentablemente, la campaña de ataques personales que orquestó la Unidad Social Cristiana contra el presidente electo José María Figueres, obligó a Liberación Nacional a defenderse y redujo al mínimo el tiempo disponible para la discusión de ideas, la comparación de programas y el análisis del futuro de Costa Rica.
Esos tres hechos oscurecen la pasada campaña política, irrespetan a los costarricenses y debilitan la democracia.
Obviamente se debe rectificar esa conducta. En ese sentido, debemos introducir varias reformas a nuestro ordenamiento jurídico, pero fundamentalmente desde ya y con miras a la futura campaña política, debemos hacer de la verdad y la discusión de las ideas, el norte que inspire a nuestros políticos.
Las opiniones publicadas en esta página, no son necesariamente compartidas por este periódico.
Pero ahí no para la historia. Pasan los años, y en el interregno entre las elecciones de julio de 53 y la toma de posesión de don Pepe en noviembre, reanuda Pepe Marín el tema. Le acabo de dar una tercera carta de recomendación a Fulanito, para que lo mantengan en su puesto. Ahora lo recomende como un fiel seguidor de la revolución del 48 y como furibundo figuerista. El epílogo tuvo lugar muchísimo tiempo después, cuando Pepe Marín había abandonado el negocio de cine y era Presidente del Instituto de Cultura Hispánica. Un día le pregunté por Fulanito, y le recordé el juego de las cartas de recomendación con que mantenía sueatabilidad de misceláneo de Ministerio. Ya yo me estaba alistando en 1958 me conto para extenderle una nue va carta de recomendación en la cual que dara establecido su denodado echandismo; es más: ya me la había solicitado, y en eso se murió.
Lástima grande, porque esa colección de cartas para una persona que había disfrutado de veinte o más años de estabilidad en una empresa privada, habría formado parte muy gozosa de las obras completas de José Marín Cañas.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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