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REPUBLICA entana OPINION DEL EDITOR Editor: Dino Starcevic Redactora: Maylen Brenes Colaborador: José Joaquín Cuadra Separaciones de Color: Mauricio Arana, Walter Ballestero y Lidia Campos Diseño: Yira María Morales SEMANARIO DOMINICAL. SECCION NUESTRAS VICTIMAS TANTOS TRISTES TIGRES PRATAP CHAKRAVARTY AFP n ciertos restaurantes asiáticos se puede tomar una sopa tailandesa de pene de tigre por 320 dólares, pero una tisana hecha con los huesos de la fiera puede comprarse por sólo 10 dólares la botella.
Testimonios y fotografías sirvieron de apoyo a un grupo de expertos de diez países de Asia, quienes reunidos durante dos días en Nueva Delhi aprobaron una resolución para convocar lo antes posible un foro internacional con vistas a poner fin a la masacre de tigres. lo largo de la reunión se presentaron las diversas prácticas tradicionales asiáticas que amenazan la especie con su desaparición: la famosa sopa tailandesa de pene de tigre, el vino de Hong Kong, los ungüentos chinos fabricados con polvo de huesos y los innumerables objetos de moda que utilizan sus pieles y ga El foro exhortó a las organizaciones privarras.
das para que se unan a los esfuerzos del Al inicio los hombres mataban a los tigres Programa por el Medio Ambiente de la ONU para demostrar su virilidad, pero hoy día esos (UNEP) y exigió a Corea del Sur y Tailandia magníficos animales son perseguidos para que eliminen los criaderos de tigres, donde obtener sus huesos. indicó el defensor indio los animales son abatidos.
del medio ambiente Karan Singh.
La cantidad de tigres en la India disminuyó La conferencia, que se celebró bajo la égi vertiginosamente en los últimos 50 años, pada de las Naciones Unidas, contó con la par sando de 40. 000 a 750 animales, mientras ticipación de Bangladesh, Bhutan, Camboya, quedan unos 000 en Indochina, 600 en InIndonesia, India, Malasia, Birmania, Nepal, donesia, 250 en Siberia y apenas 50 en el sur Tailandia y Vietnam.
de China.
ara algunos podría parecer irrespetuoso, hasta sacrilego, comparar niños con animales, pero hay algún momento en que sí se puede, como lo demuestran dos informaciones que presentamos hoy.
Ambos son víctimas de la violencia irracional de una sociedad paradójica: formada por cada vez más humanos, pero cada vez más deshumanizada.
En esta página está una triste historia de tigres. Muertos y vendidos por la voracidad comercial que busca saciar una necesidad de mercado absurda, los tigres como tantos y tantos otros animales parecen condenados a desaparecer.
El tigre ha estado siempre entre los símbolos que la sociedad conserva como sinónimo de fuerza, de agresividad, incluso de crueldad.
Pero al lado de los carniceros que se solazan en matarlos para satisfacer estúpidas ideas de vigor sexual, la ferocidad del tigre queda reducida al nivel de la de los corderos.
Resulta obvio que es el dinero lo que condena a los tigres a la muerte; una verdadera lástima, esa de sacrificarlos por un puñado de monedas. Seré idealista, pero me parece que una vida vale más, aunque sea de un irracional. Ha visto una piel de animales como esos colocados en una pared o tirada en un piso. Personalmente, me resulta terriblemente penoso ver a un ser viviente de su piel (o de cualquier otro de sus miembros) para algo tan fútil.
Pero, alguien diría, no hay tigres en Costa Rica (excepto el del Bolívar, pobre animal enjaulado en un espacio ridículamente reducido. Hay, sin embargo, una realidad mucho más triste, que nos toca a todos de cerca, y que podemos palpar casi con solo viajar por algunas partes de San José. Es la de los niños abandonados por las calles, víctimas sobre todo de la insensibilidad de los adultos.
El dinero también los ronda: el que ganan los traficantes de drogas que los inducen al vicio para convertirlos en consumidores y luego poder vendérselas; o el que les produce lo único que al final pueden vender: su cuerpo.
Tigres y niños. Dos delicadas obras de la naturaleza, destruidas insensatamente por una sociedad que se dice civilizada.
Dino Starcevic Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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