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4C VENTANA. Domingo 27 de Marzo de 1994 Portada PESCADORES de niños MAYLEN BRENES LA REPUBLICA En un mundo donde impera la violencia deambulan centenares de niños costarricenses. Es un mundo donde la única ley que vale es la del más fuerte.
ra como salir de pesca: llevábamos varias carnadas, que consistían en dos termos con refrescos y galletas; nuestro río era la calle 12 y las cercanías del viejo Cine Líbano. Pero era la pesca más emocionante y humanitaria: rescatar niños de la drogadicción.
Era un martes como cualquier otro, pero creo que ese día quedará grabado para siempre en mis recuerdos. Cuando llegué al Oratorio Sor María Romero, en esa zona, la primera impresión que tuve fue la de ver a siete niños rezando el rosario, sin imaginar lo que luego vería.
El más pequeño equivocó uno de los misterios, y en ese momento uno de los mayores se levantó y le pegó por la cabeza. Es algo normal entre ellos, que viven con la agresión; su mejor amigo es el hampa y la ley por la que sobreviven es la del más fuerte. Son las reglas con que rigen su vida.
Llegó el momento de ir de pesca. Cuatro personas nos dirigimos a la zona roja, donde encontramos toda clase de escenas desagradables y fuertes, olores nauseabundos, cantinas llenas de prostitutas, homosexuales jugando naipe y algunos ancianos tirados en la calle por el ex raba que le diéramos unas monedas. Algunos piensan que las palabras de ceso de licor.
Las sorpresas no había terminado y, consuelo que se les dicen a estas persoEncontramos a María, una adolescen al llegar al Oratorio, donde una joven mu nas son en vano pero, poco a poco, van te de solo trece años y ya con varios me jer alarmada y con los ojos enrojecidos calando dentro de ellos enormes deseos ses de embarazo, con un cigarro en ma tenía varias horas de esperar a doña Mar de buscar un camino nuevo. Aunque la no y deambulando triste por las calles. Su ta Céspedes, presidenta de la institución, labor de los voluntarios es interminable, casa son las cuevas, huecos que cavan para que le ayudará a encontrar a su hija nadie obliga a los niños a asistir al Oratoen la tierra como topos y que les sirven de trece años, quien desde hacía un año rio, sino que tienen que asistir por su prode refugio, aunque sean un albergue de vivía en calle 12 y todos los esfuerzos que pia voluntad.
promiscuidad.
ella había hecho por rescatarla habían si Rebeca prometió ir al otro día; muchos De una de las viviendas los niños no do inútiles.
dicen lo mismo y no lo hacen. Solo el tiemterminaban de salir.
po y la confianza pueden lograr que esos Sus caritas sucias, sus ropas andrajoUN SEGUNDO VIAJE niños decidan asistir algún día.
sas y su mirada triste era lo que caracteActualmente visitan el Oratorio más de rizaba sus expresiones; era claro que no Cuando llegué por segunda vez al sesenta niños de todas partes de San Johabían comido y su desilusión se borró Oratorio fue diferente. Ya sabía a lo que sé, la mayoría de ellos adictos a las dropor un momento para dar paso a la ale iba y lo que podía encontrar.
gas.
gría, al saber que tendrían un poco de reDe repente, un niño drogado y muy Algunos llegan unos días, otros no fresco y algunas galletas.
agresivo empezó a gritar improperios y vuelven; es por ello que se hace necesaAunque no había niños con problemas malas palabras. Solo con las palabras rio crear diferentes terapias de grupo, pade drogas, solo pensaba en cuánto tiem dulces de doña Marta se calmó y una vez ra que ninguno llegue a desertar.
po podrían quedar libres de ese peligro. tranquilo fue enviado con un voluntario al En un rincón de unas de las casas se Ese no fue un día provechoso para la hospital para que recibiera el tratamiento encontraban algunos drogadictos consupesca. Hacía pocos minutos habían he médico adecuado, porque esta institu miendo crack. a vista y paciencia de tocho una redada y la mayoría de los niños y ción no cuenta con los servicios de sicó do el mundo; en otro lugar nos encontrahabía huido corrido para que no los cap logos, debido a que no tienen los medios mos con otra adolescente de 13 años, turaran.
económicos para contratarlos.
embarazada de su segundo hijo, con proRegresamos al Oratorio, no sin antes En nuestro segundo recorrido encon blemas de sífilis y gonorrea y adicta a la regalar los refrescos y las galletas a va tramos a Rebeca, la hija de la mujer que piedra. Su principal deseo era abortar.
rias prostitutas que no habían comido ni había estado llorando días anteriores en Había pocos niños en la calle, y fue poun solo bocado en quién sabe cuantas el Oratorio. De baja estatura, simpática y co lo que pude ver, pero los 45 minutos horas. lo largo de dos cuadras tuvimos necesitada de amor, doña Marta empe que duró el recorrido se convirtieron en de compañero a un borracho que espe zó a hablarle para que fuera al Oratorio. años de una dolorosa experiencia.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

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