Guardar

18A LA REPUBLICA. Lunes 12 de setiembre de 1994 Lector Cartas TRIBUNAS Análisis del OIJ bajo la óptica del cambio LIC. RAFAEL ANGEL GUILLÉN ELIZONDO Natura dio y Salamanca presto Caminando a campo traviesa por los predios de la Universidad de Costa Rica, me llamó mucho la atención un caballero de mediana estatura, singular cabeza, anteojos de aros negros, tímida sonrisa, quien a duras penas podía moverse acosado por enjambres de estudiantes y algunos profesores. El se las arreglaba para atenderlos con notoria bondad y paciencia. Quién era ese personaje que inspiraba tal devoción entre sus interlocutores? Roberto Murillo Zamora, filósofo, catedrático universitario, académico, enciclopedia andante, ameno y profundo conversador y una de las mentes más lúcidas que ha producido el país.
En el bus de Sabanilla muchas veces debía conformarme con saludarlo de lejos y en pocas oportunidades tuve la enorme fortuna de sentarme a su lado y meterle conversona sobre los temas políticos tratados en sus artículos periodísticos ¿Por qué Tatica Dios no nos lo prestó muchos años más? Natura le dio gran inteligencia y Salamanca le prestó conocimientos que cayeron en terreno fértil. Los frutos de su sabiduría los aprovecharemos los costarricenses de hoy y los de las futuras generaciones.
Iván antillón Céd. 196 431 Machacazo acertado Muy acertado el machacazo intitulado Chizalandia. Inconcebible que a personas que se despidió de sus puestos por las razones que conoce el país, se les otorgue licencia de agentes y auxiliares de agente de aduana. Entonces para qué cuatro y más años de estudio en la carrera aduanera en las Universidades de Costa Rica y Braulio Carrillo, si por decreto ejecutivo regalan títulos. Además. piensan ignorar lo que disponen los Convenios Internacionales CAUCA y RECAUCA? Veremos.
Edwin Retana Chávez Agente de aduana Céd. 350 277 Los recientes acontecimientos que han sacudido a nuestra sociedad protagonizados por oficiales del Organismo de Investigación Judicial deben llamar a la reflexión y al análisis a la comunidad nacional, sobre principal problema que aqueja al país, la erosión de valores morales del ser humano, como parte de un proceso de modificación de conducta. Lo fundamental que tenemos que tener claro para este análisis es que existen dos tipos de conducta: una es la institucional, y otra la conducta individual.
La primera debemos entenderla como el comportamiento conjunto y general de todos los miembros hacia los fines por los cuales se creó la institución, en el caso del OIJ, luchar contra la corrupción mediante la investigación científica de los delitos y los presuntos autores; esta normativa se ha cumplido a lo largo de veinte años de su creación. La segunda es la conducta individual, esta sufre modificaciones por influencia del ambiente, en personalidades poco definidas de cuál es la línea divisoria entre el bien y el mal. Si esta transgresión se da en contra de los principios que juró defender un miembro corrupto y los otros miembros repudian cualquier acto de esa corrupción y lo detienen, denuncian y encarcelan, se demuestra que la conducta institucional es invariable. Luchar contra cualquiera que se aparte de la ley, sin importar quien sea, incluso sus propios compañeros, demuestra lo complejo de la mente del ser humano. En un mismo ambiente un hombre no resiste la tentación y se corrompe, mientras otros permanecen inalterables y hacen de su lucha la directriz de su vida, anteponiendo los principios que juraron defender ante la amistad contra el corrupto.
Esta crisis, propiciada por un pequeño grupo de oficiales que no llega a diez y que son repudiados por más de mil, promueve un desafío para el Poder Judicial en la década del noventa. Será la sociedad costarricense quien tenga la última palabra sobre el tipo de investigación criminal que quiere que se realice.
Situaciones como la que atraviesa el OIJ ya han pasado en los más reconocidos cuerpos de policía a nivel mundial, donde la corrupción de unos pocos ha sido descubierta penetrando sus estructuras, que sostienen por sí solas el antagonismo de poderosos intereses, a la naturaleza de la investigación criminal profesional y atentan contra su destrucción.
El problema no está en la ubicación del OIJ como se ha querido hacer ver, que trasladándolo al Ministerio Público o al Ministerio de Seguridad se solucionaría. Esto es lo menos importante, en cualquier lado donde se ubique, el problema seguirá, si no se toman las medidas para modificar las conductas individuales de sus miembros. Este es el desafio que tenemos que enfrenar; de lo contrario, se pondrá en peligro la sobrevivencia de la policía científica. Este proceso de revisión de la conducta y la mente del policía debe ser contínuo y retroalimentado, para darle la posibilidad de autocontrol, lograr que descargue la tensión de su trabajo sin caer en el licor, drogas o en manos del hampa.
El OIJ ha sido el paso más grande que ha dado el país a lo largo de los últimos veinte años en materia de investigación criminal. Con el tiempo se ha demostrado su eficiencia; sin embargo, hoy necesita un cambio interno en el proceso de selección de personal y revisión del perfil profesional del investigador, ya que la mayor parte de los casos cuestionados corresponden a oficiales muy jóvenes, algunos hasta interinos.
Lo anterior nos indica que tenemos que revisar estos ángulos y volver los ojos al pasado, cuando este proceso estaba en manos de los psicólogos especializados del OIJ y no a cargo del Departamento de Personal.
El cambio debe ser hacia la modificación de la conducta individual crítica y no debe obedecer a decisiones aisladas y sin consenso ni lógica administrativa. unos quizá pesando que con el OIJ tienen una braza en la mano y que esta es la oportunidad de librarse, y a otros por motivo de poder, les gustaría controlarlo.
Hablar de sacar la institución de la Corte sin siquiera el diagnóstico evaluativo refleja, para todos sus miembros, una sentencia condenatoria, pues no se realiza el juicio justo donde se valoren las debilidades y fortalezas del OIJ y su contribución al país.
Para cambiar la conducta individual propongo un plan de monitoreo, ejecutado por un equipo especializado. Por razones obvias de espacio no puedo exponerlo, pero a grandes rasgos consiste en: Identificar las conductas críticas por cambiar. Medir la conducta inicial permanentemente. Análisis funcional de la conducta individual. Desarrollo e implementación de una estructura de intervención. Evaluación permanente de las actuaciones individuales para poder asegurar mejoras. Como se desprende, mi orientación de cambio va hacia el ser humano, que es el que falla al final del proceso. Por su conducta individual esta es la problemática que realmente tenemos que solucionar en el OIJ y en el resto de las instituciones del país.
ode ¿A dónde deposito?
Deseo pedirle en qué cuenta y a las órdenes de quién puedo yo depositar los dieciséis mil colones. 16. 000) que me corresponden como trabajador para saldar las deudas del Banco Anglo.
Los que burlaron colones, pueden disfrutar de ellos a como mejor les plazca, pero a mi solo me place ver a mi Patria libre y soberana, hondeando al aire su bandera tricolor sin nada que la avergüence jamás aunque con ello comprometa mi vida y mi hacienda. Sé que mis hijos vivirán felices así y eso será mi paga. Doy las gracias a Dios por darme la oportunidad de servirle a mi Patria.
Claudio César Araya Rodriguez San Ramón ¡Ave, Puntarenas!
LIC. JORGE SALAZAR SOLIS la Corte Suprema le pregunto Por favor indiquen cuántos presos condenados andan por las calles por haber huido.
Por favor. que pasó con la norteamericana que en Alajuela arrolló y mató a personas y a los días se marchó tranquilamente. Qué pasó con el que mató un hombre en el Hotel Aurola y lo soltaron. Qué pasa con Di Lioni, que fue a su casa por una pistola, mató con premeditación y alevosía a un hombre, mientras su santa Sra. gritaba MATALO. Qué pasa con el que en un pique mató a personas?
Un niño bueno. Qué pasa con el finquero que con mira telescópica, mataba pájaros pero volando se le atravesó un niño y lo dejó inválido. años de condena. Es finquero y rico. tanta condena y ruido por los venezolanos, que de haber quedado aquí, estarían paseándose.
Manuel Jiménez Pérez Céd. 044 589 Los josefinos veraneaban desde el siglo pasado en Puntarenas y desde ahí escribían deliciosas crónicas que contribuyeron grandemente a que nuestra ciudad fuera conocida en toda América Central. Mi hermano Ricardo, que en paz descanse, cuando llegábamos al puerto, exclamaba Ave, Puntarenas. y nos decía que después del cataclismo del planeta, el grillo se dejó llevar por las aguas del Diluvio hasta las costas de este país y aquí estableció su hogar debajo de los troncos y las palmeras, a la orilla del mar y al amor de las chozas donde duerme el pobre. Aquí podía correr por los matorrales y cantar en los meses de julio y agosto, cuando en la meseta central no se conoce un solo grillo vivo.
El grillo es para la floresta de Puntarenas el alimento, la respiración, la vida orgánica, la salud, el fresco y la existencia vivificadora y regeneradora del campo. La naturaleza y las palmeras que se criaron en las arenosas tierras, con el pensamiento de Dios, la vista en los lejanos horizontes del mar, en las brumas de la playa, en los atardeceres que bajan hacia las lejanas islas, saben a fondo los misterios de cada ola, la belleza de cada recodo, de cada Arbusto silvestre, de cada mata de flores, de cada relieve granítico de esa zona predilecta de Dios, de las auras marinas, del tamboril y del bolero.
Puntarenas es una ota que vino del mar con una azucena en el pico, se posó en la playa y se esperezó para secarse; quiso abrir las alas para volar y perderse en el espacio, pero llegó a su oído un concierto tal de armonías y perfumes y a su vista el espectáculo encantado de una naturaleza próvida, siempre vestida de fiesta, de las lejanías pobladas de árboles y de flores, de los pájaros pintados que cantan, las espumas que se retiran al compás de un cencerro melódico; salió de pronto, del mar y de las palmeras un rumor de oración tan tierno y sencillo, tan elocuente y patriarcal, que la gaviota no dudó un instante: plegó las alas y se convirtió en la ciudad más bella, Puntarenas, formando el conjunto de sus casas y palmeras, de sus playas y el mar, una reducción artística del paraíso terrestre, al que no falta el muelle simbólico.
Hermosa ciudad del Océano Pacífico, yo te saludo!
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

    Notas

    Este documento no posee notas.