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Viernes 16 de diciembre de 1994 LA REPUBLICA 23A Opinión Por algo será CHISPORROTEOS.
YADIRA CALVO ALBERTO CANAS Antes de empezar y para abrir boca: Leo en la prensa local este titular: Cuba ausente en la cumbre. Habrán querido decir ausente de la cumbre. Uno está ausente de un lugar, no ausente en un lugar. En un lugar significa presencia. o no?
Una de las condiciones y tradiciones más her mosas del pueblo costarricense, es la convicción de igualdad en que hemos vivido.
Si es evidente que los libros de texto contienen flagrantes discriminaciones contra las mujeres, como lo ha demostrado una investigación del Centro Mujer y Familia y el Centro Nacional de Didáctica, sobre la que nos hemos referido en una oportunidad anterior, hay otros aspectos que contribuyen a acentuar la discriminación, sin contar con que el primer problema del aula para las niñas es la falta de ella, como se deduce del dato de la Population Action International, según la cual hay ochenta y cinco millones más de varones en las escuelas del mundo entero.
Como en materia de sexismo en todas partes se cuecen habas, investigaciones realizadas en otros países resultan igual de ilustrativas para lo que puede ocurrir en Costa Rica. En 1988, Marina Subirats y Cristina Brullet, estudiando el diferente trato por sexo en algunas escuelas de Cataluña, observaron que los niños ocupan un 59 por ciento y las niñas el 41 de la expresión verbal voluntaria producida en las aulas. En cien ocasiones, ellos lograron una extensa comunicación a partir de su iniciativa, en tanto que ellas lo consiguieron solo en sesenta y dos. Las autoras infieren que las niñas participan menos porque sus iniciativas reciben menor atención y menor estímulo. De igual modo, en el lenguaje empleado por los docentes para dirigirse a unas y otros se manifiesta desigualdad de trato: verbos. y predominantemente verbos de movimiento, para los niños; adje tivos. y en menor grado verbos de interacción personal, para las niñas, con mayor carga de diminutivos y superlativos. Para Subirats y Brullet, unos y otras captan las expecy tativas contenidas en el tratamiento que reciben, y las reflejan a través de sus formas de participación: ellos gritan más y ocupan los espacios centrales de la clase, en tanto que ellas participan menos, infringen menos las normas y se mueven en los espacios laterales. En resumen, ellos se confirman en su papel de jefes y ellas en el de subalternas.
Según estudios en los Estados Unidos en diferentes años y por diferentes investigadores, más de la mitad de los maestros encuestados actúan de forma diferente con sus alumnos según el sexo: riñen y censuran más a los varones, pero interactúan más con ellos: les dan más instrucciones, más aprobación, más atención, y recompensan tres veces más su conducta creativa. En cambio recompensan en las alumnas el ser cuidadosas y estar bien arregladas.
Pero el asunto no termina en la escuela. En 1992, la Asociación Americana de Mujeres Universitarias, publicó un informe según el cual en las universidades mixtas los profesores ponen más atención a los varones, generando baja autoestima en las mujeres. Otros estudios demostraron que ellos participan más, en gran parte porque los docentes dirigen sus clases hacia ellos.
Con estos datos, no es dificil entender por que en los Estados Unidos se están incrementando las solicitudes de ingreso en centros femeninos de educación superior, donde se obtienen ventajas sustanciales para las alumnas en relación con las universidades mixtas: participan más en clase, se relacionan más estrechamente con los profesores, se pone énfasis en obtener éxito, se gradúan en carreras como matemáticas y ciencias, y ocupan los puestos de gobierno estudiantil.
La bondad de estas diferencias, la demuestra la trayecto ria posterior de sus graduadas: aunque ellas conforman sólo el por ciento de la población estudiantil, representan el 33 por ciento en las juntas directivas de mil compañías, y el 24 de las mujeres congresistas. algo más: tienden a ganar anualmente en promedio unos diez mil dólares más que las otras. Por algo será.
No hablo de la igualdad en el sentido que los marxistas denuncian como fementido o falso, o sea en el de igualdad social y aun jurídica que la Constitución proclama y que, sin embargo, seguimos persiguiendo denodadamente.
Hablo de otra, que es consustancial a nuestra manera de ser. Comienzo con el trato fraternal que nos dispensamos, la manera que tenemos de convivir entre nosotros, dejando a cargo de poquisimos costarricenses la tarea de mirar por encima del hombro al prójimo miserable.
Es la manera que tenemos de no permitir que entre nosotros existan diferencias geográficas, ni rivalidades tontas entre los habitantes de las distintas provincias y cantones, de suerte que los diferendos originados en cuestiones deportivas no trascienden las graderias de los estadios.
Es el modo cómo hemos logrado (esto no es tradicional pero aquí está) el no hacer diferencia en tre nuestros compatriotas por razones religiosas, de manera que los choques entre católicos y protestantes no se han producido, superados los resquemores, ni es probable que se produzcan ya.
Desde hace 182. 500 días. qué ha cambiado?
ELARD ORTEGA PÉREZ Es la segunda naturaleza que nos lleva a no juzgar a los demás según el color de su piel, que acaso arranca del momento en que nuestros tatarabuelos decidieron que, salvo los indígenas soterrados en sus comunidades, todos éramos blancos, incluidos los muy oscuritos. No está en nuestra naturaleza el actuar de otro modo, y tengo la convicción de que cierto prejuicio que no debemos negar que pudo existir en relación con los negros, prácticamente ha desaparecido. De lo cual son testigos la vida política y la vida universitaria.
En lo anterior van incluidos otros costarricenses, como los de ascendencia china o libanesa (los llamados turcos en razón del pasaporte con que ingresaron a Costa Rica hace cien años. Si no fue ra porque aún pese al mestizaje conservan características fisicas propias y discernibles, de los descendientes de los chinos podríamos decir como de los descendientes de los turcos. que ya nadie sabe quienes son, dada la lidad con que se asimilaron. Después de una hora en auto, transitando por lo que aparentaba ser la calle principal, tan solo después de pasar por algunos arroyos, llegamos a un pequeño poblado de casas separadas entre sí, una escuela que a primera impresión más bien parecía un galerón que una casa de enseñanza, y muy a lo largo se divisaba un anuncio de quien fuere elegido Presidente. solo unos pasos el río Telire, en donde a falta de un puente que comunique con su otro extremo es necesario pagar el transporte en bote. No había duda, estábamos en Suretka. una de las comunidades bribris del país.
Hace 182. 500 días (500 años) unos hombres vinieron a evangelizar. con amplias potestades sobre los territorios al oeste de las Islas Azores, y amparados en las Bulas Alejandrinas empezaron con lo que sería uno de los genocidios más grandes de todos los tiempos. Posteriormente, con instituciones como el requerimiento, se vino a legalizar la esclavitud de aquellos que no aceptaban los términos de los señores de España. De igual manera que con el repartimiento y la encomienda, se siguió el patrón antiguo del surgimiento mediante la explotación, y la creencia de la superioridad de las ideas aristotélicas, y los continuos abusos que llevarían a la casi total extinción de los indígenas americanos, y que se llegaría a denominar leyenda negra. Hoy esto no ha variado, se les sigue matando al ser marginados socialmente; a pesar de que se proclama a Costa Rica como país democrático por excelencia, surge la interrogante de quién representa los intereses de estos grupos. o es que la democracia que caracteriza a este bello país es una idea que nos han vendido muy fácilmente, y la democracia es solo para unos pocos?
El abandono de que históricamente han sido objeto estos grupos de origen precolombino llega hasta la triste ironía de que en algunos casos sus números de cédula se inician con un ocho. Es posible que estos individuos, establecidos en el país mucho antes de que naciéramos, hoy ejerzan sus derechos como extranjeros. No es acaso justo el que disfruten de las mismas oportunidades que cualquiera de nosotros? En todo caso, el proceso de conquista nunca se detuvo; a diferencia de ayer, hoy se les priva de los privilegios que da la civilización. Es allí justamente donde se presenta la disyuntiva en cuanto a la manera de integrarlos, pues si bien es cierto que, como costarricenses, tienen derecho a todos los beneficios que cualquiera de nosotros tiene, también lo tienen a mantener sus raíces, costumbres y tradiciones. El abandonar esto último es el precio que deben pagar para que se les inte gre, pues a algunos les suena muy indio. contrario a ello, esas personas son parte de un pasado que debemos conservar, pero no con lástima, sino con la convicción de que hace mos lo correcto. El problema es que, a pesar de la existencia de una ley (Ley Indígena Nº 6172 de 29 de noviembre de 1977. que les reconoce la importancia de su origen, o entre otros de un Decreto Ejecutivo (Nº22072 MEP) que hace hincapié en el carácter autóctono precolombino que es inherente a estas poblaciones, al parecer todo se ha circunscrito a un precepto meramente teórico, y aquella autonomía que se les consagra.
ba en el artículo segundo de su ley es un tanto ridícula e irrisoria, más cuando vemos las constantes violaciones de RECOPE, o las quejas por incumplimiento de convenios con la OIT con respecto a estos grupos. Inclusive se debe mencionar que la citada ley los liga con organismos representativos como CONAI, el cual es totalmente inoperante en defensa de los motivos de su creación: los derechos de los indígenas costarricenses.
Hace dos años, en el ámbito mundial se llevó a cabo la celebración de los 182. 500 días del descubrimiento de América, que para los indígenas costarricenses (lo cual creo válido para todos los indígenas americanos. fue la conmemoración del reinado del terror americano, de la violencia, muerte, pobreza, opresión, marginación y discriminación. En ese año todos hablamos de la situación en que se encontraban las poblaciones indígenas, y las cátedras universitarias terminaron y volvieron a empezar el tema, pero tan solo dos años después de la fiesta es evidente que el problema no cambió, y la diferencia hoy es que ya no es el tema del día.
Algunos dicen que no hay que ser vocero de, o luchar por las causas perdidas, mas creo que las causas se pierden porque no hay hombres que se interesen por ellas o porque son hombres sin esperanza de solución. En nuestro caso son hombres que piensan en caminar hacia el futuro pero sin te ner un pasado, es necesario entonces que nosotros hagamos la diferencia, porque algo que nunca debemos olvidar es que el hombre es producto de un devenir histórico, es parte del ayer, del hoy, y con base en eso se encamina al mañana. muchos nos ha sorprendido gratamente la facilidad un par de generaciones que abarca más o menos medio siglo con que se han incorporado a la sociedad costarricense los judíos ashkenazis, a pesar de la barrera religiosa que les lleva a esforzarse por mantener su integridad de grupo, cuestión que a mi modesto juicio tiene origenes más históricos que teológicos.
El mundo político y el mundo cultural han sido los portales por donde la asimilación hizo su entrada. En Costa Rica nadie se hizo preguntas cuando el primer negro y el primer judío llegaron a la Asamblea Legislativa, ni cuando el primer judio y la primera negra fueron llamados a ocupar ministerios. nadie cuestionó a una judía como vicepresidenta de la República por ser tal, como nadie cuestionará al negro que resulte electo magistrado en la Corte Suprema de Justicia.
Costarricenses todos, sin más diferenciación que la del talento y la moral personal. Sin preguntarnos cuántos doctores, ni cuantos artistas ni cuantos delincuentes ni cuantos millonarios tie nen origen chino, alemán, turco. judío, español, indígena, nicaragüense, negro, tútile. chileno o anglosajón. Solidarios todos, eso sí. Hermaniticos, como decían los abuelos. Sobrinos todos de la tia Panchita.
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