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LA REPUBLICA. Lunes 17 de agosto de 1987. 11 OPINION PARTE Comentando un libro de Figueres los últimos cien años de nuestra historia hay dos espacios de cincuenta que le marcan a Costa Rica rumbos determinados, de profundos cambios. Cada uno de esos períodos históricos fue guiado por una generación que le imprimió su sello. El primero, de 1889 a 1939, el de los liberales, fue bautizado como el de la ción de 89. El segundo, de 1940 al año que vivimos, el de los socialistas, se le conoce como el de la Generación del 48. Dos libros de reciente publicación, en mi criterio, son lectura de rigor para el que quiera empaparse del pensamiento y espiritu de los hombres que sentaron las ba.
ses politico económicas de lo que hoy es este pals. Me refiero a Crónicas de la época y vida de don Ricardo, escrito por Joaquin Vargas Coto, y a El espíritu del 48, escrito por José Figueres con la colaboración de Benjamin Núñez y Guillermo Villegas.
Me propongo comentar el segundo libro y en algún sentido compararlo con el primero. Ambos definen muy bien a dos hombres: Ricardo Jiménez y José Figueres. Esos dos politicos, Clelo González Viquez y Rafael Angel Calderón Guardia son los paradigmas de sus respectivas generaciones. Los dos binomios, Jiménez y González, y Figueres y Calderón, son, no solamente lo más representativo de su generación, sino los que ejercieron el mando politico que produjo los cambios. Analizando la acción de estos hombres y hurgando en su vida pública y privada, se encuentran las respuestas del cómo y el por qué lo sucedido en el último siglo.
Conforme fui avanzando en las páginas de El espíritu del 84, me fue surgiendo en la memoria una ruta que hace bastantes años recorria con frecuencia. Me refiero al viejo camino que unía San José con Liberia.
La primera parte, de San José a San Ramón era tormentosa, había que atravesar dos capitales de provincia, y cuatro villas. como entonces se llamaba a los pequeños pueblos, y por no sé cuántos caserios, siguiendo una angosta carretera de superficie abrupta y de interminables curvas. Las ruedas del automóvil chillaban constantemente y en más de una ocasión, al topar un camión en una curva, había que salirse del asfaltado. Cuando finalmente llegaba uno a San Ramón, en términos relativos, daba la sensa.
ción de que se entraba en una autopista (hoy es todo lo contrario) y aunque el camino seguia curveando, el trazado era muy superior.
Al llegar a la recta de Macacona, el cambio era total. Terminaban las curvas y el tráfica era fluido y el conducir ameno.
Comienzo por comentar la prosa. Las páginas a la 143 corresponden al trecho entre San José y San Ramón; de los tres últimos párrafos de la 143, a la 303, constituyen el trecho hasta Macacona, y de ahí en adelante llegamos a Liberia.
La primera parte del libro es detestable y lo único que provoca es tirarlo a la basura.
La construcción de las frases es enrevesa.
da y con frecuencia incoherente; está llena de repeticiones y redundancias, y el yoismo es fatigante. Tiene citas que dificilmente vienen al caso, casi siempre con propósitos velados y generalmente de mal gusto. Por ejem.
plo, el parangón que hace entre el régimen de los Tinoco y el de Calderón Guardia, en mi concepto el único propósito que tiene es ligar al periódico La Información con La Nación y, valiéndose del se dice aunque no me consta. herir a una honorable familia vinculada con los dos. Sirve también para revelar sus habilidades pirotécnicas, y lo mucho que se duele de no haber podido hacer lo mismo con La Nación.
Como expliqué en mi figurativo viaje, en ese trecho dificilmente encontramos rectas de más de doscientos metros. Hay sectores en que es preciso agarrarse muy duro para León Cortés es generoso y magnánimo. Me conmovió la cita que hace de él, cuando después de escuchar un elevado discurso de don Alberto Martén, a ambos les dijo: Ustedes habrán notado que yo no soy una persona culta. Yo he tenido que andar ganandome la vida como maestrito y no he podido cultivarme como yo desearía. Pág. 101. Qué Por Fernando Ortuño ejemplar modestia la de un expresidente, que además de maestro, se había graduado de abogado. Siempre tuve la impresión, ahora reconozco errada de que don León era un hombre duro y soberbio. Con el doctor Calderón Guardia, en cambio, es duro e hiriente.
Comentando un hecho que pudo tener muchas explicaciones, don Pepe razona: Los hombres que no dan la cara no me han gustado nunca. De allí que no podia ser calderonista, si no hubiese otras razones. Página 70. El libro en esa sección está lleno de inexactitudes. Quiero rebatir dos porque me indignan En su tendencia a enlatar la historia, con el propósito de insinuar que el doctor fue el instigador y responsable del saqueo del de julio de 1942, le endilga a los mariachis. como propia, la siguiente frase: Es que con Calderón nosotros tenemos la esperanza del saqueyo en cualquier momento. Pág. 77. Entre los años 42 y 48 esa frase, tan alambicada, nunca se oyó en Costa Rica.
no perder el hilo del trayecto. De esa parte la enseñanza formal. Contra lo que el llama. Después de la Revolución hubo una parecidel libro, quizás lo más pobremente escrito ba enseñanza enlatada. Su meta era apren da, y soy testigo de su origen. La mayoría es la transcripción del discurso que don Pe der de todo, pero a su gusto y saber, sin su de la tropa que acompañaba a Tijerino y Carpe pronunció la noche del de julio de 1942, jetarse a los cánones académicos, Dos qui los Luis Fallas en su avance hacia San Isique le costó el exilio. Cito algunos ejemplos: meras diferentes se me ocurrieron muy jo dro de El General, era de origen nicaragüen asi pasamos por esta vergüenza de que se ven: una fue en física, inventar una máquina se. En el recorrido hasta su objetivo, más de metiera un submarino enemigo hasta nuestro de movimiento continuo. La otra fue una irrea veinte revolucionarios caímos presos de mismo puerto de Limón, y clavara la puñala lizable ambición de llegar a ser un hombre del esa fuerza gobiernista. En la marcha hacia da a nuestro huésped, en nuestra propia sa Renacimiento, dominando todas las ramas San Isidro ibamos vigilados en la retaguarla. Nosotros somos responsables, por im del saber humano hasta la fecha. Página dia. Al pasar frente a un humilde rancho de previsión y desconocimiento de nuestras in 27. paja, vimos salir de ahí a un soldados con las cumbencias.
Fue en los Estados Unidos donde verda manos llenas del botin capturado. Con ojos Otro ejemplo: Luego la gente rompió deramente llegó a realizarse en su segunda muy abiertos contemplaba como cinco santilos vidrios de algunos establecimientos de quimera. Cuenta de las varias chambas tos de yeso pintados de vivos colores. Se casas enemigas, y después la manifesta que obtuvo o trató de obtener como medio pa ofuscó al vernos y el pobre diablo nos dijo: ción se dirigió a la Casa Presidencial. des ra mantenerse, en tanto dedicaba el resto Chó jodido. ej que en eſto no es tanto el pués, paso por la pena de decirlo, el señor de su tiempo libre a visitar las bibliotecas y bergueyo como saqueyo. El dicho nos imPresidente cometió los errores que ha la asi cultivar su espiritu y alimentar sus anpresionó y después de fugarnos y recuperamentado tanto en la trampa de un discurso sias nunca satisfechas de saber. Alli si suda la ciudad, lo contamos a nuestros compapolítico de un jefe de partido don Manuel Mope lo que es la felicidad de leer. Tal fue su ñeros y la frase se hizo famosa.
ra; olvidó las lecciones elementales de sico veneración por las bibliotecas, que cuando Hay otra frase al final de ese trayecto logia colectiva o de sicologia de multitudes años más tarde visita la de Nueva York con (Pág. 143. que también es historia enlata(ambas en la página 82. el padre Núñez, le dijo: Si no fuera porque da y cuyo propósito es darle antecedente al Extenderse en ejemplos de sintaxis en aquí hay tanta gente, me arrodillaria (Pagi Cardorazo, que se produjo muchos meses revesada sería interminable; sólo citaré una nas 46 y 47. Cuenta además que en esos después. Dice don Pepe: Debo decirlo ahofrase más de ese tormentoso camino. Pági dias en Nueva York, desempeñando un puesra: entre alguno de los del grupo que llegó a na 69. to de traductor que consiguió fabricándose La Lucha, picó la ambición y politiqueaban Empañada a veces por las confrontacio una tarjeta que lo acreditaba como experto entre ellos, hasta surgiendo hacer un gobiernes políticas y por las diferencias ideológi en Technical Translations. traducia al instro no aparte del que se instalarla a triunfo.
cas, ha perdurado siempre inspirada en un glés cartas recibidas en español, francés y amor en común por el pueblo costarricense, portugués. El italiano se lo comió, porque Los que a La Lucha llegamos éramos geaunque sean diferentes las formas como de confundía el pretérito y el futuro, nuinos ulatistas y estábamos allí para defenseamos responder a sus aspiraciones.
Continúa narrando la historia y forma der la elección que le burlaron a nuestro cau¿Qué habrá querido decir don Pepe en ción de sus empresas agricolas en las mondillo. Posiblemente el único que sabia que no esa frase?
tañas del sur. Esa parte se vuelve tediosa se proponia entregarle el mando a don Otilio Sigo ahora con el fondo de ese tormento por lo repetitiva en cuanto a lo ejemplarizan era don Pepe. Cómo ibamos entonces a esso sector del camino. Comienza por el quien te que fue su labor social con los trabajado tar tramando contra acontecimientos que soy, de o dónde vengo, cómo me formé y res. Las casas de sus peones, comparativa desconociamos? Voy a narrar la única consqué me propuse. Su niñez en San Ramón; su mente, eran quintas y sus ocupantes los piración que planeamos y que tal vez nunca adolescencia en San José, su juventud en únicos en el país que comian frijoles con se la contaron a don Pepe. Con frecuencia él los Estados Unidos; y su lucha y formación manteca nos explicó los dos planes inmediatos que como empresario agrícola en las montañas Llega el libro a la Segunda Guerra tenía: el Plan Maiz (cerrar territorio y tomar del sur.
Mundial y la Administración Calderón Guar San Isidro) y otro, que no recuerdo el nomEmpieza don Pepe explicando como dia. Es interesante el análisis que hace de bre, que consistía, en caso de un ataque antidesde temprana edad sintió rebeldia contra los dos lideres políticos de la época. Condon cipado del Gobierno, evacuar la lucha y asi no desgastar fuerzas antes de cerrar territorio. La verdad es que en esos momentos eran muy pocos los que creían en la viabilidad del Plan Maiz. los revoltosos durante la campaña política, tantas veces nos dijeron que pronto nos suplirian armas de gueLas opiniones contenidas, en los artículos publicados en esta rra, que ya fe no nos quedaba. esas altupágina, son las personales de quienes las firman y no coinras yo andaba una escopeta 12, a Roberto ciden, necesariamente, con las del periódico.
Valdeperas don Pepe no lo devolvió porque yo le presté un revólver 38. El que no traía su arma, lo mandaba para su casa. Pues bien, nosotros también elaboramos nuestro plan.
Se llamaba Plan Canal.
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