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Revista Dominical. LA REPUBLICA. Domingo de noviembre de 1987 S Por El desafio de la UNESCO no ocurren imprevistas sorpresas durante la próxima reunión de la Asamblea General de la Organización, Mayor parece tener asegurada la elección y con ella se pondría fin a una larga crisis que ha puesto en peligro la vida misma de la institución y se abrirá la posibilidad de una redefinición de sus objetivos, sus reglas de funcionamiento y su carácter mismo.
Arturo Us lar Pietri y sus responsabilidades en el campo de la ciencia, la educación y la cultura, es un europeo universal con experiencia administrativa, que entiende bien el mundo de hoy y sus exigencias de los tiempos.
La UNESCO ha venido sufriendo crecientemente de la ambigüedad de su misión y por las circunstancias mismas de ésta y de los enfrentamientos que dividen hoy al planeta entre este y oeste y norte y sur, ha tendido a convertirse en otro recinto para las confrontaciones políticas que tienen lugar en las Naciones Unidas, con la importante diferencia de que las grandes potencias no tienen allí el derecho de veto.
La UNESCO vive momentos que pueden ser decisivos para su futuro.
Después de una larga y tenaz lucha en el seno del comité ejecutivo para escoger el director general, Amadou Mahtar Mbow que ha ocupado el cargo durante los últimos doce años ha retirado su candidatura, dejando, aparentemente, el camino libre para la elección de Federico Mayor Zaragoza He tenido la oportunidad de tratar bastante de cerca a Mbow durante el tiempo en que fui miembro y luego Vicepresidente del Consejo Ejecutivo de la UNESCO, y tengo muy sincero aprecio por su inteligencia, su integridad moral e intelectual y sus convicciones, evidentemente irrenunciables, de hombre del Tercer Mundo africano y musulmán. Conozco, también a Federico Mayor Zaragoza y lo vi actuar durante los años en que fue director general adjunto de la UNESCO. Es un cientifico de gran prestigio internacional, 12 premios Nobel apoyaron su candidatura, es una autoridad mundial en bioquímica, tiene ideas muy claras sobre el papel de la organización La vieja sociedad de las naciones, barrida por la Segunda Guerra Mundial, junto a su foro político fundamental tuvo un organismo muy significativo que se denominaba la Comisión de Cooperación Intelectual. Estaba integrado por los más famosos hombres de la escena intelectual y cientifica internacional, que no representaban ningún estado y que eran escogidos por su evidente autoridad intelectual. Se pensaba que podía ser útil que, junto a la mesa de los políticos, hubiera otra, más libre de presiones inmediatas, en la que hombres eminentes, ininunes a requerimientos politiqueros, pudieran plantearse las grandes cuestiones del destino del hombre a otra luz más permanente y más verdadera.
La creación de la UNESCO correspondió al deseo de constituir algún organismo equivalente a aquel, acaso con más poderes y autoridad en materias específicas, como la educación, la ciencia y las comunicaciones, Su consejo directivo debía ser integrado no por representantes de estados sino por prestigiosas figuras intelectuales elegidas personalmente. Esta apariencia fue posible mantenerla, hasta cierto punto, en los primeros años. Los primeros directores generales fueron hombres de prestigio literario o científico como el inglés Julian Hyxley, el mexicano Jaime Torres Bodet, el italiano Vittorio Veronese y el norteamericano Luther Evans. Muy pronto los intereses políticos borraron esta valiosa ficción, aunque conservaron la elección por nombres de personas y no por países. La UNESCO se tuvo que politizar, rápidamente se convirtió en otro foro de las Naciones Unidas para los mismos enfrentamientos que han paralizado aquella.
La llegada de Mbow a la dirección general fue vista, lamentablemente, como un triunfo del Tercer Mundo frente a los países industriales. No obstante, este hombre eminente trató de resistir, hasta donde le era posible, esta tendencia a la politización.
Algunas batallas, que no era posible librar en la ONU, por el obstáculo insuperable del veto de los grandes poderes, se trasladaban, en muchas formas, al foro de la UNESCO. La tensión creciente llegó al extremo de que los Estados Unidos, la Gran Bretaña y Singapur.
se retiraron de la organización y que el Japón, Holanda y Alemania Federal anunciaron su intención de hacerlo, lo que hubiera condenado a la UNESCO a la quiebra financiera y a la pérdida de toda pretensión de universalidad, que pudo ostentar con sus 161 estados miembros. Federico Mayor, desde el primer momento, ha anunciado su voluntad de recuperar la universalidad y de reintelectualizar la organización. No le va a resultar fácil, pero va a ser una hermosa y útil batalla que puede devolverle al organismo el insustituible papel que tiene que desempeñar para el bien del progreso de la ciencia, la educación y la cultura en el seno del enfrentado y convulso mundo de hoy.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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