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18 LA REPUBLICA. Viernes 10 de febrero de 1989 COMENTARIO INTERNACIONAL Por Laszlo Trankovitz JERUSALEN (DPA. Para israelíes y palestinos, los políticos europeos son muchas veces más que ingenuos, y el mensaje de estos a las partes en conflicto en el Cercano Oriente es simple y bien intencionado: hagan por fin las paces, exigen sin distingo los políticos, tanto de derecha como de izquierda. Uno de los consejos preferidos, sobre todo por visitantes alemanes, es que los israelíes y los palestinos busquen un acercamiento, una reconciliación como la de franceses y alemanes tras la Segunda Guerra Mundial. B.
hace tiempo consideran parte integrante de Eretz Israel. y paradójicamente los judíos tienen históricamente más derecho a Nablus y Hebrón, en la Cisjordania ocupada, que sobre Akko o Jaffa en Israel. más tardar desde el estallido de la intifada, el levantamiento palestino en la Cisjordania y la franja de Gaza, todo el mundo sabe que los palestinos no viven voluntariamente bajo dominio de Israel.
Cuando dos partes tienen razón o derecho, es obligatorio hacerse el interrogante sobre la posibilidad y disposición a un compromiso.
Objetivamente, Israel y los territorios ocupados son un trozo chico de tierra. La división en dos estados capaces de sobrevivir parece dudosa. Por otra parte, ni los sionistas ni los árabes son famosos por su poder de ceder o de cerrar compromiso.
En el levante no se considera como algo honroso la renuncia la poder o al derecho.
No sólo históricamente, las dos partes parecen tener la razón. También hoy en día OLP no era un socio para negociaciones.
Pero no sólo el actual Primer Ministro Israeli Izjak Shamir fue buscado en la palestina bajo dominio británico como terrorista.
Tras todos los combates retóricos existe en Israel, tras cinco guerras del levante en 40 años, una profunda desconfianza para el mundo árabe. No hay dos países árabes que no estén enemistados más o menos entre sí, subraya una y otra vez el Ministro de Defensa israeli, Itzjak Rabin. En Israel es mínima la confianza en acuerdos o tratados con árabes. Si los árabes no confían el uno al otro, por qué debemos hacerlo nosotros, dice un diplomático en Jerusalén.
Sólo desde una política de fuerza puede haber paz con los árabes, según la opinión generalizada que se escucha en Israel. Con deleite, diarios israelíes reproducen estos días entrevistas con funcionarios palestinos, donde estos califican la iniciativa de paz de Arafat de balón de ensayo, que quizás arroje progresos para los palestinos y que incluso quizá traiga un Estado palestino, pero que luego se verá. una formulación usual, amenazadora para Israel, de muchos palestinos.
Políticos israelíes siempre vuelven a quejarse de la ingenuidad de la política occidental, dispuesta a creer lindas palabras. En última instancia sólo podemos confiar en nosotros, no podemos y no dejaremos imponernos una política que quizás traiga la paz, pero la que quizás también ponga en peligro la existencia de nuestro país. Para nosotros no pude haber un quizá, siempre se trata de nuestra vida. así definió Shamir el principio de la política israeli y sólo pocos políticos judíos se y atreverían a contradecirle.
Los palestinos saben desde hace Engañosa esperanza de paz en el Cercano Oriente ENUNCIAR a prejuicios y a los viejos clichés sobre los enemigos, reconciliarse y arribar a la paz qué receta más ilusoria para la lucha de dos pueblos por una tierra. Joram Ettinger, el jefe de la oficina de prensa israelí resume el conflicto entre judíos y árabes con la breve y provocadora fórmula: Esta es nuestra tierra y ésta es su tierra (la de los palestinos. pero nosotros tenemos el derecho.
Para el nacionalista Ettinger no existen dudas sobre cuál es la ley dominante en el Cercano Oriente, o sea el primado del derecho sobre la paz. En el escalafón de los valores figura en primer lugar el derecho. y éste es definido por naturaleza en forma distinta por cada una de las partes.
Tanto a israelies como a palestinos, radicales y moderados, les gusta contar a los europeos sus anhelos de paz. Puede ser que estas ansias existan realmente, pero con ello palestinos y judíos quieren ante todo satisfacer la necesidad de armonía de sus huéspedes. Pues la lucha por el favor de Occidente, es una de las constantes de la poitica del Cercano Oriente más importante.
El escritor israeli Ephraim Kishon dice abiertamente lo que sus compatriotas sólo expresan en privado: los europeos se enfrentan en siglos de guerra, conquistan medio mundo, tratan de erradicar otros pueblos y penas tienen unos decenios de paz nos predican el arte de la paz y de la reconociliación.
Paz significa en el Cercano Oriente algo diferente para cada uno, para los judíos se trata del derecho a su patria bíblica, para los palestinos el derecho a la tierra de sus padres. Además también hay sirios, musulmanes fundamentalistas y árabes pannacionalistas que quieren hacer valer su derecho sobre la Tierra Santa.
Todo parece depender del color del cristal con que se mira, de la dimensión temporal del derecho. Comprensible son sin duda por parte igual las posturas de israelies y palestinos.
El pueblo judío halló en su patria bíblica un nuevo refugio. Allí donde vivían hace casi 000 años los antepasados de los israelíes ha surgido un estado floreciente, una democracia moderna, la que no le tiene nada que envidiar a las otras democracias del mundo.
Tras centenios de persecución, la que culminó con el holocausto y genocidio del régimen nazi de Adolfo Hitler, se levantó en un trozo de tierra del Cercano Oriente un baluarte judio.
Los israelies están orgullosos de ser pioneros y horoes, pero al mismo tiempo también son imperialistas y opresores. Israel es David y Goliat al mismo tiempo, pues los palestinos pueden sentirse como víctimas del Estado nacional judío.
Hace sólo unos 100 años vivían en palestina unas decenas de miles de judíos, pero eran cientos de miles los árabes.
Sistemáticamente los sionistas le fueron sacando la tierra a los árabes, mediante la colonización pacífica, dinero y presión, con agresiones y destierro, a veces incluso con terror y lucha. Se creó así un Estado judio en una tierra que durante siglos fue árabe.
Hoy en día, un millón y medio de palestinos viven en territorios ocupados por Israel, territorios que muchos judíos desde suenan muy plausibles los argumentos. El jefe de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) Yassir Arafat, renunció ante todo el mundo al terrorismo y ofreció a los israelíes la negociación y una solución pacífica. Pero los israelíes insisten en que la revuelta en los territorios ocupados es terrorismo y que la organizaicón terrorista tiempo que la llave para la solución del conflicto que tenga en cuenta sus intereses, no se encuentra en Israel sino en los EE. UU.
Actualmente hay un levantamiento popular palestino, Arafat aboga a favor de la paz y de la coexistencia con Israel, pero todo apunta hacia el poderoso amigo del Estado judío, la superpotencia en Washington.
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