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2B DOMINGO. LA REPUBLICA. Domingo de abril de 1989 Trabajo especial de Ansa. Licor ayudó a su inspiración Hemingway, Fitzgerald, Capote Es una profesión con riesgo Fotos: Albert Marín Ernest Hemingway William Faulkner Scott Fitzgerald Grandes escritores fueron alcohólicos OS monstruos sagrados de la literatura norteamericana son y han sido casi todos alcoholistas. Ernest Heminway o Jack London, Scott Fitzgerald o el mismo William Faulkner habrían alcanzado sin beber el nivel de creatividad con el cual llegaron a la fama?
En las teorías freudianas la creatividad es una sublima.
ción de impulsos agresivos o sexuales o una reacción a un dolor emotivo. La neurosis, cuna de la creatividad, podría inducir al alcoholismo como efecto colateral.
Por ejemplo Truman Capote, mientras escribía sangre fría tomaba un martini doble antes de almorzar, uno con la comida y un después. Luego que los arrestaron por conducir en ebriedad trató de desintoxicarse en una clínica es pecializada, pero duró poco, no lograba mantenerse lejos de la botella por más de tres o cuatro meses por año. en televisión, cuando lo entrevistaban, estaba siempre borra.
cho. Bebo, decía, porque es el único momento en el cual logro soportarme. Jack London, en 1913 salió con John Barleycorn. que su esposa habría preferido llamar Las memorias de un beodo. En el libro relató cuando por primera vez empino el codo: tenía sólo cinco años y acabó con un barrilito de cerveza destinado al padre. Al comienzo se planteaba un límite de mil palabras antes de tocar el alcohol. Pero era un círculo vicioso, más bebía, más quería beber. Al final lo dejó completamente.
Pero los efectos del largo abuso lo atormentaban. Se suicidió tres años después, a la edad de 40 años.
Ernest Hemingway es el escritor alcoholizado por excelencia. En los años de oro tenía la misma capacidad de ingerir alcohol que sus personajes. Como Jake Barnes y Brett Askley de El sol surge todavía que se tomaban tres martini cada uno antes del almuerzo, que luego complementaban con o botellas de vino durante la comida.
En 1929 le ordenaron que abandonase la bebida. Traió de limitarse a tres whiskis por noche, con poco éxito. Tanto es así que un año después contrabandeaba el gin en el téy.
más de una vez por día ingería vodka y whiskis. El alcohol y le provocó disturbios de todo tipo, en el hígado y en los riñones, edemas en los tobillos, diabetes, insomnio e impotencia sexual. Como London, se suicidó, disparándose un tiro en la boca a los 62 años.
William Faulkner, que en 1950 ganó el Premio Nobel, se internó en más de una oportunidad para desintoxicarse. Como él, arrastraban problemas de alcohol las grandes firmas de la literatura norteamericana: Edgar Allan Poe, Herman Melville, Scott Fitzgerald. también Dorothy Parker, Eugene Neill, Henry, Sherwood Andersen, Sinclair Lewis, Dylan Thomas.¿Es posible que en Estados Unidos no salga palabra de la pluma de un escritor sin que un whisky demás sea parte responsable?
Existen excepciones: Como Upton Sinclair, que incluso escribió un libro, La taza de la furia para alertar a los jóvenes lectores de los problemas del alcohol.
La del escritor ciertamente es una actividad con riesgo quien escribe trabaja frecuentemente solo, encerrado en u.
na habitación con la máquina de escribir, el papel blanco, el miedo a la publicación, el terror a los críticos.
Una psiquiatra de Nueva York, Anita Stevens, sostiene que los escritores que están en tratamiento con ella, trabajan en aislamiento y el aislamiento lleva al alcoholismo, cualquier persona puede desarrollar una dependencia pero del escritor es una profesión que predispone al alcohol y este a largo plazo mata las ideas.
Sin embargo, sostiene Julie Irwin, que estudió la dependencia al alcohol de Francis Scott Fitzgerald, cuando más bebía su produción era más admirable. Scott Fitzgerald era un autor víctima de una enfermedad, no un alcoholista que destruía su talento en una obsesiva autodestrucción. Qué hubiese podido escribir si hubiesen permanecido sobrios? No lo sabremos nunca.
2000OOOOOO la Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

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