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LA REPUBLICA. Domingo 13 de agosto de 1989. DOMINGO 7B Los buenos degustadores que podían permitirse ellujo, no renunciaron a la buena mesa ni durante la revolución, ni después.
Danton fue posiblemente el revolucionario dotado del más exquisito paladar. Era un gourmand. como lo fue el Rey Luis XVI, que siempre sentía hambre y que fue enviado a la guillotina por Danton y los demás diputados. Danton, que también murió guillotinado, era insaciable, y tras el triunfo de la revolución, comentó: por fin nos ha llegado el turno de gozar de la vida.
Los restaurantes surgieron en Francia hacia el año 1765. diferencia de las posadas y mesones, en los restaurantes no se servia un plato único, pan y vino, sino que el comensal podia elegir entre un gran número de platos. Los mejores cocineros se hallaban al servicio de la nobleza, en los palacios de ésta, pero cuando los revolucionarios expulsaron a los aristocratas de sus palacios, muchos cocineros, que se habían quedado sin trabajo, se trasladaron de las provincias a París, donde pronto hallaron trabajo en los restaurantes o posadas que frecuentaba la nueva clase política de los revolucionarios.
Grimod de Le Reyniere, padre de los escritores franceses especializados en gastronomía, fue testigo excepcional de la revolución, se quejaba principalmente de dos cosas: del mal aprovisionamiento de víveres de París y de que la revolución alteró el ritmo de las comidas diarias de la gente adinerada: la jornada gastronómica normal se había iniciado siempre en Francia con el dejeuner. que consistía en los restos de comida del dia anterior o, a falta de estos, embutido, y uno o dos vasos de vino blanco. Este hábito fue reemplazado por el simple café con leche y pan. Más tarde se puso de moda reemplazar el café con leche por un tazón de chocolate.
Antes de la revolución, se tomaba al mediodía el diner y por la tarde el souper. pero durante la revolución se altero este ritmo, ya que el diner. el almuerzo principal, se tomaba al término de la deliberaciones de las asambleas políticas, esto es a la cinco e incluso a las siete de la tarde.
Al mediodía se introdujo el dejeuner a la fourchette. que era un desayuno a base de tenedor y cuchillo. El diner hizo que el souper se pospusiese hasta la medianoche o que se suprimiese totalmente. Grimod le indignó tal revolución en los hábitos gastronómicos del francés: Es así como 300 400 abogaduchos de provincia han cambiado nuestras santas costumbres.
Un cambio que se perpetuo, ya que la comida principal ha pasado a ser hasta nuestros días el almuerzo de la tarde, el Les llegó turno de gozar la vida diner. que antes de la revolución se tomaba al mediodía.
Antes de la revolución, las comidas de. Cayeron en lo que antes criticaban los ricos eran tan varidadas como abundantes. Se servían varias decenas de platos Es la misma historia revolucionaria actual diferentes, pero solamente se tomaba un poco de cada plato, según escribe un cronista de entonces, elchevallier Eon solía Por Christian Volbrach de DPA almorzar al mediodía, cuando no tenía invitados, muy frugalmente: melón, ragout de las grandes figuras de la revolución anguila, carpas, gallina, ternera con salsa francesa, como George Danton y Louis St.
amarga, paloma en salsa, conejo en salsa Just, les gustaba tanto la buena comida de huevo, judías verdes, torta de almendra, como a los aristócratas que ellos llevaron a pera, melocotón, nueces y buñuelos de viento.
la guillotina. Tan sólo Maximilien Robbespierre, el asceta, fue la gran excepción. Los Los restos de las comidas de los palacios y viviendas de los aristócratas, y más grandes revolucionarios solian frecuentar tarde de los restaurantes, se vendían a los más elegantes restaurantes de Paris, como era el caso del fiscal supremo Antoine gentes de la clase media. El pueblo, la Fouquier Tinville, quien antes de abrir a gente sencilla y pobre, no había probado diario los procesos en los que condenaba a nunca estos manjares, ya que su alimento la guillotina a los contrarrevolucionarios. básico era el pan, cuya escasez fue uno de almorzaba en uno de los mejores Me los detonantes de la revolución. Esta trajo a restaurantes de Paris. Los franceses no la clase baja, al campesino y al obrero, el han cambiado en cuanto a la comida: Los pan blanco, que ya entonces era una verdaaristocratas, los revolucionarios y los repudera delicadeza, y la papa, que contrariablicanos de la Francia actual son, ante todo, mente a otros europeos no había gustado devotos de la buena comida.
nunca al francés. Pero en vista de la neceTres historiadores, el matrimonio forsidad, las amas de casa francesas utilizamado por Mary y Phillipp Hyman, y Claude ron el tubérculo para crear deliciosos platos Quetel, han investigado los efectos de la que, más refinados, han pasado a la gasrevolución francesa sobre la gastronomía, tronomia clásica francesa. La papa era, llegando a la conclusión de que fue triple: además, el alimento ideal para acabar para aumento del número de restaurantes, altesiempre con la plaga del hambre. La Reración del orden de las comidas diarias y pública ordenó que se cultivase en todo el país.
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