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LA REPUBLICA. Lunes 18 de diciembre de 1989 17 COMENTARIO INTERNACIONAL semiclandestinidad parecen ser ahora mucho más animados y dinámicos que los representantes del arte minimalista en el consentido occidente, o que los músicos con sus realizaciones electrónicas.
Realmente, creo que nuestro arte tiene mucho más que decir (que el de Alemania Occidental. dijo Susanne Knoch, una ilustradora de 26 años radicada en Leipzig; nosotros no podiamos decir cosas en forma directa, teníamos que buscar metáforas para expresar lo que queriamos, y eso lo hace a uno más inventivo, agregó.
Si bien los cambios no resultaron aquí tar sorprendentes, dadas las presiones previas, si ha resultado inesperada la celebridad de los sucesos. Las cosas van demasiado rápido, aún para el partido comunista, que todavía puede influir la marcha de los acontecimientos, señaló Falk Hocquel, del grupo opositor local Nuevo Foro.
La gente no puede dedicarse al trabajo en estos momentos. Se llega temprano; se habla sobre los diarios, las manifestaciones, las discusiones. Todos participaron en algo diferente, expresó.
La nueva posibilidad de viajar libremente a Occidente fue sentida de inmediato en Alemania Oriental, como lo probarán las sonrisas y la falta de murmullos que antes caracterizaban las conversaciones en público, ya que ahora el tono de voz en normal y abundan las carcajadas.
Las oleadas de visitantes, desde el Sector Oriental, también tuvieron efectos en los alemanes occidentales, que habituados a todas las características de las riquezas materiales, a veces, se ven absorbidos sólo en sus planes vinculados con el consumo; pero la bienvenida que brindaron a los alemanes orientales fue prueba de que no han abandonado la generosidad, ya que todo tipo de comercios, organizaciones y ciudadanos individuales regalaron mercancías, bebidas y dinero a sus visitantes menos privilegiados.
Por otra parte, el conductor alemán oriental de un taximetro, en que tres empresarios del Estado Occidental vinieron para recorrer calles de Berlín, ilustró las diferencias entre el estado físico que pueden verse entre los dos grupos.
El chofer, que dijo tener 27 años, lucia pálido, delgado y con dos dientes menos en su boca, y era un claro ejemplo del contraste fisico con otros hombres de su edad en Alemania Occidental, que frecuentan modernos gimnasios, piscinas y salarios, así como sitios de veraneo en playas, montañas y zonas rurales.
El precio de los artículos varía El envoltorio de un lado es pobre.
Se hace evidente la palabra riqueza.
Alemanes diferentes por los hábitos de consumo Por Alison Smale de AP miedo, las sospechas, la burocracia, en contraste con el sistema occidental, en el que generalmente la gente más capaz tiene acceso a una vida mejor.
Si bien el actual estilo de vida en Alemania Occidental favorece al individuo con más oportunidades para la expresión, no significa que sea superior en todos los aspectos.
En ambos estados la disciplina, el orden y las ansias por trabajar resultan elementos básicos; la vida cotidiana está repleta de ejemplos de tales características comunes a los dos países germanos.
Ese sentido de orden combinado con una disciplina stalinista, daban al estilo alemán oriental un tono de aburrida uniformidad, pero como puede observarse en estos asombrosos días de cambios, los alemanes orientales se ven, en general, más amables, más amistosos y con mejor sentido del humor, que sus vecinos occidentales.
En parte, eso se debe aparentemente a que, como todos los ciudadanos en el bloque soviético, los alemanes orientales han tenido que luchar y esforzarse mucho más que los occidentales, y enfrentar innumerables obstáculos de menor o mayor grado.
En cuanto a las artes, y también como en otros países del bloque oriental, los que han tenido que enfrentar problemas en la Gener Una ama de casa en esta ciudad puede ir a una tienda de modas y comprar una bonita chaqueta de invierno, no muy diferente a las disponibles en la mayoría de las tiendas por departamentos en Alemania Occidental.
La diferencia es que la prenda costará aquí más de un tercio del salario promedio de un obrer, de 850 marcos mensuales y que la compradora la recibirá envuelta en papel ordinario atado con piolín, en vez de una reluciente bolsa de material plástico con modernos diseños en colores.
Además, si esa misma ama de casa se dirige a la tradicional plaza del mercado para comprar frutas, lo más seguro es que sólo encuentre algunas manzanas picadas.
No es de asombrarse, entonces, que entre los comercios en Alemania Occidental, que más rápidamente agotaron sus mercancías, cuando se produjo la invasión de alemanes orientales, que vinieron por miles al abrirse el Muro de Berlin, fueron los que vendían bananas, ciruelas o mandarinas. Muchos de los visitantes ni siquiera habían visto hasta ahora frutas de países tropicales, como papayas o mangos, fácilmente disponibles en Alemania Occidental, actualmente uno de los países más acaudalados del mundo.
Como entre cualquier país capitalista y otro comunista, las diferencias inmediatas más tangibles en la vida cotidiana de las dos alemanias tienen que ver con la riqueza material y los abastecimientos para el consumidor.
Pero también existe una brecha menos evidente, en la forma en que la gente hace frente a un sistema represivo basado en el live Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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