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4B DOMINGO.
LA REPUBLICA. Domingo de diciembre de 1990. Doña Vina casi termina hecha carbones! Myriam Francis Especial para La República ntre una broma y un milagro hay mucha distancia, sin embargo, ambos se juntan en las muchas anécdotas y sucesos de la artista Carmen Granados, la reina del humor, la increíble Rafela y Doña Vina La primera, de su vida como artista, el segundo, de su vida como creyente, que ella refirió hace varios días en una entrevista por radio.
En la broma, alguna participación tuvimos, desde las páginas sociales; el segundo, en que la revelación de un sueño, tema del que nos ocupamos en reciente artículo, le salvó la vida.
Vamos a contarlos. La broma ocurrió cuando empezaron los tés con desfiles de modas, que tanto se han popularizado ahora. Se organizaba, con fines de beneficencia, uno de estos eventos, en los salones del Club Unión antiguo, antes del incendio que lo consumió totalmente reduciéndolo a cenizas, de las que resurgió flamante, más hermoso, elegante y funcional. Habría exhibición de trajes y de peinados, estos últimos con el cabello teñido de raras tonalidades, habiéndose sometido las sofisticadas damas de sociedad que harían de modelos, al pintado de azul, lila, verde claro, mandarina, champán y otros.
Una de las organizadoras me pidió que la ayudase en la propaganda de prensa, porque querían el mejor de los éxitos, y por supuesto, llenar completamente el aristocrático club. Entonces vi un cable de AP que informaba que tres modelos de la Casa Dior de París habían llegado a Caracas a presentar la moda otoño invierno, y que estarían un día en Panamá, descansando, antes de emprender regreso a la Ciudad Luz.
Pensé de inmediato. Qué tal traer siquiera una de esa modelos para que tomara parte en el desfile? diciendo y haciendo. Se informó al público que se contaría con una modelo de Dior que llegaría solamente para modelar, y que regresaría a Panamá en el avión siguiente.
Por supuesto, el Club Unión se llenó a reventar la tarde del acontecimiento social del año. Las damas más destacadas por su alcurnia o su dinero estaban ahí, luciendo sus joyas y sus elegancias, ya que no se iban a quedar atrás de lo que se presentaría. La expectación crecía mientras se servía el té y empezaban a desfilar las modelos, todas ellas damas y niñas bien de la sociedad, entrenadas por una dama francesa, mientras la maestra de ceremonias iba describiendo los trajes importados de Nueva York para el evento.
De pronto se anunció que la modelo de Dior, especialmente venida de Panamá, procedente de Caracas y de paso para Paris, mostraría algunas de las últimas creaciones del famoso modisto Silencio. Ruidos de sillas de las señoras que se acomodaban para disfrutar mejor, y de tazas que se dejaban en los platillos, con el té que ya nadie quería, para no distraer la atención. más silencio. Una corneta y un tambor anunciaron la salida de la estrella del desfile.
Ahora sí, el silencio era absoluto. Salió la modelo. Silencio de tumba. de repente, carcajadas y aplausos, al comprender la broma.
La modelo era Carmencita Granados, la máxima artista del humor, que se presentó luciendo el más estrafalario atavío, combinación de modas de los años 20, 30 y 40, tanto en el vestido, como el peinado, calzado y accesorios.
Fue una ovación como pocas la que se ganó esta singular modelo. pasaron años y años. Carmencita ha seguido cosechando éxitos muy merecidos.
Ahora viene el otro caso, el del milagro, contado por ella en entrevista que le hiciera Radio Reloj hace unas semanas.
Escribimos no hace mucho, en esta serie de artículos de temas insólitos, preguntándonos si los sueños eran mensajes del más allá, al menos en algunos casos que mucha gente asegura ser ciertos. Uno de estos mensajes por medio de un sueño lo recibió Carmen Granados, aunque de momento no lo comprendió así. Soño que había encontrado una medalla o moneda, que tenía grabadas dos manos juntas en alto relieve, le dio vuelta al objeto y vio que tenía el mismo grabado. Días después, en uno de los múltiples quehaceres domésticos, estaba manipulando un recipiente con gasolina, e impensadamente lo acercó al fuego. La gasolina ardió, la artista quedó arrinconada con ese telón de llamas al frente; al oír sus gritos de auxilio alguien de la familia trató de apagar el fuego echándole un balde agua con lo que no hizo otra cosa que avivarlo. La casa, comprada a base de economías y sacrificio, estaba a punto de ser pasto de las llamas y convertir en cenizas todo el esfuerzo y todas las ilusiones, junto con Carmen que estaba a punto de asfixiarse y morir carbonizada. En ese momento de angustia y desesperación Carmen recordó el sueño y de una manera inconsciente, juntó sus manos en la forma en que aparecían en la medalla y suplicó a la Santísima Virgen María que la salvara a ella, a sus familiares, a su casa. Inmediatamente las llamas empezaron a disminuir hasta desaparecer en su totalidad, aunque había todavía en el recipiente suficiente gasolina para continuar el fuego con quién sabe qué trágicas consecuencias.
Nos conmovió el relato escuchado en un programa de radio, y lo repetimos conforme lo recordamos, pensando que sí hubo un mensaje del más allá y un verdadero milagro, porque un fuego de gasolina no se apaga así.
como así.
10 Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguelbregor Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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