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IDEAS COMENTARIOS ACTUALIDAD Coordinador: Luis Burstin CATEDRA DE FUNDAMENTOS DE FILOSOFIA Dos paradigmas en la trayectoria histórica de la sociologia y las ciencias sociales Prof. José Luis Vega Carballo De Comte parte la corriente funcionalista y de Marx la dialéctica, y ambas constituyen los paradigmas más importantes de orientación de la investigación sociológica moderna, Así que en vez de entrar en la historia de la sociologia o de la antropologia, que nos llevaria lejos, veamos en que consisten estos dos paradigmas analíticos, sus premisas y su contribución al entendimiento de la sociedad y de sus cambios.
El funcionalismo tiene sus raices en la biologia y especialmente en el darwinismo. La hipótesis central de esta teoria se refiere al hecho de que todo organismo sociaj tiende, al igual que su homólogo biológico, a sobrevivir manteniendo un estado de relativo equilibrio el cual si se altera produce una desorganización en el sistema. El sistema se defiende desarrollando una serie de mecanismos homeostáticos los cuales automáticamente comienzan a restaurar el equilibrio perdido, llegando así eventualmente a solucionar el problema de la sobrevivencia del organismo cuyas partes están intimamente relacionadas y mantienen una especie de interés constante en la preservación del sistema.
Cuando esas partes contribuyen positivamente al mantenimiento del sistema se dice que son funcionales para ese sistema; si no lo hacen, que son disfuncionales. Esas partes reciben el nombre de estructuras sociales y éstas pueden ser, por ejemplo, papeles sociales concretos, organizaciones, estratos, estamentos, clases, partidos, grupos de presión, asociaciones, objetos culturales, etc. cualquier elemento significativo que juegue algún papel de importancia en el funcionamiento de un sistema sociocultural. Las estructuras son por tanto los órganos de la sociedad; las funciones serían las consecuencias observables que para el sistema social tienen lo que hacen los órganos o las estructuras que lo componen. Para que el organismo social funcione sin altibajos, sin crisis, sin discontinuidades que perturben su evolución, debe existir una integración de las estructuras sociales desde el punto de vista de que sus funciones sean complementarias y se añadan hasta formar un todo coherente con una órbita de evolución estable bastante inmune a posibles mutaciones. o revoluciones. De ahí que se considere que el estado normal de la sociedad sea el de equilibrio o integración funcional y que el conflicto sea visto como una desviación, una transgresión y un atentado contra la misión que cumple el todo social. El conflicto aparece entonces como algo ajeno a la estructura de la sociedad, como algo extraño que viene de fuera de ella, patológico en fin. Las desviaciones son proyecciones de los comportamientos anárquicos, erráticos o neuróticos de individuos y no una relación emanada de la estructura y funcionamiento de la sociedad. Por supuesto que hay disfunciones. pero éstas deben ser rápidamente eliminadas por los mecanismos homeostáticos que restaurap el equilibrio perdido y la armonia social.
Las partes sólo pueden contribuir al todo; la sociedad es el resultado de la integración y del consenso entre las partes u organos y éstos no pueden volverse contra el todo, porque su misión es contribuir a preservarlo. Si la parte se enferma, es decir, se torna disfuncional y altera el equilibrio debe ser amputada o como dice Robert Merton más elegantemente, sustituida por una alternativa funcional Pero el sistema como un todo seguirá siendo el mismo porque sólo admite en su seno fuerzas o funciones positivas, que trabajen con arreglo a un fin último y primordial: la preservación del orden, de la armonía, la abolistas o capitalistas en donde la lucha por la existencia es despladada y los hombres deben competir incesantemente por recursos escasos sin los canles no pueden sobrevivir. Todo sistema de relaciones sociales en el cual se intercambien recursos escasos, toda sociedad en la cual predomine el principio de la escasez, es un sistema explosivo, en el cual puede surgir el conflicto cada vez que las reglas de la competencia se transformen en reglas del exterminio para una de las partes cuya sobrevivencia estaba en juego. En tales condiciones en que los individuos luchan unos contra otros por objetos o posiciones sociales escasas, hablar de la existencia de un equilibrio tiende a crear una falsa impresión de paz social allí en donde se lleva a cabo una guerra entre sectores hostiles y antagónicos. De ahí la afirmación de Marx de que los grandes fenómenos y las transiciones de la historia se derivan del conflicto de clases, no del consenso y menos del papel de personalidades aisladas del contexto social de lucha por La sobrevivencia. El cambio social se produce a través del conflicto fundamentalmente, La cooperación y la relativa estabilidad de una relación social o de una sociedad sólo resultan ser fenómenos transitorios producto precisamente del hecho de que las agresividades acumuladas por los agentes históricos hayan sido descargadas, por lo que puede pensarse que la paz social es el resultado de conflictos dirimidos o solucionados, y por tanto algo precario que lleva en su seno los gérmenes de la inestabilidad. No sólo se requiere el conflicto para el cambio, sino que la estabilización que puede seguir al cambio es a veces función misma de la intensidad del conflicto antecedió, como sucede cuando dos partes pelean entre si dando esto luego la posibilidad de una reconciliación cuando los factores que impulsaron el conflicto quedan desgastados o superados al producirse éste. De ahí que la misma explosión de un conflicto sea en muchas ocasiones el medio para su solución, el motor y la meta del cambio social.
Observamos pues como la tesis dialéctica trae al tapete de la discusión aquello que la funcional marginaba y veia como algo patológico e insano: el conflicto. Mientras que para el funcionalista el conflicto aparece como algo atribuible a la aparición de tendencias extrasociológicas que perturban el funcionamiento del sistema social estable e integrado, para el teórico del conflicto, este determina el ritmo y la dirección del cambio, dej movimiento social de la materia misma de que está hecho el mundo sociocultural. En las palabras de Ralf Dahrendorf, La capacidad explosiva de funciones sociales dotadas de expectativas contradictorias, la incompatibilidad de normas vigentes, las diferencias regionales y confesionales, el sistema de desigualdad social que llamamos estratificación, y la barrera universal entre dominadores y dominados constituyen elementos de la estructura social que provocan necesariamente conflictos. de estos conflictos provienen siempre fuertes descargas sobre la velocidad, la radicalidad y la dirección del cambio social(p. 120. Una vez que se conoce la naturaleza de esas descargas de que habla Dahrendorf, la predicción en relación con la continuidad o discontinuidad de un sistema social se facilita y resulta menos aventurada que cuando se sostiene el supuesto de la estabilidad, la permanencia o la tendencia a abolir el cambio que se percibe en la tesis funcionalista. Más aún: algunos autores como Georg Simmel, Sigmund Freu y Lewis Coser consideran que la misma integración puede ser producto del conflicto, y tanto Hobbes como Hegel habian percibido por otro lado que el grado de coerción social existente en una sociedad, y por ende el grado de estabilidad que podría lograrse en ese sentido, dependian de la intensidad o grado de los conflictos latentes en el seno de esa sociedad. Asi por ejemplo, un gobierno fuerte y autoritario es generado siempre por una sociedad conflictiva, desmembrada o invertebrada como diría Ortega y Gasset. el consenso mismo puede resultar ser alli aj final de cuentas más el producto de un temor ante la sanción o la represión, que un acto espontáneo y altruista de aceptación de normas sociales o del Estado. La integración y la represión pues estarian así definidas por el grado de conflicto subyacente, por lo que algunos teóricos sostienen que una teoria general del conflicto abarcaría a la funcionalista y la sobrepasaría en cuanto a potencial o alcance explicativo. Por un lado, 8 Ición del conflicto, la instauración de la cooperación y el consenso. Las perturbaciones, serían como sugiere Ralf Dahrendorf, meta sociales. starían más allá de la sociedad, y ésta como organismo que es buscará eliminar a las partes gue disminuyan la resistencia a la enfermedad, aj desequilibrio, a la subversión.
Como bien dice Dahrendorf, para los funcionalistas radicales, el conflicto es, por tanto, desde el punto de vista sociológico, un fenómeno arbitrario de perturbación del sistema cooperativo llamado sociedad. Esta es la lógica utópica; la lógica del tratamiento totalitario de los desviados; pero es también, al menos implicitamente, la lógica de todos los intentos científicos de explicación psicológica de los disturbios politicos, incluidas las afirmaciones sobre la relación entre el sindrome autoritario y la conducta fascista. o entre la personalidad neurótica y la orientación socialista. Sociedad y Libertad, pp. 112 113. Esta incapacidad teórica del funcionalismo para admitir que el conflicto es al igua que la estabilidad un hecho sociológico que requiere explicación, ha sido en parte remediada por Robert Merton, quien acuñó el concepto de disfunción para señalar que dentro del mismo sistema sociaj algunos órganos o partes pueden volverse un obstáculo para el logro de un equilibrio relativo. Pero realmente en el fondo, el paradigma mertoniano nos deja insatisfechos pues los conflictos son vistos en el como una categoria residual, es decir, que según Merton quedan explicados residualmente con sólo decir, que son disfuncionales. Una huelga, una manifestación callejera, una crisis Institucional, una reforma de estructuras, obviamente no pueden explicarse adecuadamente con sólo decir que son fenómenos que no contribuyen a funcionamiento y mantenimiento de un sistema social, Bien poco se logra con eso, desde el punto de vista de una explicación científica y sistemática. Es como decir que las causas de los conflictos obedecen siempre a agentes extraños a la situación, a individuos que son manejados o utilizados por otros más listos o mejor preparados con fines no previstos por aquellos y que por tanto, la causa del conflicto y de la violencia siempre es ajena a la situación que se vivia antes del estallido. Esto, que es el argumento que esgrimen muchos grupos y políticos conservadores (y no hay que ir fuera de Costa Rica para oir este tipo de opinión) deja sin explicación racional, la aparición de la violencia y del conflicto como fenómenos de los cuales son responsables como agentes tanto los que son blanco del conflicto como los que fueron sus ejecutores directos durante la etapa de violencia y agresión. aunque hubiera agentes provocadores extraños, estos no podrían lograr éxito a no ser que existieran las condicione favorables al conflicto, cond ciones que son resultado siempre de la interacción entre explotadores y explotados, entre dominadores y dominados, en el ámbito de una estructura o constelación de fuerzas sociales, El esquema dialéctico que se origina en los aportes de Hegel y de Karl Marx al pensamiento moderno, es totalmente lo opuesto al paradigma funcionalista el cua no sin razón ha sido tildado de conservador y de ser un instrumento jegitimador de la represión de las clases o sectores dominantes de nuestras sociedades. Para el paradigma dialéctico el punto de partida del análisis sociológico es la variabilidad, el constante cambio y la mutación de las estructuras sociales como fuerza y proceso fundamental que impusa su evolución. El conflieto y no e consenso es la clave de la evolución, del desarrollo y de la decadencia o desaparición de una socledad. Sin conflicto no hay movimiento, y como el mundo social es movimiento ante todo, el conflicto es inherente a las estructurns sociales, especialmente si estas estructuras se basan en relaciones de dominio en las cuales una parte subordina y explota a la otra sin darle a esta una gratificación adecuada. Para los dialécticos el conflicto no es algo extraño al mundo social, es su impulso tnismo, su energia, su catalizador. El equilibrio soclu do ogni que urn hipótesis subjetiva, sin arraigo en la realidad misma, alejada de la historia de las sociedades, una especie de construcción utópica o meta sociológica que tiene más de aspiración que de descripción adecuada de la situación de la estructura social, especialmente en las sociedades precapitala estabilidad seria el producto de un conflicto ventilado o dirimido y del acomodamiento posterior de las partes, y por otro podría ser el resultado de un conflicto latente, todavía no manifiesto que produce una tensión estructural la cual para ser contrarrestada puede requerir la intervención de una fuerza mayor en un sentido contrario, a saber, la represión, En la actualidad la polémica entre los teóricos funcionalistas y los del conflicto continúa, y las investigaciones de ambos grupos ofrecen diferentes perspectivas. Finalmente un punto sobre el cual deseo Hamar la atención. Es el siguiente: que cualquiera que sea el paradigma que se desee adoptar como punto de partida y como guía de la investigación empirica y del pensamiento social, no debe perderse de vista la noción de que los productos intelectuales, en la medida de que son parte integral del mundo sociocultural, guardan entre si relaciones de complementaridad muy importantes. Mientras no se llegue a un esquema único de interpretación del universo social vale la pena tomar en cuenta tanto los trabajos de los funcionalistas como los de los teóricos del conflicto.
Ya decia Max Weber con gran clarividencia, que es muy dificil en principio llegar a tener un paradigma unificado y definitivo para guiar la investigación socia. Son muchas las tendencias ideológicas y las visiones del mundo contrapuestas o contradictorias en el mundo moderno, y esa pluralidad de valores y perspectivas que señalaba también Kar Mannheim nos impide a veces llegar a desarrollar un punto de vista omnicomprensivo. Posiblemente debemos conformarnos y adaptarnos a un mundo cambiante y pluralista, en donde la variedad de puntos de vista, doctrinas y paradigmas en conflicto es la regla más que la excepción y en donde especialmente los esquemas de trabajo de las ciencias sociales vengan a reflejar saludablemente dicho pluralismo dándonos cada esquema una visión atrayente y significativa del universo social. De ahí entonces que la recomendación práctica triunfa por encima del dogmatismo y del unilateralismo: hay que estar sociológicamente abierto a la diversidad del mundo sociocultural, a su pluralismo contradictorio, a su inestabilidad que empuja fuerzas y tendencias contrapuestas, y al relativismo que lo caracteriza. Lo que interesa ante todo es resguardar la investigación científica frente a metateorias irracionalistas y esencialistas que tanto perjudicaron el desarrollo de las ciencias naturales por mucho tiempo. No se deben cometer los mismos errores en las ciencias sociales que se cometieron en otras disciplinas más avanzadas. Por otro lado, el método científico es uno solo, lo que varia es las aplicaciones y los paradigmas en los cuales se fecunda y desarrolla la ciencia. El principio de que la explicación sistemática debe orientarse según cánones universalmente aceptados que nos ofrezcan el máximo de objetividad alcanzable, es un principio tespetable y digno de ser mantenido como principio fundamentas en el desarrollo de las ciencias La lógica de la investigación, de la formación de conceptos y de teorias, no difiere mucho al final de cuentas en las ciencias sociales y en las naturales y a eso debemos atenernos cuando nos enfrentamos a investigaciones y teorias forjadas a la luz de los principios o axiomas de paradigmas antagonicos. Ante el dilema la pregunta clave aqui seria. con qué grado de objetivldad, generalidad y sistematización contribuyen tal o cual teoria o investigación a la solución de problemas fundamentales en ej campo de las ciencias sociales o fuera de ellas en el campo de la práctica social, de las relaciones entre los hombres y las sociedades? hay que contestarse esta pregunta con absoluta Integridad intelectual y con el mayor escrúpulo posible guardándonos siempre la más alta opinión para todo aquel trabajo científico que en sentido estricto ayude a introducir una nueva perspectiva o a reformar un paradigma existente No hay más que soportar la tensión que demanda el trabajo en el campo de las ciencias y no esquivar la responsabilidad de una decisión cuando lo requiere Investigación y la objetividad, aunque para ello hayamos de ser herétiens. Después de todo sabemos que la herejía ha cumplido un papel fundamenta en el desarrollo de la sociedad moderna y de la ciencia misma.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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