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Lunes 13 de Diciembro de 1971 LA REPUBLICA El fracaso de la manifestación de las señoras enlutadas y la renovación de mi fe en la democracia representativa costarricense Pensando en Costa Rica primero, ese verdadero pueblo de Costa Rica hizo patente el sábado 11 de diciembre de 1971 que ha entendido: mercado capaz de absorberlos, consti tuye un elemento de inestabilidad social proclive a la subversión, mil veces más peligroso que el que pudieran representar los diplomáticos soviéticos instalados en nuestro país; a) Las razones por las cuales su país debe mantener relaciones con todos los pueblos de la tierra que respeten su soberanía, sin discriminar en cuanto al credo político que sustenten sus respectivos gobiernos; b) Que la dignidad nacional exige mantener una política exterior propia e independiente, orientada a la paz, libre de prejuicios, destinada fundamentalmente a complementar el esfuerzo interno para acelerar nuestro desarrollo económico y social; h) Que sin la presencia de una misión diplomática soviética no podría realizarse el enorme proyecto de trans formación de la bauxita en aluminio que estudian actualmente el Gobierno, el ICE, la Alcoa, el Banco Mundial y la URSS, proyecto que, como lo explicó el Presidente Figueres, transformaría nuestra economía y daría maravilloso impulso al desarrollo de Costa Rica; c) Que las relaciones diplomáticas con la Unión Soviética son indispensables para lograr esos objetivos; i) Que, pequeña como es nuestra República, tiene el deber de cooperar con sus aliados, los Estados Unidos de las grandes democracias europeas, en su empeño de acelerar el deshielo de la guerra fría, para entrar de lleno en la era de negociaciones proclamada por el Presidente Nixon; y El sábado 11 de diciembre de 1971, el pueblo de Costa Rica demostró, una vez más, su gran madurez civica.
Pese a los millones de colones invertidos en una propaganda virulenta; a las mentiras propaladas por cierta prensa ultraconservadora y por la empresa extranjera dueña de Radio Monumental; a las calumnias de los politiqueros derechistas de la oposición; a la violencia de los grupos paramilitares de inspiración nazi; a la actividad con ribetes de histerismo de las señoras enlutadas; al uso inconstitucional de motivos religiosos para crear falsa alarma en los hogares cristianos, pese, en suma, a toda esa maraña de infamia e intereses egoístas disfrazada de patriotismo, la manifestación pública contra el Gobierno del Presidente Figueres, organizada a pretexto de la instalación de una misión diplomática soviética, resultó un rotundo fracaso.
Para que esa manifestación, que combinaba todos los movimientos politiqueros tradicionales, y que constituía una concentración nacional antiliberacionista pródigamente financiada, hubiera tenido éxito, tenía que haber puesto en la calle por lo menos cien mil manifestantes. Pero no logró reunir más de diez mil personas! todas ellas, casi sin excepción, militantes de los partidos políticos tradicionalmente enemigos de las reformas económico sociales que la administración Figueres está impulsando. ese pequeño grupo, realmente insignificante en relación con el enorme esfuerzo de tiempo y dinero desу plegado por sus organizadores, quedó reducido lo que las señoras enlutadas imaginan es todo el pueblo de Costa Rica.
La única conclusión objetiva que puede extraerse de lo escuálido de la manifestación de fuerza de los grupos opositores al gobierno, es que el verdadero pueblo de Costa Rica, incluyendo decenas de miles de ciudadanos no afiliados a Liberación Nacional, le volvió las espaldas a los alboroteros, y, con su desprecio a las incitaciones a la violencia y a la protesta injustificada, demostró que tiene fe en su Gobierno Constitucional.
d) Que sin esas relaciones diplomaticas normales no podemos esperar que la Unión Soviética compre nuestros excedentes de café, sin cuya venta está seriamente amenazada la economía nacional; i) Que para lograr ese propósito, Costa Rica debe mantener diálogo constructivo con los países socialistas, y en especial con la Unión Soviética, mediante relaciones diplomaticas normales.
el Que es preferible, desde todo punto de vista, que las negociaciones con la Unión Soviética se realicen de gobierno a gobierno, por medio de conales diplomáticos normales, en vez de tener que recurrir a la mediación del jefe del partido comunista costarricense, como lo hizo en 1969 el gobierno de don José Joaquín Trejos, para hacer la primera venta de café a la Unión Soviética; f) Que una pequeña misión diplomática soviética no representa peligro alguno para nuestra bien cimentada democracia, la cual no ha sido afectada por el funcionamiento desde hace casi medio siglo del partido comunista criollo, considerado como uno de los mejor organizados de Amé.
rica; La negativa del verdadero pueblo costarricense a dejarse arrastrar a una manifestación injustificada, aunque ampliamente financiado, renueva mi constante fe en el sistema democrático representativo de Costa Rica. Me da nuevos brios para seguir luchando al lado del Presidente Figueres para realizar en Costa Rica una revolución en libertad. Me alienta a redoblar mis esfuerzos para colaborar en la cruzada contra la miseria extrema, contra la injusticia social y contra el subdesarrollo económico, fortaleciendo, cada vez más, la libertad por cuya restauración fuimos a la guerra civil en 1948, contra muchos de los dirigentes de la fracasada manifestación del sábado 11 de Diciembre de 1971.
g) Que el incremento de la miseria y de la desocupación que produciría la imposibilidad de exportar nuestros excedentes de café al único Gonzalo Facio Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

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