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10 LA REPUBLICA, Jueves 24 de noviembre de 1977 СО ITCO CONTESTA LA CARTA FIRMADA POR CAMPESINOS DE LA TIGRA Esa carta recientemente firmada por vecinos de La Tigra es una réplica al pronunciamiento del ITCO hecho en el sentido de que no respaldará invasiones de tierras como medio masivo y anárquico de pretender solucionar la cuestión agraria.
La referida carta dio lugar a publicaciones de La República, y de La Prensa Libre, en este último diario el día 17 de noviembre de 1977 bajo el Campesinos de La Tigra dan plazo de 30 días al Gobierno.
También esa nota fue publicada completa por el semanario Pueblo (edición de la semana del 14 al 21 de noviembre de 1977) bajo el titulo ITCO sigue del lado del terrateniente.
En vista de la amplia publicidad que ha tenido la referida carta, se ha considerado conveniente divulgar la respuesta.
El que sigue es el texto de la contestación dada por el Presidente Ejecutivo del ITCO: 17 de noviembre de 1977.
Señor Rodrigo Madrigal Nieto Director Periódico La República.
PRESENTE Nuestra política se sustenta, por una parte, en la Ley, puesto que vivimos en un regimen de derecho, y por otra, en una acción que busca conciliar la resolución de los problemas globales de todos los campesinos sin tierra del país, con la toma de decisiones en casos específicos como el de los campesinos del caserío de La Tigra.
Nuestra concepción política en torno al campo costarricense busca soluciones estructurales y permanentes ante el problema muy serio de que nuestra frontera de expansión agrícola ya se agotó, y al mismo tiempo trata de que se den respuestas racionales a cada caso particular. Por eso es que no estamos dispuestos a ceder en lo que se refiere a las decisiones básicas que ponen en marcha las finalidades y objetivos del ITCO. Por eso tampoco dejaremos que las determinaciones se nos impongan desde fuera, por medio de la presión y la violencia, en todo lo que tiene que ver con la oportunidad y ubicación geográfica exacta de las soluciones.
región en que se encuentra situada La Tigra. La verdad es la contraria: incluso el primer asentamiento campesino que puso en marcha el ITCO, poco después de que fue fundada la Institución, lo situó precisamente en esa zona: se trata, como bien se sabe de la exitosa Colonia Trinidad (2549 Hectáreas, 205 familias actualmente. Además de la Colonia Trinidad, en el último año, el ITCO ha distribuido en la misma zona cerca a La Tigra de San Carlos más de 000 hectáreas de tierra entre 200 familias campesinas: 28 de esas familias fueron seleccionadas en el último año precisamente del caserío de La Tigra.
Estimado señor: Recibí el dia de noviembre de 1977 pasado, una larga carta que formula un sistemático ataque a lo que el ITCO ha venido realizando. Es una carta enviada, aparentemente, por campesinos del Caserío de La Tigra de San Carlos. Fue publicada, casi completa, en La República del dia 12 de noviembre en curso. No obstante, lo primero que salta a la vista en esa extensa nota es que no fue escrita por un campesino. Los campesinos, que aborrecen la mentira y el engaño, no habrían escrito falsedades tan evidentes como las que ahí se incluyen. Se trata de una carta caracteristica, plagada de argumentaciones trazadas por alguien que tira la piedra y esconde la mano, con el objeto de que no se descubra la persona o la organización que hay tras ella.
Peor aún: los que elaboraron ese documento buscan lanzar a un grupo de humildes hombres del campo a cometer un delito, mientras ellos tranquilamente permanecen ocultos en la sombra. Los persuaden a que se expongan a las consecuencias previsibles de cometer un acto tipificado en la legislación penal y que, por lo tanto, los llevaría de inmediato a incurrir en un hecho delictuoso (janunciado con treinta días de anticipación!
en la seguridad de que no serán ellos los agitadoreslos que pagarán personalmente esas consecuencias, Esta es prueba fehaciente de que hemos reconocido, en un claro lenguaje de hechos y realizaciones, que alli había presión sobre la tierra. si por si esto fuera poco, mediante acuerdo expreso de la Junta Directiva del Instituto y de manera excepcional, pusimos a la orden del resto de los solicitantes de tierra del mismo casero una partida de 600. 000 para adquirir el área (300 Hectáreas que los mismos campesinos vinieron a solicitar. Les expresé personalmente que la partida podria ser mayor, pero nunca menor.
Hemos dado tierra a millares de familias en el pais y seguiremos haciéndolo. Lo hemos logrado, como fácilmente puede atestiguarlo cualquier persona, con programas de mucha mayor cuantía y perdurabilidad de lo que implica la simple dotación desordenada de tierras, Lo que no hemos hecho en ningún caso es apoyarnos en la violencia o en las situaciones de hecho, ni recurrir a la represión, como con muy mala fe lo insinúa la carta que respondo.
La cuestión entonces, no es esa. Es evidente que jamás se podría probar, como no lo logra el autor de la carta, que el ITCO haya mostrado indiferencia, injusticia o ausencia de acciones importantes y sustantivas en lo agrario. Es obvio que detrás de todo esto se encuentra la impotencia de ciertos grupos extremistas cuyas acciones políticas han sido ineficaces. Por nuestra parte las actitudes y la conducta son tan claras que incluso manifestamos lo que sigue: bastará que se lance un ultimatum, con el consiguiente desusado mensaje al Sr.
Presidente de la República, como el que indujeron a los campesinos de ese caserío a formular, para que el resultado sea que dejemos transcurrir el plazo del ultimatum sin acción alguna.
En esa nota se afirma incluso que los campesinos del caserío de La Tigra fueron desalojados de las oficinas centrales del ITCO cuando llegaron a formular sus peticiones y que pareciera que el deseo de esa Institución es dejarle a la Guardia Rural la solución de un problema que sólo requiere de un simple Decreto Ejecutivo (página de la carta. Esto es absolutamente falso. Nunca hemos recurrido a métodos agresivos para con los campesinos como ya lo dijimos, y no lo hemos hecho porque creemos firmemente en que el diálogo y la ley son las mejores armas que puede tener una democracia. Prueba de ello es que han desaparecido del campo costarricense los enfrentamientos y conflictos violentos que antes existian.
Se afirma en la carta de referencia que es inoportuno que el suscrito Presidente Ejecutivo diga cuál es la política del ITCO en estos casos porque sabemos que en nuestro país cuando el campesino pide tierra se le da bala, humillación, ultraje y cárcel (SIC. Pero resulta que nunca es extemporáneo aclarar los principios en que se sustentan las decisiones generales y particulares de cualquier institución, máxime cuando se trata de una dependencia del Estado. Sólo cuando se tiene idea clara de una política y cuando esta política existe, es posible comprender las determinaciones que toma un organismo como el que dirijo.
Las soluciones de la cuestión agraria han de ser de la mayor cuantía y han de ser perdurables y de más positivos efectos beneficiosos para los campesinos si se en marcan y arraigan en la ley, El ITCO no se apartará de lo que la Constitución y las leyes mandan. Ese cauce invariable tendrá nuestra actitud y acción, y será asi por convicción y por obligación. Hay procedimientos constitucionales y legales para modificar la Constitución y la ley cuando sea procedente hacerlo.
Por otra parte, es excesivamente aventurado afirmar, con tanta ligereza como lo hace el autor de la carta, que es tardío mencionar la política general del ITCO porque sabemos que en nuestro país cuando el campesino pide tierra se le da bala, humillación, ultraje y cárcel. Esta aseveración es por completo infundada, por lo menos en cuanto se refiere a la forma como el actual Gobierno ha venido resolviendo los conflictos a los problemas del agro. Por eso nunca está fuera de lugar recordar las políticas que el ITCO ha seguido al pie de la letra. En eso quiero y voy a insistir una y mil veces.
Dice el autor de la carta que el suscrito les propuso dos alternativas: a. Ensayar que se resuelva el problema agrario mediante invasiones hechas fuera de la ley, por las vías de hecho, por la violencia consistente en tormarse justicia por propia mano. un camino muy diferente que consiste en resolver el problema agrario conforme a lo establecido por la ley.
Yo no les propuse las alternativas, sólo dije que esas son los caminos que en Costa Rica se plantean. El redactor de la carta se decidió rápidamente como es logico por la primera porque está convencido por su propio interés de que la ley no prevé nada para resolver el problema de los campesinos. He ahi claramente expresada su verdadera intención. Nosotros estamos convencidos completamente de que el camino a seguir es el que define la ley, y es así como hemos estado resolviendo los problemas agrarios de Costa Rica.
Para otros, en contraste, las leyes en Costa Rica son algo a cumplir estrictamente, cuando se trata. por ejemplo. de reinstalar en un puesto público o de la Universidad Nacional a algún activista o dirigente, aún cuando con esa exigencia se desconozca la autoridad legítima del Rector o de algún otro funcionario. Es así como para los mismos que exigen el más estricto cumplimiento de las leyes cuando eso les conviene, la ley y la Co ción Política de Costa Rica son algo a saltarse ar en las frecuentes ocasiones en que les viene bic mar que han sido seguramente hechas Le rug, Sr. Director, que me de derecho de respuesta y publique esta nota completa en La República.
Atentamente.
José Manuel Salazar Navarrete PRESIDENTE EJECUTIVO ITCO por latiti El Instituto ha definido en esta administración principios de acción muy claros que no se apoyan ni en la arbitrariedad de las deciciones personales y subjetivas de un funcionario cualquiera, ni en actitudes de pasividad frente a las pretensiones de quienes sólo buscan crear focos de violencia y exigirnos que respondamos como el bombero que solo apaga los incendios ahí donde se producen.
Es falso, por otra parte, lo que pretende demostrar la carta en el sentido de que el ITCO no admitió que había un problema agrario en el caso concreto de la Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

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