Debido a los elevados costos del mantenimiento de las imágenes, se ha restringido su acceso solo para las personas registradas en PrensaCR.
En caso de poseer una cuenta, hacer clic en “Iniciar sesión”, de lo contrario puede crear una en “Registrarse”.
64LA REPUBLICA, domingo 13 de julio de 1980 PENTAGRAMA EDITORIAL La huelga del Pacífico Sur Los fenómenos cíclicos de la Naturaleza, en nuestro país, son ad.
mirables.
En enero y febrero, las migraciones de lepidópteros tornan er aire turbulento, con el abanicar de millones de alas multicolores Entre marzo y abril, el terruño se tiñe de nazareno, con el reven.
tar de las guarias moradas semanasanteras.
Mayo es famoso porque los abejones resucitan por entre los boñigales, como extraños lázaros con colores raros y alambicadas cornamentas.
Junio y julio, son los meses diarréicos por excelencia, con el vi.
taminoso soporte alimenticio de los aguacates.
Octubre nos regala los peores aguaceros del año, y el trepidante y oceánico Cordonazo de San Francisco.
Y, finalmente, nos llega diciembre con los inquietos vientos nor.
tes y las bajas termométricas, que ponen en los cuerpos morenos de los ticos desaforados tiritares.
Ahora vivimos a todo trapo el tiempo de los coleccionistas.
ma de las normas legales, creando así una casta de privilegio para la que no rigen las leyes de la República.
Preguntémonos, sólo para razonar, qué ocurriría si algún grupo patronal pretendie.
ra que las normas del Código de Trabajo no tienen aplicación para ellos. Cuál sería la reacción de los sindicatos. En qué quedaría la justicia, la igualdad ante la ley y el imperio de las normas jurídicas?
Mucho hablamos, con justa preocupación, de las pérdidas económicas que por más de once millones semanales deja una huelga como la que está planteada en el Pacífico Sur, pero puede ser que la pérdida de la institucionalidad sea muchas veces más grave que esa pérdida económica.
En los países comunistas, ideales para los cabecillas de este tipo de movimientos, no tienen los trabajadores derecho a la huelga.
En las democracias sí lo tienen, pero la misma norma que les otorga ese derecho señala que si van a una huelga ilegal reciben ciertas sanciones, entre las que está, precisa mente, el derecho que se da al patrono para despedir sin pago de prestaciones. Si se des quicia ese principio, se desquicia también el que otorga a los trabajadores el derecho de ir a la huelga, contradicción que, ciertamente, no importa a los líderes sindicales de extrema, pero que sí debe importar básicamente a la inmensa mayoría de los trabajadores democráticos, entre los que están casi todos los que trabajan en los bananales.
No debemos mantener los ojos puestos exclusivamente en las pérdidas económicas de una huelga, debemos pensar, también, en las que sufren las instituciones y el sisteу ma democrático cuya existencia viene a ser el precio por una victoria momentánea de los líderes comunistas, cuya intervención y designios fueron revelados recientemente en carta de don Rodrigo Paniagua que en forma exclusiva publicó este periódico no hace muchos días.
Los líderes comunistas de la CGT y de la UTG lanzaron a los trabajadores bananeros del Pacífico Sur a una huelga que, de antemano, sabían que era ilegal, porque así lo dijeron reiteradamente y en forma pública sus líderes.
Uno de los motivos por los que los trabajadores fueron a la huelga, es porque varios cabecillas fueron destituidos por la Compañía Bananera a raíz de otras huelgas ilegales que fueron alentadas por ellos.
Los dirigentes sindicales saben bien que una de las consecuencias de la declaratoria de ilegalidad de una huelga, es que los que participan en ella pueden ser justamente despedidos por la empresa patronal sin el pago de las prestaciones.
En este aspecto, la situación es simple: van a una huelga ilegal, algunos líderes son despedidos justificadamente como consecuencia de la ilegalidad de su acción, entonces van a otra huelga para que esos despidos no se produzcan.
Si la huelga actual es declarada también ilegal y la Compañía Bananera hace uso de su derecho y despide a algunos líderes sin dicales, de inmediato organizarán otra huel.
ga para impedirlo, formándose así una cadena sin fin de la que el mayor perjudicado es el país entero.
En el fondo, lo que está planteado, es el imperio de la ley. Si los sindicatos pueden hacer que una de las consecuencias de la declaratoria de ilegalidad de una huelga no sea el despido justificado de los trabajadores que participan en ella, la existencia de la norma que justifica esos despidos carece de todo efecto e importancia. En dicho caso, sería mejor derogarla, aunque sólo fuera para guardar las apariencias sobre el debido respeto al imperio de la ley.
En otras palabras, uno de los aspectos de la presente huelga en los bananales del sur, pretende colocar a los sindicatos por enci Pinta el cielo gris cañón, y las nubes amarillo ametralladora, negro mortero y plomo de FAL y GALIL.
Estamos de a tiro, en el tiempo de los tiros, y tenemos en la bo ca, el sabor frutal de las granadas, cuyas semillas provocan un ro busto germinar de muertes. Vieron qué lindos se veían en La Lucha don Rodrigo Carazo.
don Pepe Figueres, don Gastón Kogan, y don Fernando Batalla, comiéndose un gallo campesino sentaditos en el suelo?
Eso nos alegra, porque descubrimos que todas las furias de don Rodrigo contra estos caballeros en el pasado, fueron desbordamientos pasajeros de su fogoso carácter.
No hay nada como la paz de las montañas para borrar resquemo res, hacer tertulia, y fortalecer nuevos amaneceres en la amistad.
Por eso a La Lucha la llaman ahora La Tertuliana.
HACE UN DIA LINDÍSIMO CON UN SOL DE PELÍCULA iA TRABAJAR, ENTONCĖS!
El ex Presidente Oduber ha acusado al Gobierno de encontrarse en abierta y descarada campaña política. Por favor, don Daniel, más formalidad!
lalo ¿Es que duda Ud. de que el Presidente tiene los ojos bien abier tos, y está atento a parar cualquier desliz político que tengan algunos de sus ministros. Ud. cree que él va a permitir que uno, o dos de ellos, salgan a bailar con la giganta antes de tiempo. Ud. cree que si él sabe que ellos han abierto clubes para sus tendencias personales, no ordenará de inmediato que los cierren?
EL HAMPA EN COSTA RICA bb tetek op sidste hue hombre más desconfiado, por Dios!
she eup 100 ob es obstaca lo 0191
Este documento no posee notas.