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Viene de Pág. Escena del filme Tan lejos, pero tan cerca. de Wim Wenders (Foto de Tobis Film Berlín. En lugar de un argumento este filme ofrece cualquier cantidad de escenarios y escenas de la gran ciudad, rostros de buen aspecto y no completamente sondables, habitaciones traseras en casas ruinosas de estrafalaria belleza, sótanos en los que trabajan falsificadores de documentos: todo ello en gran abundancia. como la película no sigue un argumento estricto, tampoco sabe acabar. Después de dos horas uno no sabe si es que va a empezar enseguida o si es que dura ya nadie sabe cuánto. El filme deroga el tiempo, como el reloj de Willem Dafoe en esta misma cinta, reloj del que se ve su mecanismo pero al que le falta la esfera. Uno cree al director cuando dice que su opus fácilmente hubiese podido durar cinco horas.
El espectador que llegue tarde a la proyección no se pierde nada. para quien se deje subyugar por su torrente de imágenes, este filme continuará mucho después de que se haya apagado la lámpara del proyector.
Esta película no muestra sencillamente una historia de las que se pueden ver en los cines, sino que invita al espectador a hacerse su propia película a partir de las imágenes que contempla.
Será difícil encontrar una obra comparable en la historia de la cinematografía. No es una policial, aun cuando en ella actúan delincuentes y un detective. No es de ciencia ficción, pese a que está llena de inventos increíbles.
No es tampoco un cuento de hadas.
Es un rompecabezas, un puzzle fílmico. ante todo, es irreal. lo más que recuerda es a un sueño en el que los detalles se ven claramente a la luz del día, pero cuyo sentido se halla complicadamente cifrado.
La cinta es desconcertante y tal vez bella por eso mismo, de una manera sugestiva. Tiene algo de juguete infantil, como de un caleidoscopio que el director se ha construido para mezclar escenas de película.
El sueño filmado de un filmador filmando. En cualquier caso, hay una cosa que no quiere ser: realista. Más bien trata de secuestrar con sus imágenes al espectador, sacarlo de una realidad desconsoladora.
Una gran pintura de ambiente a la que contribuye de manera esencial una música que casi nunca se interrumpe. veces reN nes en blanco y negro eran más persuasivas y bellas, mientras que en otras, gracias al color, se expresaba mejor la desconsoladora fealdad de lo moderno. En cualquier caso, este filme no carece del obligatorio y superfluo color de una serie de TV.
Naturalmente que en esta película se habla demasiado, y que casi siempre todo lo que se habla es algo profundo y poliglótico.
Las palabras tratan de tener en jaque a las imágenes, y estas, con toda la fuerza que les da un trabajo de cámara de primera categoría, se entreveran con las frases interminables. Hay una relación de tensión.
La confusión babilónica se cuenta entre los misterios de esta cinta de Wenders.
Hay en ellas lugares mágicos.
Un bunker bajo el aeropuerto de Tempelhof: abarrotado de armas y vídeos sugiere el ambiente de las mazmorras de Piranesi. un mecanismo elevador de barcos, al final de la película, con ruedas y construcciones gigantes de acero, que más recuerda la fantástica maquinaria del mundo en Tiempos modernos. de Chaplin, que un artefacto técnico.
Las escenas de mayor suspenso se deben a algunos artistas que también colgaron del trapecio en El cielo sobre Berlín y que aquí se entrenan eterna y bellamente, con cuerdas de goma, en grandes armatostes.
Una de las veces, una súbita ocurrencia surrealista, Wim Wenders hace que el grupo robe unas cajas de municiones en un ambiente subterráneo e inundado de agua, y el robo lo llevan a cabo colgando cabeza abajo de las cuerdas. Un simpático acto de sabotaje. Simultáneamente, el ángel Cassiel (que sin quererlo se ha visto convertido en miembro de una mafia) hace volar un almacén de videofilmes pornográficos usando como mecha un rollo de una película nazi. Un disparato tan hermoso hacía mucho tiempo que no se veía en el cine.
Si lo desea, puede ver una larga película de Wenders. Una oferta para dejarse hechizar.
cuerda las fantasmagorías de Fellini sin llegar a su extremo de extravagancia. Otras veces hace pensar en los grandes frescos épicos que Robert Altman extrae de lo cotidiano. Solo por algunos segundos se inserta la realidad en el mundo de este filme. El incendio del refugio de asilados de Rostock se muestra a través del noticiero de TV en el fondo de una taberna. La muerte de Willy Brandt se conoce por medio de la primera página de un diario arrastrado por las aguas del Canal de la Landwehr.
Que el director fuera tan osado como para ofrecerle al otrora poderoso Michail Gorbachov un papel de extra en su película, y que Gorbachov lo aceptase e interprete a un filósofo que medita sobre el decurso de la historia universal, es en verdad increíble, pero puede verse efectivamente.
En medio de tanta irrealidad, es realista en este filme sobre todo aquello que a muchos les parecerá lo más insoportable: su estructura casi como un puzzle de la confusión.
Su no poder lograr entender y sin embargo llevarlo a cabo. La película se descuelga de escena en escena, igual que la vida también lo obliga a uno la mayoría de las veces, sin darle un guión al que ajustarse.
Como mejor se puede caracterizar a esta producción es gracias a elementos que se conocen ya de otras películas de Wenders. La idea de los hombres unidos por una buena amistad y que van junE tos por la vida dando un traspié tras otro. El personaje del detective despistado y perdido a través de la narración y que nunca encuentra lo que busca. Toda la película es un caso no esclarecido.
Un encargo hecho a un detective y que debería ser cancelado porque el misterio se vuelve cada vez más oscuro cuanto más se tiende a aclararlo.
Hay maravillosas escenas infantiles en esta película. Tan lejos, pero tan cerca. In weiter Ferne, so nah. se convierte así en una hermana pequeña de Alicia en las ciudades.
Aparece gente vieja y viejos conocidos: Heinz Rühmann, Peter Falk, Nastasja Kinski. sus 91 años, Heinz Rühmann encarna el papel de un viejo chofer exnazi, y es, sin embargo, la radiante personificación del eternamente buen hombre de la calle.
La película es una expedición por la metrópoli Berlín, que Wenders parece conocer hasta su más oculto rincón y que sabe como ningún otro trasladar a la imagen. Hay vuelos de helicópteros sobr En esta película he encontrado todo aquello que la crítica cinematográfica le ha opuesto con un rechazo encarnizado. no obstante me he sentido tan entretenido por ella como hacía mucho tiempo que no lo conseguía. Naturalmente que no he entendido el cambio de la filmación de blanco y negro a color, puesto que no sigue una lógica lineal.
Era visible que algunas imágeJan Thorn Prikker Humbold δίρησε LA REPUBLICA. Domingo 26 de febrero de 1995 SECCION CULTURAL propiedad de la bandera decoration cei carsicama Materal de Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

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