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Opinión Las negociaciones de paz en el Oriente Medio CRISTINA EGUIZABAL CHISPORROTEOS mm De los procesos políticos, las negociaciones son, tal vez, los menos espectaculares, los menos emocionantes y decididamente poco gratificantes en el corto plazo. Nadie queda del todo satisfecho con los resultados de una negociación. Precisamente de eso se trata: de abandonar la lógica del todo o nada; de la pérdida o ganancia, y de cambiarla por la voluntad de solucionar los problemas planteados, tanto aquellos que dieron origen al conflicto, como los que surgieron como consecuencia de él.
Las naegociaciones son ejercicios de poder y de realismo: por una parte, debe haber una situación de veto mutuo y, por la otra, todos aquellos involucrados en el proceso de decisión (negociadores y políticos) deben estar plenamente convencidos de que su mejor opción es abandonar la idea de imponer soluciones unilaterales y optar por la búsqueda de arreglos multilaterales a los problemas planteados. El éxito de cualquier negociación depende, en gran medida, de las percepciones realistas en cuanto a las ventajas de la solución negociada.
Pero las negociaciones también son ejercicios de optimismo: solo la tenacidad que produce la confianza de poder lograr resultados satisfactorios en la mesa de negociaciones, da la fuerza necesaria para proseguir una negociaación e ir salvando uno a uno los obstáculos que, por definición, van surgiendo en cada recodo del camino. Finalmente, quizá lo más importante; las negociaciones son ejercicios de imaginación y de creatividad. cada problema que aparece hay que encontrarle una solución novedosa que satisfaga por lo menos algunos de los intereses de cada uno y que pueda servir de base para acuerdos futuros.
Las negociaciones son procesos largos, minuciosos y tediosos.
En general, son secretos y, por consiguiente, oscuros y hasta contradictorios. Los procesos de negociación se estancan y vuelven a empezar. Muchas veces parece que no se avanza ni un ápice, que se ha vuelto al punto de partida. Pero no es así: una vez se empieza a negociar en buena lid, las iniciativas y los pequeños acuerdos, inclusive aquellos que parecen intrascendentes, al igual que los granitos de arena en una tinaja, se van acumulando.
En el proceso de búsqueda de una solución negociada al conflicto del Medio Oriente, recordemos que fue en 1977 y 1978 cuando se dieron los primeros pasos: la histórica visita del presidente egipcio Anwar el Sadat a Jerusalén, en noviembre, y la firma de los Acuerdos de Camp David, nueve meses más tarde, abrieron la puerta al establecimiento de una paz separada entre Egipto e Israel y pusieron fin a la ocupación del Sinaí por parte del Ejército israelí. En aquella época, ningún otro gobierno árabe aceptó la idea de las negociaciones. Egipto fue expulsado de la Liga Arabe y Sadat, su presidente, eventualmente asesinado por un fundamentalista musulmán. El desmembramiento de la coalición liderada por Moscú y la desaparición de la Unión Soviética cambiaron drásticamente la relación de fuerzas en esa región del mundo: los regímenes árabes radicales perdieron uno de sus principales apoyos en la arena internacional. Sin embargo, los sucesos que desencadenaron una nueva dinámica en la zona fueron: la invasión de Kuwait por tropas iraquíes y la Guerra del Golfo Pérsico que esta intervención armada provocó. Los gobiernos del mundo árabe se dividieron en dos bandos; uno, radical, proiraquí; otro el más rico conservador, prokuwaití, bando que recibió el apoyo irrestricto de la coalición formada por las potencias occidentales bajo el liderazgo de Washington.
Al final de la guerra, la OLP se encontró entre los perdedores. Sus protectores tradicionales, los monarcas de la península arábiga, le cobraron con creces su apoyo a Sadam Hussein, el líder iraquí.
Hay otro elemento nuevo que ha cambiado el mapa de actores en el Oriente Medio: la La República Jorge 116 aparición de un enemigo común, la irrupción de un poderoso movimiento religioso fundamentalista de inspiración shiita que se opone tanto al secularismo de los regímenes árabes revolucionarios de corte militar y a las alianzas internacionales de las monarquías tradicionales de confesión sunita, como a la existencia del Estado de Israel.
Nunca había sido tan propicio el momento para sentarse a negociar. Dos académicos un israelí y un noruego echaron a andar hace unos meses un proceso de acercamiento entre palestinos e israellies que ha dado como fruto un acuerdo de principio entre los dirigentes de los dos pueblos rivales.
Hasta ahora, israelíes y palestinos han rehusado por años considerarse como adversarios legítimos. Hoy esto ha cambiado. Nadie duda que el camino de la paz será dificil y tortuoso: los problemas son enormes, la desconfianza es profunda entre las partes, las soluciones serán dolorosas. Sin embargo, el optimismo merece una oportunidad. Por primera vez, existe una definición común del problema y un acuerdo que puede convertirse en el punto de partida para el fin del conflicto.
El único adjetivo que se me ocurre es escalofriante. Es el que mejor define, con más claridad espiritual, la denuncia que ha hecho el sábado Yadira Calvo sobre lo que me atrevo a creer que está casi casi al borde de la trata de blancas (si no corporal al menos espiritual. los concursos de belleza.
En los dorados tiempos de nuestras abuelas, los concursos de belleza tendian según lo contaban a señalar la belleza pura, la belleza de los rostros, dentro de la estética digamos rafaelista con que hace cien años se estimaba y apreciaba a la mujer. Una estética (la mujer como madonna) que hoy nos parece no digamos inocente, sino pura y simplemente ingenua. Me acuerdo de haber escuchado a mi madre o a alguna de sus hermanas decir que a Fulanita la hicieron reina de belleza porque sabía poner los ojos en blanco con mucha gracia.
Los criterios que hoy privan son, naturalmente, otros, y tienen más que ver con el atractivo sexual que la aspirante desprenda. Es más importante ser sexy que ser bella. aquello de ser bonita ya no cuenta. Por eso, las enseñan a moverse y a caminar, con ese caminar artificial, artificioso y falso con que las modelos caminan, que consiste a la larga en que los hombros marchen detrás de las nalgas, como si alguien caminara así en la vida real.
Bosnia: Hasta cuándo?
BOTEN CARLOS MURILLO ZAMORA tes En los Balcanes convergen, a lo largo de la historia, una serie de factores que han incidido en la evolución de la región y del mundo. Su ubicación geográfica le ha permitido jugar de puente y de obstáculo para las migraciones hacia y desde Oriente. Por ello en países como Bosnia Herzegovina nos encontramos con variedad de prácticas religiosas. Un buen ejemplo de esto son los grupos musulmanes, constituidos por grupos convertidos al Islam durante las incursiones turcas de los siglos XV y XVI. Esta multiplicidad religiosa es una de las causas del actual conflicto y de la mayoría de los que han golpeado a los bosnios durante siglos. Sin embargo, es hasta hoy que los resentimientos religiosos, exacerbados por líderes políticos dispuestos a conservar el poder a cualquier precio, han dado lugar a auténticas limpiezas étnicas En el pasado Bosnia Herzegovina ha estado ocupada. Hasta el siglo estuvo anexada a Serbia, luego fue ocupada por Hungría en el siglo XII. El Congreso de Berlín de 1878 la colocó bajo dominio austro húngaro y a partir de 1919 fue anexada al Reino de Yugoslavia. Además, ha sido fuente de numerosos conflictos como, por ejemplo, las dos guerras balcánicas en 1912 y 1913, que concluyeron con el Tratado de Constantinopla.
Durante el régimen socialista de Tito se produjeron numerosas reubicaciones de poblados enteros, como una medida para evitar rebeliones contra el régimen de Belgrado. Esta política condujo al desarrollo de barrios y ciudades en donde convivian diferentes etnias y religiones. Esa política creó una estructura dificil de administrar por un régimen no totalitario, como lo demostró la desaparición de Yugoslavia.
Si no se consideran esos elementos y otros característicos de la región, dificilmente podrá llegarse a una solución. El problema es que la indefinición e indiferencia de las potencias mundiales, sobre todo las europeas, permitieron que la crisis alcanzara niveles extremos y esté a punto de llegar al punto del no retorno.
Los horrores sufridos, principalmente por los musulmanes, son propios de la literatura dantesca. Dificilmente puede imaginarse que la desarrollada sociedad internacional de finales del siglo XX permita ese infierno. El que esto ocurra nos hace meditar si toda la sangre que se ha derramado en guerras inútiles no ha sido suficiente para que la humanidad comprenda la necesidad de erradicar la violencia de su diario quehacer. Como también nos hace pensar la disposición de las potencias a contribuir a la paz y seguridad internacionales en cualquier circunstancia y no solo en aquellas en que estén en juego directamente sus intereses.
En Kuwait hubo un despliegue militar en cuestión de horas, dejando en último lugar la iniciativa diplomática. En el conflicto de Las Malvinas en 1982 los esfuerzos negociadores y la acción militar fueron de grandes proporciones, Pero hoy en Bosnia no existe el mismo interés ni la misma disposición para actuar. Por ello cabe preguntarnos įhasta cuándo los pueblos bosnios podrán disfrutar de la ansiada paz. Hasta cuándo dejaremos de escuchar los cañones y de ver los horrores de la limpieza étnica. Hasta cuándo las potencias mundiales actuarán decididamente en Bosnia?
No se trata solo de enviar convoyes con asistencia militar, cuyos miembros son mantenidos como rehenes y al final se convierten en parte del problema. Lo que se necesita es una acción integral y definitiva. Los bosnios no pueden esperar más.
Esto revela que el afán es puramente publicitario: las triunfadoras pueden aspirar a modelar (pobre aspiración si las hay. a meterse dentro del mundo del modelaje. El asunto es asunto de negocios y esto es clarísimo.
Pero todo esto es tolerable, hasta per donable, como el mal gusto de las escenografias que construyen para el espectáculo final, y como la tontería suprema de las cosas que ponen a las pobres muchachas a decir (por lo menos ya no las ponen a decir que todas son amigas de la lectura y de la música de Chopin que era un estrillo hace unos años. Lo grave es lo que Yadira Calvo nos ha contado.
Lo que hay de esclavitud en todo esto.
Es eso de convertir a pobres muchachas dotadas de cierta dosis de belleza y otra mayor de imanes, en extrañas mercaderías (los derechos de la desnudez pertenecen a la revista Playboy. que durante un año disfrutan de un curioso reinado de viajes, cuento de hadas, regalos y frivolidad, con todo lo cual hay alguien o álguienes que se enriquecen.
Yadira Calvo es una mujer que no ha tenido nunca pelos en la lengua. Que dice sus verdades mondas y lirondas, y que ha denunciado, con lenguaje preciso y hermoso, la condición subalterna a que la sociedad (nuestra sociedad concretamente) ha venido sometiendo a la mujer. Seamos menos abstractos: a las mujeres. No es Yadira Calvo persona que crea que con leyes de igualdad real se remedia esto. Sabe que es despertando conciencias y sobre todo despertando indignaciones.
Si su artículo del sábado no despierta una indignación rugiente, es que efectivamente nuestra sociedad está enferma. Habremos sobrepasado el punto donde la medicina es eficaz para llegar a aquel donde lo que se necesita es cirugía?
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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