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Jueves 24 de febreryde 9940LXRERORLICATA Opinión Exitos económicos CHISPORROTEOS LUIS PAULINO VARGAS SOLIS ALBERTO CUSAS Durante la actual administración Caide en otros casos, sencillamente porque son asuntos que, a rón, se ha escuchado insistentemente ha priori y porque sí, han sido descartados y simplemente se les blar de éxitos y reformas económicas. ignora. Tal el caso, para citar otro ejemplo, del problema que En lo primero se supone que estamos a la para esta visión no lo es de una estructura productiva rezacabeza de América Latina. En lo segundo, gada, que no muestra avances significativos en el desarrollo de se llega a afirmar con escaso rigor históri tecnologías de punta, y continúa siendo interiormente desartico e intelectual que es un proceso de al culada. En esto simplemente pareciera seguirse el criterio de cances y naturaleza comparables al de la re que lo que el libre mercado establezca es bueno por definiforma social de los años cuarenta.
ción.
Pero un análisis más detenido revela que Si su divino designio es que exportemos curiosidades agridetrás de toda esta retórica, subyace tan solo una chata visión colas, hagamos maquila y nos vayamos de cabeza en la locura tecnocratizada y economicista. Se trasiega con indicadores de un turismo masivo, pues jen buena hora! Si el oráculo haeconómicos, pero sistemáticamente se evade cualquier refle bló, nada más hay que agregar.
xión acerca de lo que estos indicadores verdaderamente repre Este discurso oficial se basa en una representación parcialisentan.
zada de la realidad, pero, más concretamente, en una represenAsí, por ejemplo, se proclama haber disminuido la pobreza, tación que la reduce a lo económico. Subsume toda la complepero se ignora el dato absolutamente fundamental que hicie jidad de la realidad social en ese solo aspecto. El mundo es la ra ver Dennis Meléndez de que el indicador al que se hace economía, y todo lo demás son a lo sumo desajustes menores, referencia resulta de una metodología inapropiada al contexto cuando no simples desvaríos de cabezones anticuados. Ello, costarricense. Sobre todo, este discurso oficial juega con una por ejemplo, tiene una manifestación elocuente por su cruimagen, según la cual los indicadores económicos en que se in deza en que todo un señor directivo del Banco Central. don siste, por sí mismos, son una afirmación suficiente de que en Alberto Franco sea capaz de escribir un artículo en el cual efecto vivimos en una sociedad cada vez más feliz. Así, las ci afirma, sin rubor, que todo el sistema democrático debería fras sobre inflación, crecimiento del PIB o reservas moneta acomodarse a la mejor conveniencia de las tasas de interés. rias devienen una suerte de cortina de humo; crean una ilu que luego, a falta de argumentos, insista en esa tesis apoyándosión de plenitud con lo que, paralelamente, bloquean la posibi se en alguna bibliografia en inglés y en las conversaciones con lidad de plantearse una reflexión seria acerca de las formas agentes de nuestro. sistema financiero.
que asume la evolución de nuestra sociedad.
Tanta pedantería es, en verdad, lo de menos. Sobre todo se Hay éxito económico, y esto afirma que se transita por el confirma acá ese reduccionismo economicista que implica camino correcto. de acuerdo con el decir de los organismos una sacralización de lo económico cuanto la tendencia resulinternacionales. ello, para esa visión economicista y tecno tante a razonar a partir de contextos ajenos a las realidades cratizada, es lo único importante, del pueblo y la sociedad costarricense.
Se admite que hay problemitas. la pobreza que aún Los éxitos económicos de este Gobierno son tales apenas queda. la delincuencia e inseguridad, la ecología sin em en un sentido violentamente restrictivo, porque no reflejan, y bargo, esas son cargas que se acomodan en el camino. Otros más bien ocultan, las realidades sociales más profundas, y por asuntos que uno podría mencionar, simplemente no tienen im que son de naturaleza estrictamente cortoplacista.
portancia.
Ya el gobierno de don José María Figueres tendrá ocasión Algunos porque tan solo son necedades de mentalidades de comprobar este último rasgo. la reforma económica reacias a la modernización. Tal el caso, por ejemplo, de la puede ser designada como tal, únicamente a condición de que transnacionalización de la economía, y la destrucción de toda se invierta radicalmente el significado histórico de naturaleidentidad propia za progresista. del concepto reforma.
Una oportunidad para la justicia HERNANDO PARIS La crítica norteamericana, lo mismo que la costarricense, han sido unánimes en eso de volcarse en elogios a la película LA EDAD DE LA INOCENCIA.
Es la adaptación realizada por un gran director de una vieja novela (Premio Pulitzer de 1921) que los norteamericanos tuvieron olvida.
da muchos años. la novela y a su autora, Edith Wharton, fallecida en 1937.
Mientras vivió Edith Wharton gozo de prestigio aunque nunca de la popularidad brutal que produce los best sellers, y se la estimó como la discipula o sucesora inmediata del gran Henry James. Durante muchos años, tuvo lugar privilegiado en las historias de la literatura de su país, pero no en los anaqueles de las librerías.
Hasta que hace unos quince años, sin cumplir los cincuenta de noventa que parecen ser de rigor en estos casos se volvió a hablar de Edith Wharton, de las prensas universitarias salieron estudios sobre ella, se volvieron a publicar sus libros, sus compatriotas volvieron a leerla, y comenzó a ser traducida. Hoy, sus obras se encuentran en librerías junto a esos clásicos norteamericanos que nunca desapare.
cen: Mark Twain, Jack London, Nathaniel Hawthorne, Henry James.
Algunos de los libros de Edith Wharton se ven ocasionalmente en las librerías de San José. hará bien quien se consuma en ellos. Hay dos novelas cortas suyas que son verdaderos te soros: Etham Frome y La Solterona. una novela larga: Verano, que es una de las joyas de nuestra época. Pero en realidad, no hay tiro perdido ahi: Edith Wharton, rescatada del olvi.
do, es una de las grandes mujeres de la literatura del siglo XX.
La Edad de la Inocencia fue filmada en 1934 con Irene Dunne y el olvidado pero entonces muy popular John Boles en los papeles que hoy han asumido Michele Pfeiffer y Daniel Day Le wis. Pocas referencias hay de esa película totalmente olvidada y desconocida, salvo que fue un breve intento de hacer cine por uno de los más famosos directores teatrales de aquella época, Philip Moeller. Creo que la presencia de esta nueva versión hará imposible el acceso a un video de la vieja.
Esta película de que hablo, es la consagración definitiva de Martin Scorsese como uno de los más brillantes realizadores de nuestro tiempo. La Edad de la Inocencia es una novela muy poco cinematográfica: la trama es levisima, el movimiento casi inexistente, y su desarrollo bá.
sicamente interior y analítico. Scorsese ha opta.
do por ponerse analítico en el aspecto visual.
ha logrado la más espectacular reconstrucción del clima fisico y espiritual de una ciudad y una época (Nueva York en 1870) que el cine haya afrontado en muchos años. Con una cámara mágica y un colorido de gran pintor, la película nos pasea por un mundo y nos enseña a unos personajes totalmente vivos y creíbles. No es extraña al éxito la gran calidad de las actuaciones, señaladamente por parte de las dos actrices principales: Michele Pfeiffer y Winona Ryder.
La historia que se narra es la muy simple de un triángulo amoroso y de una indecisión marcada por los prejuicios sociales y los de orden personal. Pero lo importante no es tanto la historia que se nos cuenta como la manera que tie ne Martin Scorsese de contarla. La sensación que nos acomete al contemplar esta obra maestra visual, es la de estar presenciando una pelicula del mejor Orson Welles. esto puede de berse a cierta similaridad estilistica perceptible entre ella y la gran obra maestra de Welles, Soberbia (en inglés The Magnificent Anibersons. Por alguna razón que se puede entender, La Edad de la Inocencia no figura entre las candidatas al Oscar, ni su director tampoco. La actriz Winona Ryder si. Esto a pesar de que ciertos críticos, como el de la revista Time, Ia han proclamado como la mejor de 1993. Esto puede de berse a que, al parecer era la única competidora real de La Lista de Schindler, película que pare ce destinada a barrer con los premios por dos razones. 1) su importancia histórica y documental que la ha constituido en la película definitiva sobre el holocausto. 2) la deuda que Hollywood tiene con Steven Spielberg, a quien le escatimó el premio que merecía por Et y que ahora podrá pagar, y quieren ir a la segura En todo caso, que Scorsese espere, como ha esperado Spielberg. como esperaron en vano Lubitach, Hitchcock, Welles, Chaplin y Greta Garbo.
Por muchos años creimos que para el desarrollo del país bastaba con mejorar la producción, la economía y la tecnología.
Ahora, nos damos cuenta de que también necesitamos un sistema jurídico moderno y eficiente, para que en realidad exista el desarrollo y que se consolide la democracia que requerimos para ingresar por la puerta grande al tercer milenio de la era cristiana.
Sin duda alguna, los términos justicia y derecho hoy forman parte del glosario de la temática del desarrollo.
Heredamos de la escuela exegética francesa una concepción rígida de la aplicación del derecho. El juez, al aplicar la Ley, debía ser su simple voz: no tenía que hacer otra cosa que establecer los hechos para que la consecuencia juridica prevista en la norma se produjera de manera automática. Sin embargo, esa aplicación mecánica del derecho se enfrenta hoy a una sociedad en la cual, si hay algo de lo que estamos seguros, todo cambia con gran rapidez.
Aquella estabilidad que nos proporcionaba el derecho, con reglas claras y permanentes que por décadas regulaban las relaciones sociales, está desapareciendo. Hoy, la regla es la flexibilidad, pues solo con una acentuada capacidad de adaptación al cambio podemos avanzar hacia el desarrollo.
Lo característico del siglo XX no es que se estén produciendo cambios, es que estos son cada vez más vertiginosos. Ya nos lo advertía Alvin Toffler en El Shock del Futuro (1970. cuando afirmaba que el mundo iniciaba una era de cambios.
Hoy, los vientos del cambio. usando la famosa frase de Harold MacMillan, nos orientan a un mundo de economías globalizadas, de informática y tecnología, de competitividad y progreso, en el cual, sin embargo, no debemos de perder de vista la individualidad y la dignidad del ser humano, como ejes del sistema.
En este proceso, novedoso y difícil para quienes nos encony tramos en esta era de transición, es muy importante analizar el papel del ordenamiento jurídico.
Todas las actividades mediante las cuales se desarrolla el país, dependen de la Ley en sentido amplio y de su correcta aplicación. Todo contrato, pagaré, carta de crédito, hipoteca y póliza de seguros están respaldados en último extremo por la Ley, y de su correcta aplicación dependerán su eficacia y la y seguridad jurídica de las operaciones. Por ello, resulta hoy evidente la necesidad de contar con un ordenamiento jurídico moderno y un sistema judicial eficiente, que permitan el progreso del país.
El éxito del desarrollo que se abre ante nuestros ojos de pende en gran medida de que contemos con instituciones jurídicas ágiles, que permitan la realización de las actividades económicas que exige el mundo moderno. Además, son necesarios abogados y jueces capacitados en estas nuevas formas jurídicas, para que les den vida y así el derecho no constituya un obstáculo al desarrollo, sino más bien su instrumento.
El derecho, principalmente el que rige las relaciones empresariales y comerciales, no puede concebirse como un conjunto de reglas rígidas e inflexibles. Los reglamentismos, los códigos de miles de artículos que regulan hasta el mínimo de talle, poniendo incesantes trabas al desarrollo, cederán su espacio a nuevas normas, generales y flexibles, que permitan el libre ejercicio de la voluntad de los ciudadanos, eso sí, dentro de los límites del orden público.
Por todo lo anterior, uno de los principales retos que enfrentará el nuevo gobierno será el de dotar a Costa Rica de un sistema jurídico moderno y eficiente, que nos permita a los ciudadanos desarrollar nuestras actividades con eficiencia, en un clima de seguridad y confianza.
Ha llegado el momento de darle una oportunidad a la justicia. Ha llegado el momento de modernizar el sistema jurídico costarricense.
No en vano varios organismos internacionales han volcado sus ojos hacia un tema que antes era tabú para dichas organizaciones: la modernización del Derecho. Indudablemente, estamos ante el inicio de una verdadera revolución jurídica.
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