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Domingo 11 de diciembre de 1994. LA REPUBLICA 17A Tribunas propósito de un despropósito M. PEGGY VON MAYER a e 0 consideración a mi colega Yadira Calvo y al feminismo, me refiero al artículo propósito del feminismo. suscrito por el estudiante Carlos Díaz Ch. en La República del 30 de noviembre recién pasado, en el cual se hacen una serie de afirmaciones inexactas en mi contra, respecto del feminismo y de otros aspectos propios de mi desempeño académico y de mi persona.
Afirma el estudiante que tuvo una controversia conmigo porque yo le cuestioné el trabajo de investigación que, con anterioridad, me había aceptado. Aclaro: yo nunca acepté ni rechacé ningún trabajo ni proyecto de investigación del señor Díaz, por la sencilla razón de que nunca lo presento, como tampoco efectuó exposiciones, ni fichas, ni participo en ninguna forma en clases, en las esporádicas veces en que asistió a las mismas. mediados de noviembre, casi finalizando el semestre, el señor Díaz me comunicó verbalmente su propósito de efectuar una interpretación de Clitemnestra como una heroína mítica, en cuanto se oponía al sistema patriarcal imperante en la sociedad griega.
Le expliqué que lo que el proponía como teél ma de investigación ya había sido investigado desde una perspectiva feminista por la Licda. Yadira Calvo en el capítulo El crimen de Clitemnestra. de su valioso libro Literatura, mujer y sexismo (1984. y que, en todo caso, su propuesta no se ajustaba a los contenidos del curso, que versaba sobre el héroe mitico.
Clitemnestra no puede ser considerada como una heroina mítica desde los postulados teóricos que sustentan el curso de mitología aunque el señor Díaz me señale como una persona con ideas arcaicas y nocivas, pues son y misóginas. En cuanto al cónyuge de Clitemnestra, si se parte del sistema mítico religioso griego, Agamenón no puede considerarse como un simple criminal, pues actúa en obe.
diencia al mandato de una diosa, ante el cual no deben contar sus sentimientos paternos. Confróntese Ifigenia en Aulide. El sacrificio expiatorio exigido por Artemisa es comparable al que pide Jehová a Abraham, quien, como Agamenón, no cuestiona el mandato divi.
no. Desde la perspectiva del judeocristianismo, en el caso de que Abraham hubiera llegado a sacrificar a su hijo, a ninguna persona se le habría ocurrido señalarlo como un ase.
sino. Es oportuno agregar, además, que yo no considero a Agamenón como uno de los grandes héroes de la mitologia. en cambio, en el contexto literario, lo considero uno de los grandes héroes de la épica griega.
Por otra parte, los escasos cinco minutos que duró la única conversación que he mantenido con el señor Díaz, los dediqué a explicarle la inadecuación de una interpretación feminista en un curso de mitología. El estudiante no conoce mi criterio respecto del fe.
minismo, que no es tan pobre como él señala. que significa un odio hacia los hombres.
Esa es la definición literal de misoginia, que él me preguntó. Tengo suficiente criterio y conciencia histórica como para entender la importancia del feminismo, gracias a cuyas luchas, por ejemplo, he obtenido títulos universitarios y trabajo como docente en la Universidad de Costa Rica, actividades que hasta hace pocas décadas estaban vedadas a la mujer. Jamás podría adversar los derechos de las mujeres quien, como yo, hace uso pleno de esos derechos, los exige y los fomenta.
Pero lo más grave de las injustificadas aseveraciones del señor Díaz se refiere a mi es.
timada colega y amiga Yadira Calvo, de quien afirma que yo me expresé como una persona extremista y que todo lo enreda. De esta fal sedad tendrá que dar cuenta el estudiante ante las instancias respectivas. Por fortuna, las personas que me rodean, y en especial Yadira, saben que yo no sería capaz de semejantes exabruptos, mucho menos tratándose de una persona que es para mí tan dilecta como la se.
ñora Calvo.
Afirma el estudiante que el curso perdió para él todo interés a partir del momento de mi imposición. es decir, dos semanas antes de concluir, aunque antes tampoco demostró especial interés. Lástima que tampoco asistió a las magníficas exposiciones que hicieron sus compañeros, de las cuales he recomendado tres para su publicación, dada su originalidad y calidad, y una de ellas será presenta da el próximo año en un ciclo de actividades sobre mitologia indígena.
Dentro del marco de la más absoluta libertad de elección, y aplicando los postulados teó.
ricos propuestos como instrumentos de aná.
lisis del mito, u otros que fueran pertinentes, los compañeros de curso del señor Díaz dieron muestras de responsabilidad académica, penetración conceptual y capacidad investi.
gativa, que nada tienen que ver con el pasivismo académico.
Me complace que el estudiante abogue por la actitud reflexiva y el despertar de la conciencia. De hecho, todo estudiante debe caracterizarse por el ejercicio constante de sus facultades cognoscitivas e intelectivas, aunadas a una conciencia plena de sus derechos y deberes, y dentro del marco de la ética, tan necesaria en nuestros días. 7Sa a. e e Manuel Mora y los trabajadores bananeros а es S, easi nOS s, la PABLO ZU IGA Subsecretario general de la CTCR camarada Manuel está muy enfermo. El paso de los años y una vida de lucha sin tregua cobran su tributo.
La noticia transmitida por los medios de comunicación colectiva, ha causado consternación y angustia entre los obreros bananeros de Costa Rica, algunos de ellos me han solici.
tado destacar públicamente los vínculos de lealtad, lucha y amistad que unieron siempre al líder del comunismo costarricense con este sector laboral.
En 1985 los sindicatos bananeros para entonces todavía importantes. realizaron un reconocimiento al camarada Manuel Mora Valverde, por haber dedicado una vida entera a la lucha por la justicia social, por sus aportes invaluables a la legislación social y laboral del país y sobre todo, por su lealtad permanente para con los trabajadores costarricenses y, en particular, para con los trabajadores bananeros a quienes acompañó siempre en sus momentos más difíciles.
Para esa oportunidad él tuvo la cortesía de contestar el humilde discurso de presentación del homenaje, con una amplia exposición de sus viejos nexos con el movimiento laboral bananero, desde la huelga de 1934, pasando por los dificiles años 40, hasta el resurgimiento del movimiento sindical bananero en los decenios de 1970 y 1980.
Ciertamente, ningún sector laboral del país ha tenido una relación más permanente y entrañable con él, que los trabajadores bananeros. Para agosto de 1934 ya existía una vinculación especial, pero el papel jugado por Manuel Mora como abogado y diputado en favor de la huelga de los trabajadores bananeros de ese año, marcó para siempre una relación que nunca se rompería, ni siquiera en los momentos más críticos de la vida política del compañero Manuel Como diputado utilizó su fuero especial en defensa de los trabajadores y como abogado defendió a los obreros y dirigentes encarcelados.
Junto a Jaime Cerdas ayudó a preparar y defendió el pliego de peticiones de los trabajadores en huelga, que el recordaría en 1985 con vanidad de la buena, según decía. como la primera demanda laboral formal de los trabajadores organizados, en el camino hacia las grandes transformaciones sociales del decenio de 1940.
Manifestó entonces, a propósito de ese pliego, que conquistas mínimas, pueden representar pasos gigantes en el desarrollo de los dere.
chos laborales, porque las demandas principales de esa primera huelga parecían insignificantes: obligar a la Yunai a pagar los salarios en efectivo y no en cupones, obligar al mismo empleador a suministrar a los trabajadores botiquines con suero de butantán y remedios contra el paludismo, así como mejorar las condiciones de vivienda de los trabajadores. Aunque las demandas no fueron cumplidas en su totalidad, quedó planteado el debate y la lucha por el Código de Trabajo, los seguros de accidentes y de enfermedad y la necesidad de darle un marco constitucional a las garantias sociales.
Durante la lucha por la promulgación de las Garantias Sociales, la seguridad social y el Có.
digo de Trabajo ya en la década de 1940, los bananeros vinieron a darle el apoyo incondicional al diputado Manuel Mora. Los famosos nieros que aparecieron de repente en San Jo sé defendiendo la promulgación de las leye sociales, con sus sombreros campesinos abrigados con cobijas para evitar el frío de Valle Central, pasaron a la historia como lo mariachis, pero eran bananeros del Pacific ya organizados en la naciente Confederació de Trabajadores de Costa Rica CTCR, que ve nían convocados por su principal dirigente una cita histórica.
Pese a los grandes triunfos de esa década vinieron luego tiempos de exilio y clandesti nidad, pero los vínculos de Manuel Mora co mo abogado, como diputado, como político, co mo persona y como amigo de los bananero nunca se interrumpieron. Los viejos banan ros cuentan con mucho orgullo sus encuentro con el camarada Manuel y muchas anécdota de sus visitas a las plantaciones que hoy, co el paso del tiempo, se tornan casi míticas.
El camarada Manuel está muy enfermo, po ro su obra jurídico social, igual que su image de luchador incansable por la justicia socia se engrandece cada vez más, principalment en las plantaciones bananeras, donde los tra bajadores siguen con consternación la evolt ción de su salud.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
Este documento no posee notas.