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Revista Dominical. LA REPUBLICA, domingo 19 de noviembre de 1987 13 La historia de la poesía costarricense, básicamente se desarrolla en la meseta o Valle Central. Las generaciones, movimientos y grupos, se han dado en las provincias: Heredia, Alajuela cantón de San Ramón. Cartago ciudad de Turrialba y en San José nuestra capital y por ende, es el centro más importante y trascendente de los fenómenos culturales de Costa Rica.
República Dominicana, en febrero de 1986. En estos versos recoge líricamente esas experiencias. Es la voz y la huella de su mirada detenida ante el paisaje del mar y la isla caribeña y su historia colonial. Dice el poeta Claudio Rodriguez, uno de los mayores de la poesía española contemporánea que: Mirar es conocer y conocer es amar. Miguel Fajardo, cumple a cabalidad con la sentencia del maestro español. En algunos versos del poema. Quisqueña (dedicado al poeta y amigo, Cándido Gerón) nos dice. en el malecón del sueño, la noche dominicanal vigila con el mar: desvela su clamor.
Quisqueña, fronda despierta en la intensidad del fuego, mirada colonial.
En otros versos del libro se manifiesta el sentir amoroso, en Los labios del milagro y Nombre del alba (ambos dedicados a Saray Masis) se abusa de retórica y particularmente, como lector no veo con buenos ojos y me parece poco estético, en la poesia moderna dos poemas dedicados, a una misma persona en el mismo libro. Muy hermoso: Ausencia de Cecilia. Cielo americano y Madre: siempre vienes cuando es tu día Algunos de los anteriores conocidos y publicados, en periódicos y revistas del país. No menos importantes los dedicados a Victor Villegas, al poeta dominicano Antonio Fernández Spencer, a Freddy Gatón Arce, a León David, a Juan Velit, a Enrique Margery y Ambiorix Hernández. Paisaje liberiano. Nadie es dueño. ERO la poesia costarricense, a partir de la década de los setenta empieza, a florecer en otros puntos geográficos alejados de los lugares mencionados.
Uno de estos casos ocurre en la provincia de Guanacaste, en la Ciudad Blanca. concretamente con la fundación del Centro Literario de Liberia en 1974 con el respaldo del poeta fallecido Rodolfo Salazar Solórzano, y el profesor, escritor Marco Tulio Gardela, uno de los actuales líderes. Los integrantes empiezan a dar a conocer sus creaciones en la revista mimeografiada: Aurora Literaria. órgano oficial de la pequeña agrupación. Sobre dicha revista ha dicho el poeta y crítico chileno Alberto Baeza Flores: No estamos aislados. Desde Liberia, en Guanacaste, Costa Rica, las hojas policopiadas de Aurora Literaria llegan a España, a la Argentina, a Venezuela y otros países, sin dejar de circular en Costa Rica. Liberia con la cultura.
En: La Nación. Página 15 del 16 180)
Es decir con Aurora Literaria. se dan a conocer varios escritores y poetas guanacastecos, a nivel nacional e internacionalmente. El grupo en varias oportunidades ha estado a punto de disolverse. pero ha sobrevivido. Desde su fundación hasta hoy, poco son los que han permanecido activos, es decir que escriben y publican, entre ellos hay que destacar el fervory laboriosidad de un escritor liberiano: Miguel Fajardo (5 de abril de 1956) y quien no sólo es uno de sus alentadores más fieles; sino también uno de los promotores culturales de la Provincia.
Editor y Director, en su tiempo de Aurora Literaria (1974 1980) y de Hojas de Guanacaste (1982 1984. Esta última de extraordinaria proyección mundial y de la que formé parte del Consejo de Redacción. Y, bajo la dirección de Miguel Fajardo, se editan y publican, los cuadernos poéticos de la Colección Ahora. en la que han difundido la obra de gran cantidad de poetas de ayer y hoy de Guanacaste, incluso de poetas nicaragüenses exiliados. Miguel Fajardo con su generosidad disponible, ha sabido José Porras Visión lírica más allá de nuestras fronteras recoger la semilla y la ha depositado; sobre el surco fértil de esa tierra nuestra y que tanto nos habla, en su legado cultural el maestro y humanista costarricense, don Joaquín García Monge.
Hasta esta Ciudad de las Flores que tienen pintores, músicos, poetas y tenía guardianas: como la Santa Genoveva de Puvis de Chavannes, velando sobre París. Esto para decirlo con palabras de la recién fallecida escritora herediana Adela Ferreto, y donde ahora vivo ha llegado a mis manos el poemario Nadie es dueño de la. Colección Ahora. Serie Poesía Tirada, número. 17. Ediciones 25 de julio. Liberia, 1986. Trata del sétimo libro de poemas publicado de Miguel Fajardo, lleva prólogo del poeta y crítico гу argentino Carlos Marcelo Constazo, titulado: El seguimiento del propio testimonio. Son 29 poemas. Para quienes conocemos y hemos seguido de cerca la labor creativa del autor; es poco lo nuevo por descubrir, con la excepción del viaje del poeta, a Santo Domingo, Las composiciones poéticas de Miguel Fajardo, en Nadie es dueño. es la continuación de su eterno jadeo de libros anteriores. No por eso menos importante.
Sensibilidad lírica producto de vocación y exigencia intimista esencial de la poesía.
Es un poeta de Guanacaste que, ha sabido afirmarse ante el panorana de la poesía costarricense. Testimonio vivo de lo que se está haciendo literariamente en aquellas lejanas tierras de la zona norte.
Una prueba más de que no sólo de pan vive el hombre. pesar de que ser poeta moderno como diría Octavio Paz no es un producto suceptible de intercambio mercantil. El esfuerzo que se gasta en su creación no puede reducirse al valor trabajo.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

    Joaquín García MongeSpain
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