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LA REPUBLICA. Jueves 30 de marzo de 1989 17 PERSPECTIVAS DESARROLLO GLOBAL DE LA SOCIEDAD Medio Ambiente ¡No lo tire. viejo. Ya no podemos vivir en este basurero!
Carlos Quesada Mateo.
Ingeniero Civil, Sc. Hidrologia, Sc. Planificación Recursos Naturales, Dr. Sistemas de Recursos Hidraulicos, Colorado State University, EE. UU. Catedrático y Director, Departamento de Ingeniería Hidráulica y Ambiental, UCR. Director, Estrategia de Conservación para el Desarrollo Sostenible, MIRENEM. Ha sido Consultor Internacional en Medio Ambiente, Manejo de Cuencas y Recursos Hidráulicos en países de Africa, Asia y Latinoamérica.
La reciente campaña sobre la basura en los medios de comunicación de masas parece surtir efecto. Dos increibles lecciones de humildes ciudadanos nos devuelven la esperanza de que Costa Rica puede llegar a ser un país limpio.
si usted y yo cooperamos!
En mi primer articulo en Perspectivas me referi a la importante iniciativa de prestigiosos medios de comunicación de masas y de visionarios reporteros norteamericanos para llevar al gran público la cruda realidad del deterioro ambiental global y sus implicaciones en la alteración de la estabilidad del planeta. Concluí el artículo indicando el significado y el papel histórico que tienen los medios de comunicación en la educación no formal y en ayudar a crear una nueva conciencia pública que haga posible la definición de responsabilidades individuales y colectivas, en busca de un desarrollo social y ambientalmente sostenible. principios del presente año vivi dos extraordinarias experiencias que me llenaron de optimismo con respecto a lo que podría ser esa toma de conciencia popular en Costa Rica. Por su mensaje didáctico e inspirador, considero un deber compartirlas. Si bien representan una pequeña muestra, estos ejemplos parecen indicar que la campaña sobre la basura que han venido trasmitiendo los medios de comunicación colectiva en nuestro país, está calando en la población fuera de las aulas educativas. Las posibilidades de formarse, reformarse o deformarse dependen, en parte, de esos influyentes medios, a los que estamos expuestos cotidianamente.
La primera vivencia me aconteció una noche del pasado enero, en compañía de mi esposa. Salimos, deseosos de romper con la rutina y de recrear tiempos pasados. Dejamos el auto en casa, abordamos un autobús y caminamos hasta un restaurant, donde cenamos. Luego, decidimos vitrinear por la Avenida Central Al pasar frente a la Plaza de la Cultura, observamos que de uno de los populares locales de comida rápida alli ubicados, salió un joven alto, blanco y luciendo una distintiva ropa de marca. Era un típico exponente de esos que mis hijas adolescentes llamarían sodita. en la actual jerga juvenil. Con un vaso desechable en la mano y luego de tomar el último sorbo, casi frente a nosotros, arrugó el vaso y se disponía a lanzarlo a la acera. En ese momento, un muchacho color de pueblo, que vendia baratijas de metal colocadas en una pequeña urna, salió al paso, y en un tono afable le dijo: No lo tirel. viejo. y cortésmente le extendió la mano. El chico bien. enmudecido por la lección, sólo acató a entregarle el vaso y prosiguió su camino. El vendedor, también sin proferir palabra, se alejó de su pequeña urna, atravesó la calle, y depositó el desecho en un basurero. Pregunté al vendedor qué le había motivado a tal iniciativa, y con una tenue sonrisa respondió: La basura, al basurero. recordé la campaña divulgativa.
La segunda experiencia tuvo lugar en Playas del Coco. Aprovechando una invitación familiar, retornamos a aquel sitio que unas dos décadas atrás era la playa turistica por excelencia.
En la misma playa donde, de las arenas limpias, se solían recoger caracoles multicolores, ahora abundan hilos de nylon de las redes de pesca, manchas de aceite de los motores fuera de borda, botellas de vidrio desechables, toda clase de lsas de polietileno y un muestrario de desechos plásticos, principalmente de botellas gaseosas y recipientes de cremas para el sol, champúes y lociones. El mar tampoco tiene ya aquel verde transparente de otros años que permitía a uno verse los pies dentro del agua. Estos contrastes me hicieron meditar una vez más sobre la poderosa y rápida capacidad de destrucción que posee el ser humano.
Una tarde, de regreso a casa en compañía de mi esposa y de mi suegro, procedentes de las rocas al extremo de la bahía donde se encuentra El Centinela. observamos algo inesperado. Una mujer madura y dos niños recogían y amontonaban basura en un extremo de la playa, al tanto que un anciano le prendía fuego. Al igual que eljoven de la Plaza de la Cultura, estas cuatro personas eran pueblo, gente humilde. de pata en el suelo, como decían nuestros abuelos. Profundamente conmovido por esta acción, me acerqué a esta mujer de piel morena, descalza y de vestido roído, para felicitarla. No dijo mucho. Con voz tímida, sólo atinó a afirmar: Ya no podemos vivir en este basurero. Hay que seguir el ejemplo del Ministro. y se agachó de nuevo a juntar más desechos. Yo pensé: debemos seguir el ejemplo de esta mujer, y de inmediato empezamos a recoger basura. Nuestro gesto duró sólo unos minutos porque pronto cayó la noche, Motivado por la lección aprendida, decidí continuar la tarea el día siguiente. Además de mi esposa y mi suegro, engrosamos filas con las hijas, sobrinos, cuñadas y concuños. Consideramos apropiado esperar la caída de la tarde, pues hace menos calor, y a esa hora muchos turistas vienen de regreso de las rocas. Nos preparamos con sendas bolsas para basura e iniciamos la acción, dispersándonos en unos doscientos metros de playa.
Poco a poco fueron llegando más y más transeúntes a depositar basura en nuestras bolsas. Hubo expresiones espontáneas muy estimulantes. Una señora exclamó. Lástima que no hay más bolsas. Un joven adolescente recalcó: Cuando estaba chiquitillo venía a recoger conchitas, ahora recogemos basura. Un señor maduro y bien presentado dijo: Los felicito por el ejemplo, nada cuesta hacer esto y además es un buen ejercicio Satisfecho por la labor cumplida reflexioné sobre lo ocurrido. Pensé en el comercial de televisión con el Ministro Alvaro Umaña juntando basura en la playa, que en esos días se exhibía. Probablemente la humilde mujer del Coco desconocía el nombre de este funcionario, porque no lo mencionó. Lo importante es que el mensaje había calado en ella y decidió hacer algo al respecto. Asumió un sentido de responsabilidad individual que transmitió a sus hijos, al anciano, a nosotros, e indirectamente a quienes al día siguiente cooperaron con nuestro limitado esfuerzo.
Estas dos vivencias me llenaron de esperanzas y compensan en parte la frustración de ver a tanto patán, como les dice Don Guido Sáenz, lanzar basura por la ventana desde sus autos de lujo, u observar a diario ese mar de incultos que lo hacen desde los buses, o simplemente cuando transitan por la acera.
Una campaña de limpieza permanente, con apoyo comunal y la decidida acción mancomunada de los sectores público y privado, permitirían mantener cuñas divulgativas bien diseñadas e instalar basureros funcionales, estratégicamente ubicados en todo del país. No dudo, ahora, que así podríamos hacer de Costa Rica el primer país limpio de América Latina. Hemos sobrevivido sin ejército, aprendimos a hacer fila para abordar los buses y nos acostumbramos a utilizar el cinturón de seguridad.
Una vez que formemos hábitos y apreciemos esos nuevos valores, habremos ganado la batalla.
Hace casi un siglo, cuando San José era una aldea con casas de adobe y calles de tierra, cafetaleros visionarios decidieron unilateralmente autorrecetarse un impuesto para construir el Teatro Nacional, esa joya que hoy nos enorgullece. En 1989, un joven frente a la Plaza de la Cultura y una madre en Playas del Coco decidieron voluntariamente hacer algo concreto para ayudar a resolver el problema de la basura. Piense usted amigo lector, en lo que puede hacer a partir de hoy para mitigar ese serio problema que nos concierne a todos.
Nada más apropiado que cerrar con un refrán, que para lograr la colaboración de sus nietos, usaba mi abuela Lucía. Nos decía: Un grano no hace un granero pero le ayuda a sus compañeros DESARROLLO DEL TRANSPORTE Transporte Público Tarifas de autobuses y programa de ajuste estructural Helio Muñoz Economista, estudios especializados en Bélgica, Bruselas, Profesor UCR Insistimos en que es preciso aplicar los cobro de las tarifas y control de pasajes no reportados var a cabo un programa de ajuste estructural, sin grandes criterios de ajuste estructural al área de (unos 100 millones de colones al año. mejoramiento en complicaciones, y de gran beneficio para los usuarios de servicios, como con el transporte automotor.
las frecuencias de ada de los buses y en los me los autobuses, que somos mayoría. Pongamos en acción canismos para que en lugar de subir las tarifas el consumi equipos modernos ya probados en cuanto a su eficiencia dor pueda obtener descuentos y un mejor servicio.
y rendimiento y demos solución a un problema de todo el ACE unos días, por esta misma página, hici Personalmente hemos podido observar los modernos tiempo.
mos unos comentarios acerca de las tarifas de sistemas de recaudación que se tienen en otros países, Lo que se requiere es mejorar los métodos de recaudaautobuses y el programa de ajuste estructural en donde el chofer sólo guía el vehículo y los equipos del ción de las tarifas y reducir al mínimo las fugas, con lo que que actualmente se está discutiendo en diver caso se encargan de la labor de cobro, revalidación, transse obtendrían ingresos adicionales con los mismos presos foros en el país. En el primero de los comentarios nos ferencia, emisión de tiquetes y, lo más importante, incorpocios. Los autobuseros podrían asi dar mantenimiento a referimos a los sistemas de cobro de los pasajes, ponien ran mecanismos de control contable y estadístico prácticado énfasis en el método con tiquetes que se ha implantado sus equipos, modernizar la flota y brindar un excelente sermente inviolables.
vicio.
en algunas líneas de autobuses. Nos pareció en ese mo Mucho se nos habla del Programa de Ajuste Estructumento, y más nos parece ahora, que de lo que se trata no ral (PAE II) como mecanismo para lograr una producción para comprar los equipos y traerlos al país ¿por qué es de sentarse a discutir sobre alzas en los pasajes, sino de bienes más eficiente y rentable, exportar y aprovechar no utilizar algunas de las partidas específicas que se asigde revisar a fondo la situación de manejo y operación de las ventajas comparativas que tenemos. el renglón de nan los diputados? Estamos seguros que el país quedaría los autobuses, especialmente en lo relativo a métodos de los servicios? He aquí una excelente oportunidad para lle muy agradecido Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

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